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Ambos son deliciosos; sin embargo, existen diversas dudas referentes a los beneficios que puedan aportar a la nutrición. Para el organismo, es lo mismo una rebana de pan blanco que una cucharada de azúcar, pues a pesar de que sepan distinto, el cuerpo los asimila y procesa de la misma manera; esto se debe a que está elaborado a base de harina refinada, la cual se trata de una cadena de moléculas de azúcar que se fraccionan muy fácil. Por su parte, el pan integral está hecho con cereales o granos enteros, razón por la cual está lleno de fibra, y el proceso digestivo se vuelve más lento, dando como resultado un mejor control del apetito, y mayor estabilidad en los niveles de glucosa e insulina. Resistirse a cualquiera de sus presentaciones y entender sus diferencias, puede ser una tarea difícil; por eso, con la ayuda de las especialistas Alejandra Rivero y Astrid Moller, te explicaremos las discrepancias entre ellos.

Por Vanessa Guzmán

 

  1. Diferencia vital
  2. AR: “La diferencia entre un pan de tipo blanco o uno integral, reside básicamente en la materia prima a partir de la cual se elabora. Estas, en el blanco, obedecen a harinas de tipo refinado (procesado/molido) mientras que los panes integrales, son creados con harinas de cereales integrales. Este último tipo de pan, puede estar formulado a partir de uno o más tipos de harinas. Ejemplo típico es el pan multicereal”.
  3. No te dejes engañar
  4. AM: “Hay que tener en cuenta las diferencias entre un auténtico pan integral, y el pseudointegral, al que se le han añadido artificialmente fragmentos de salvado a la harina blanca. Este pan ha sido elaborado con grano que no contiene el germen, la parte más rica en vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales, por lo que su calidad es inferior a la del pan integral auténtico”
  5. ¡Disfrútalos!
  6. AM: “Existe la creencia de no consumir pan o algún tipo de carbohidratos por las noches ya que, al no usar esa energía, al dormir se transformarán en grasa, afirmación que cualquier experto en fisiología negaría, pues el cuerpo no nos dice que ha trabajado suficiente, y que acumulará esos carbohidratos como grasa”.

 

 

Agradecimientos a: Lic. Alejandra Rivero, nutricionista y dietista; IG: @nutricionenbalance

Astrid Moller, nutricionista y dietista; IG: @astridmoller; email: astridmoller9@gmail.com

 

Lee la entrega completa en nuestra editorial de febrero.

 

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