Familia, amigos y dinero
Los préstamos entre familia y amigos tienen el potencial de ser un auténtico apoyo, o convertirse en parte del problema.
Por Sharon Rapoport
El deseo de pedir ayuda a un familiar es muy natural, así como el de apoyar a amigos o parientes que pasan dificultades. Pero prestar dinero es una de las transacción más delicadas que podemos enfrentar en nuestra vida financiera. Las repercusiones de un trato fallido no son solo económicas: pueden arruinar nuestras relaciones más preciadas.
Si solicitaste el préstamo
La forma en que manejes este préstamo dice mucho del amor y respeto que tienes por el cuñado, amiga o padre que te hace el préstamo. Si no haces el pago a tiempo cada vez que te encuentres con esa persona se sentirá humillado e incómodo, y el otro, decepcionado, herido o enojado.
Antes de solicitar un préstamo
Estas son algunas consideraciones importantes que debes tener antes de solicitar un préstamo a amigos o familiares:
1. Demuestra que respetas y valoras el dinero de tu pariente o amigo. Compórtate como si el préstamo hubiese sido extendido por una institución de crédito. Haz un contrato por escrito, especifica en qué fecha iniciarán los pagos, los plazos y días de pago y los intereses que puedan generar. Y por supuesto, cumple con lo dicho.
2. Amigos y familiares no son cajeros automáticos. Piensa con detenimiento antes de convertir a un ser querido en tu acreedor, y considera otras opciones para conseguir el préstamo.
3. Solicítalo solo en caso de necesidades imperantes. Un préstamo para un auto último modelo no califica. Saldar un adeudo de tarjeta de crédito para evitar intereses y poder ahorrar para un futuro mejor es una buena razón.
4. No le pidas dinero a una persona que no puede permitírselo. Hay amigos y familiares que nos darán lo que pidamos simplemente por amor y bondad, evita solicitar el préstamo si ello representa un sacrificio para ellos.
5. Ofrece algún tipo de protección. Pon en prenda algún bien en caso de que fallases al préstamo o te sucediera algo.
6. Al final del día, no se trata del dinero. Sí, los $50,000 pesos pueden ser para el “primo rico” como quitarle un pelo a un perro, pero está en juego algo más valioso: la relación, la confianza y el respeto.
Si te piden un préstamo
Hacer un préstamo a un amigo o familiar puede significar una forma de apoyo muy apreciada en momentos de necesidad, o una manera de perder tanto al amigo como al dinero. Estas transacciones frecuentemente cambian la dinámica de la relación, pero cuando se trata de situaciones extraordinarias o amigos formales, considera que tampoco para ellos es cómodo acercarse a ti.
Considera lo siguiente:
1. Trata la transacción como un préstamo, no un regalo. Hazle saber a la otra persona que esperas que te paguen, ayúdele a establecer un plan con términos aceptables para ambas partes. Ello tiene la finalidad de hacer sentir al otro cómodo y digno de respeto, además de protegerte. Si la otra persona se ofende, sospecha de un caso de manipulación emocional.
2. Determina si estás contribuyendo al problema. Actuamos como “facilitadores” de nuestros familiares al evitar que sufran las consecuencias de sus acciones. Seguir dando préstamos, a sabiendas de que nunca volveremos a ver el dinero, puede contribuir al estancamiento de la otra parte.
3. Apoya con conocimientos. Muchos problemas de dinero no son ocasionados por falta de dinero, sino por inhabilidad para su manejo y toma de decisiones. El asunto no se resolverá hasta que el problema de fondo sea abordado. Extiende a tus familiares tus conocimientos financieros, ayudándoles a comprender qué conductas riesgosas han asumido y mostrándoles un mejor camino.
4. Brinda soluciones alternativas. Si tu amiga perdió su empleo, ofrécele cuidar a sus hijos para que ella pueda acudir a sus entrevistas de trabajo, ayúdale a revisar los clasificados y actualizar su currículo.
5. Cuídate. Debes mantenerte sano y fuerte en todos sentidos, y proteger a tu propia familia nuclear. Evita endeudarte para ayudar a un hijo adulto. Considera un posible declive de tus ingresos durante la tercera edad, mientras que tu hijo tiene toda la vida por delante para cubrir deudas y trabajar. Ayudar a la familiares o amigos con problemas económicos es a fin de cuentas una cuestión de límites: necesitamos encontrar formas de ayudar, sin convertirnos en parte del problema y tratar de ser objetivos.
