Los beneficios de la estimulación temprana

La estimulación temprana es una herramienta muy útil para lograr el desarrollo de habilidades del desarrollo del bebé.

La estimulación temprana surgió como una terapia de rehabilitación para bebés y niños con alteraciones en su desarrollo físico, psíquico o sensorial, realizada por personal especializado. Los investigadores se dieron cuenta que mientras más pronto se aplicaba la terapia, los resultados eran mejores. Fue así que se consideró emplear este método en los chicos con riesgo de padecer alguna enfermedad antes de que ésta apareciera. Ante el éxito de la estimulación temprana, algunos especialistas se cuestionaron la posibilidad de que esta terapia ayudara igualmente a niños completamente sanos. De esta manera surge la estimulación temprana al margen de la disciplina científica; de ser una terapia médica, ahora es un método que puede aplicarse en el propio hogar en busca del desarrollo integral del niño.

¿Qué es la estimulación temprana?

La estimulación temprana comprende aquellas actividades de contacto o juego con un bebé que propicien y desarrollen adecuadamente sus potencialidades. Es una técnica orientada a aprovechar la capacidad de adaptabilidad y aprendizaje del cerebro humano. Este órgano, como todos los demás del cuerpo, necesita ejercitarse para su correcto desarrollo. El desarrollo cerebral comienza poco después de la concepción y continúa durante el periodo prenatal, cuando se producen las neuronas y su interconexión. El máximo desarrollo neuronal ocurre desde el nacimiento hasta los tres años de edad; luego decrece y prácticamente se extingue a los seis años. La estimulación temprana aprovecha esta plasticidad del cerebro para ayudar al niño a potenciar de manera integral todas sus capacidades: motoras, psíquicas, intelectuales, sociales y sensoriales. Este trabajo se lleva a cabo mediante ejercicios y juegos que proporcionan estímulos repetitivos útiles. Éstos pueden ser de índole diversa: visual, auditiva, táctil, y están encaminados a tratar distintas áreas del desarrollo: lenguaje, multisensorial, movimiento corporal, identidad y autonomía, social.

Vida intrauterina

Los padres pueden ayudar a que su hijo alcance un crecimiento y aprendizaje óptimos si le proporcionan un ambiente seguro y le comunican su amor desde antes de nacer. Durante los meses de gestación, el bebé recibe constantemente los estímulos que le provee la madre, los cuales comprenden una carga afectiva que lo acompañará a lo largo de su vida. De hecho, es capaz de percibir los estados de ánimo de la mamá: si está relajada o cansada, feliz o triste.


La importancia del movimiento corporal se aprecia desde esta etapa, pues el líquido amniótico permite al niño cambiar de posición continuamente y desarrollarse de manera equilibrada; si no pudiera moverse, tendría alteraciones posturales y anatomofisiológicas.


Alrededor del séptimo mes de gestación, el bebé ya escucha los movimientos cardiacos de la madre. Para estimular su oído, conviene hablarle y acercar al vientre de la mamá melodías suaves.

El estímulo táctil también comienza a desarrollarse en esta etapa gracias al roce del feto con la pared uterina; de aquí se deriva la importancia del contacto corporal cuando el bebé ha nacido.

Cómo estimular

• Dispón un espacio seguro y firme para el bebé (la cuna o el piso a partir del tercer mes de vida) donde pueda moverse fácilmente y desarrolle así su lenguaje corporal y su vista. Recuéstalo boca arriba, deja que ejercite sus músculos y que practique tomar objetos. Poco a poco aprenderá a coordinar la vista con la mano.

• Dale objetos de líneas simples y colores, texturas y tamaños variados, que le permitan crear sus propios juegos.

• Da masaje al bebé. Le ayudará a hacerse consciente de su cuerpo y contribuirá en su desarrollo afectivo, cognitivo y motriz.

• Potencia su atención al estimularlo con música clásica.

• Permite que el niño experimente con diversas texturas, se exprese mediante dibujos y perciba nuevas sensaciones al tocar y probar alimentos.

• Cuando ya gatee, ofrécele objetos que rueden para que pueda desplazarse hacia ellos. Cuando camine, los mejores juguetes serán aquellos que pueda arrastrar, apilar, o meter unos dentro de otros.

• Estimula su desarrollo motor: enséñale a dar palmadas, sacar objetos de una caja, tapar un recipiente, tocar un piano o tambor. Más adelante: ofrécele un recipiente con objetos variados para que los pase a otro recipiente, mencionando cada vez el nombre del objeto; anímalo a pintar, amasar plastilina y pasar las páginas de un cuento.

La estimulación temprana…

• Previene posibles déficits del desarrollo.

• Favorece la autonomía.

• Contempla aspectos físicos, sensoriales y sociales del desarrollo.

• Brinda la posibilidad de un crecimiento armónico.

• Ayuda a construir una personalidad flexible y adaptable.

• Motiva a los niños a adquirir más conocimientos.

• Hace que los chicos disfruten más el juego, pues disponen de mayores recursos y mejores ideas.

• Fomenta la creatividad.

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