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Tolerancia a la frustración

La tolerancia es una fortaleza interna que le permite a la persona afrontar dificultades y resolver conflictos.

Marcela Mondragon Ituarte

Por Marcela Mondragón Ituarte

Tolerancia a la frustracion

iStockphoto/Thinkstock

La baja tolerancia a la frustración implica una sensibilidad excesiva hacia todo lo desagradable y funciona como una lupa ampliando el lado negativo.

Comportamiento normal en los bebés

Esto sucede porque sus deseos están relacionados con necesidades fisiológicas básicas. A medida que crecen se van dando cuenta de que no siempre pueden tener sus deseos satisfechos de inmediato, van aprendiendo a tolerar y aceptar cierta demora en su realización.

Aprenden a tolerar la frustración al mismo tiempo que van adquiriendo mayor autonomía y capacidad para manejar el entorno que les rodea y contribuir por sí mismos a la satisfacción de sus deseos en vez de esperar pasivamente a que otros lo hagan. Poco a poco van aprendiendo que hay ciertas limitaciones en ellos y en el ambiente que les rodea, así como normas, costumbres, leyes, etcétera.

Pero algunas veces no sucede así. Hay niños que siguen actuando como si todos sus deseos fuesen necesidades orgánicas

Tolerancia a la frustracion

Creatas Images/Creatas/Thinkstock

No aceptan que sus peticiones no sean satisfechas de inmediato, no quieren esperar ni saben sustituir un deseo no realizable por otro realizable, como conformarse con un juguete diferente cuando el que desean no está disponible. Cuando no consiguen lo que quieren son capaces de armar un escándalo: patalean, lloran, se tiran al suelo, lastiman a otros o a sí mismos como un modo de exigir que sus deseos se satisfagan.

Aunque este comportamiento puede ser más frecuente en niños, también se da en los adultos

Quienes consideran que sus propias necesidades están por encima de cualquier otra cosa o persona, incluidas las leyes o las normas sociales. No soportan que las cosas no salgan como ellos quieren, cometer un error es algo terrible, fracasar imperdonable, ser rechazado, no conseguir el trabajo deseado, no lograr un ascenso, que los demás no se comporten del modo apropiado, etcétera. Todas esas cosas que a las personas con adecuada tolerancia a la frustración les resultan simplemente molestas o desagradables, para ellos son verdaderas catástrofes.

De este modo la vida de estos niños o adultos está llena de tragedias y acontecimientos estresantes, con frecuencia se sienten de mal humor, agitados, ansiosos, tristes, resentidos, humillados o enfadados con el mundo que debería estar ahí para satisfacer sus deseos. Se sienten víctimas, se quejan continuamente, culpan a los demás y al mundo. Por este motivo, la baja tolerancia a la frustración suele estar presente en problemas relacionados con la dificultad en el control de los impulsos, como adicciones, compra compulsiva, cleptomanía, piromanía, automutilación etcétera.

Tolerancia a la frustracion

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El papel de los padres

Dentro del desarrollo emocional, es normal que el niño se enfrente a las frustraciones, pues si se cumplen todos sus deseos no conocerá la “negativa” de sus padres cuando no le puedan conceder algo y segundo, no tendrán madurez para enfrentarse ante esta clase de hechos. Las respuestas frente a momentos de frustración varían de acuerdo con la edad y con las características propias de la personalidad de cada quien.

La guía de los padres es fundamental

Deben tener claro que la frustración es una vivencia que deben experimentar los hijos. Cuando un padre corre a darle al niño inmediatamente lo que demanda, está interfiriendo con un proceso de aprendizaje muy importante que es aprender a retrasar la gratificación tolerando la frustración. No podemos exigirle al niño como si él ya supiera controlarse solo, esto requiere de acompañamiento y guía, que el adulto le haga caer en la cuenta de cómo se está sintiendo, inclusive que le enseñe a identificar cuál es la emoción y por qué ésta es importante. La clave está en el diálogo, la orientación y el buen ejemplo de los adultos.

Cómo ayudar a los niños a manejar la frustración

  • Tolerancia a la frustracion

    Hemera/Thinkstock

    Poner un buen ejemplo. Cómo reaccionas cuando tu hijo no hace las cosas como tú quieres, cuando quieren ir al baño en el momento que tienes prisa por salir, cuando no comen a la velocidad que tú necesitas.

  •  Se recomienda hablar con una voz calmada y suave para que el niño sienta apoyo y aprenda a controlarse.
  • Reconocer los comportamientos adecuados ante las situaciones que generan frustración y platicar con el niño las enseñanzas de cada experiencia.
  • Señalar a los niños que nada es “terrible” y que la situación siempre se puede ver diferente.
  • Impulsar a los niños para obtener metas a largo plazo como el ahorro.
  • Dejar a los niños que hagan el esfuerzo y que luchen por ellos mismos.
  • Enseñarles a ganar y perder. No sólo el éxito conduce a la felicidad, reconocer la derrota y saber aceptarla es señal de inteligencia, alegrarse de las victorias de los demás es muestra de salud emocional.
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¿Cómo son los niños y las personas que saben tolerar la frustración?

  • La vida es más agradable, fácil y con menos estrés.
  • Son capaces de convertir los problemas en nuevas oportunidades
  • Tienen más probabilidades de resolverlos porque no reaccionan ante ellos con tanta intensidad ni intentan escapar para no sentir.
  • Aceptan con más facilidad el dolor, el sufrimiento, la incomodidad, el fracaso, etcétera.
  • No dejan que los problemas los perturben excesivamente.

Estas aptitudes les permite pensar con claridad y encontrar las soluciones apropiadas, en vez de lamentarse, armar un escándalo o intentar hacer desaparecer el problema como sea para no sentir, como haría alguien que no es capaz de tolerar la frustración.

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¿Te suenan familiares estos comportamientos?

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