Matías ya tiene 18 meses y es el segundo bebé de mi sobrina Liliana. De todos los sobrinos que tengo es el más temperamental. Llora a cada rato, no suelta a su mamá por un instante y por muy poco tiempo puedo cargarlo. Cuando logro tenerlo en brazos es porque pude distraerlo con algo. Aún así es adorable cuando hace “naricitas” u “ojitos”.

Pero como ya sabemos quienes tenemos hijos más grandes que cada hijo es único y con gustos distintos. Por eso hay que respetar su forma de comunicar sus necesidades y, sobre todo, desarrollar mucha paciencia.

“Para ser mamá no hay manual, todo es muy instintivo, hay que hacer lo que dicta el corazón”, Gianella Neyra

Para quienes son madres primerizas y se preguntan por qué llora tanto su bebé, les traigo este divertido post de Gianella Neyra, quien es actriz y conductora de un programa para madres primerizas en la televisión peruana llamado ¡Alerta Bebé!, que ya va por su tercera temporada.

También la doctora Ari Antunez nos explica en su post de Instagram que “un niño viene al mundo con un temperamento determinado, él es un individuo, es diferente a cualquier otra persona que haya nacido, por eso, tiene una forma única de comunicar sus necesidades.

Llorar es una conducta que garantiza su supervivencia, al llorar comunican que tienen hambre, sueño, que se ensuciaron el pañal, algo les molesta, o que necesitan el calor de sus padres o sentirse seguro en sus brazos. Esa conducta le ha permitido a los humanos sobrevivir desde nuestros inicios. Estar en los brazos de la madre es el lugar más seguro del mundo para un bebé, incluso para muchos adultos.

Mamá, papá, puedes ver la situación desde otra perspectiva, tu hijo que te demanda más, vino provisto de mejores estrategias para sobrevivir. Vino a unir a la familia”.

Muchos padres pueden lamentarse  de haber traído al mundo a un bebé llorón, se le suele escuchar que tuvieron “mala suerte“ “¿Por qué a mi?” y se centran en encontrar las razones más rebuscadas que explique quien tiene la culpa de lo sucedido. Hoy invito a esos papás a reflexionar: Un niño viene al mundo con un temperamento determinado, él es un individuo, es diferente a cualquier otra persona que haya nacido, por eso, tiene una forma única de comunicar sus necesidades. Llorar es una conducta que garantiza su supervivencia, al llorar comunican que tienen hambre, sueño, que se ensuciaron el pañal, algo les molesta, o que necesitan el calor de sus padres o sentirse seguro en sus brazos. Esa conducta le ha permitido a los humanos, sobrevivir desde nuestros inicios. Estar en los brazos de la madre es el lugar más seguro del mundo para un bebé, incluso para muchos adultos. Mamá, papá, puedes ver la situación desde otra perspectiva, tu hijo que te demanda más, vino previsto de mejores estrategias para sobrevivir. Vino a unir a la familia, porque están más cohesionados que antes, y ahora eres una persona distinta, eres mejor padre, tienes más paciencia, mejor tolerancia a la frustración y  además están desarrollan mediante la práctica,  mejores herramientas de crianza, por lo que cuidar a cualquier otro niño, (u otro hijo si deciden tenerlo) va a ser “un paseo”. Así que vamos mami, papi, ese niño simplemente los quiere más  cerca. Poco a poco va ir creciendo y más pronto de lo que crees dejará de llorar pidiendo tus brazos, y aunque ahora te parezca loco, puede que extrañes estos días. Fuerza papás, los invito a buscar en medio de sus circunstancias, instantes de paz. @DraOrientacion

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Aquí te dejamos 4 consejos para que puedas calmar a tu bebé:

  • Redirige su atención.  Distraer a un chiquitín llorando es posible y hay infinidad de maneras, solo es necesario ganar su atención con algún tema interesante para que se olvide de sus lágrimas.
  • Inventa un ritual. Muchas veces, los niños no lloran por una causa en específico, sino más bien por las rabietas o desganas de algo, en este caso puedes inventar un ritual divertido para quitar de su rostro esas lágrimas, como por ejemplo, encendiendo el secador de pelo, que va a “secar lágrimas“o ”expulsar enfados“ o darle “una medicina contra el mal humor”: una golosina que al niño le guste y que no suele recibir de forma habitual.
  • Describe sus sentimientos. Cuando un bebé llora, experimenta emociones propias. Por eso, al decirles “para ya” o “no es para tanto”, nos negamos a considerar los sentimientos del bebé, dejándolos de esta forma solo con sus desilusiones.
  • Para las lágrimas con abrazos. Dale a tu bebé un fuerte abrazo a cambio de lágrimas. Aunque a veces es difícil mantener la calma, trata de no gritarle ni le exijas que se calme rápidamente, eso no solucionará nada, mejor compensalo con un abrazo.

Tu misión como padre o madre es aprender a conocer y amar a tu bebé por cómo es. No temas ni te desesperes aunque tu bebé sea un llorón, todo pasa, a pesar de los inconvenientes que puedas pensar que existen en esta etapa temprana de su edad. Cuando crezca ¡echarás de menos que ya no es un bebé!