Mujeres ayudando mujeres. Una frase que debería convertirse en un mantra para todas. Es hora de cambiar estereotipos de trabajo o formas de crecimiento femenino.

Las mujeres estamos creciendo en el ámbito laboral, paso a pasito vamos tomando lugares que nunca habíamos tenido y día a día luchamos por difundir el discurso de equidad de género.  ¿Pero realmente nos estamos ayudando?

Sabemos que muchas de las decisiones y creaciones de leyes están hechas por hombres. Hombres que muy poco se fijaron en las verdaderas necesidades de crecimiento e igualdad de género. Muchas leyes, hasta el momento, no nos favorecen, otras van en camino, otras siguen en procesos burocráticos, otras siguen en manos de hombres, otras las hacemos mujeres. Mujeres que desde sus trincheras de “jefas” pueden hacer la diferencia.

Mamás trabajadoras

Seas o no seas madre, echar una mano a una mujer embarazada o con hijos hace la diferencia. Propón nuevos esquemas de trabajo que permitan a las madres quedarse en casa a educar a sus hijos. Dales chance de tener horarios de salida óptimos con mejores rendimientos. Para las que somos madres llegar a casa a cuidar bebés en horarios puntuales es realmente necesario e indispensable. Deja que salgan a su hora y verás resultados más específicos y exitosos para la empresa.

Mujeres que buscan crecer

Ser una buena jefa implica hacer crecer profesionalmente a sus empleados. Darles la oportunidad de que crezcan en su desarrollo profesional es indispensable. Si sale algún curso, diplomado o maestría que beneficie a la empresa y sus resultados y que, además, la haga crecer como profesionista será clave para que este país tenga a mujeres preparadas para emprender.

Mujeres de más de 40

Mujeres de más de 40 años se enfrentan a un viacrucis para encontrar trabajo. Abre plazas que permitan a personas de más de 40 años ejercer profesionalmente y sácate de la cabeza que ya están grandes para trabajar.

Calidad laboral

Una buena calidad laboral en el trabajo es indispensable para empoderar mujeres. No vivamos creyendo que entre mujeres no podemos ayudarnos a sobresalir. Confía y dale paso a nuevos puestos de trabajo para mujeres. Dales la oportunidad de crecer en su área o, incluso, anímala a otra. Dejemos atrás los celos laborales o miedo a que nos quiten “el puesto”. No acoses, critiques o juzgues a una mujer por su forma de vestir o actuar. En muchas empresas, las mujeres somos las primeras en meter en líos a otras por malos entendidos. Brinda las herramientas necesarias para que el bienestar laboral reine y tendrás un resultado asombroso en desempeño. En pocas palabras, no les pongas el pie.  

Prestaciones

Dale la oportunidad a tu gente de tener prestaciones seguras que las animen a tener una mejor calidad de vida: seguros social, préstamos para casa o gastos médicos o enfermedades femeninas.

Crea oportunidades de negocio

Crear estrategias empresariales que apoyen a que las mujeres empoderen la empresa. Por ejemplo: plan de trabajo para que madres trabajen desde casa medio tiempo. Esta idea la retomo de la compañía de medios Floc, en la que su CEO (una mujer) creó un sistema de contratación de medio tiempo para Comunnity Managers mamás que puedan trabajar desde casa.

Incentiva con programas de valor

Encuentros, talleres y dinámicas dirigidas a que las mujeres desarrollen sus proyectos emprendedores. Tener buen ánimo en las empresas, unión y aporte creativo es impagable.

 

Y recuerden la famosa frase de Madeleine Albright:

“Hay un lugar especial en el infierno para las mujeres que no ayudan a otras mujeres” .

Datos de la Unesco que podrían hacerte mover como empresa.

  • A escala mundial, la brecha salarial entre hombres y mujeres se estima en 23%; en otras palabras, las mujeres ganan 77% de lo que ganan los hombres. Aun considerando la remuneración horaria (dado que las mujeres trabajan menos horas que los hombres), las mujeres continúan enfrentándose a una desigualdad salarial persistente por motivo de género que representa 10% o más en los países para los cuales existen datos disponibles.

 

  • La brecha de género en el empleo y en la calidad del empleo significa que las mujeres tienen un acceso limitado a la protección social relacionada con el empleo, en los casos en que dichos regímenes existan. Unas tasas más bajas de empleo asalariado formal, junto con menos horas de trabajo y menos años de empleo asegurado para las mujeres, tienen consecuencias negativas para las primas de antigüedad en la retribución, así como para la cobertura de regímenes contributivos relacionados con el empleo. En particular, las prestaciones pecuniarias de maternidad y la atención de salud son fundamentales para atender las necesidades específicas de las mujeres durante sus años activos, al igual que pensiones adecuadas para las mujeres en la vejez. A escala mundial, el porcentaje de mujeres que superan la edad de jubilación y perciben una pensión es, en promedio, 10,6 puntos porcentuales inferior al de los hombres (gráfico VII). Casi 65% de las personas que superan la edad de jubilación sin recibir ninguna pensión regular son mujeres.

 

  • A pesar de los recientes avances en los logros educativos – en muchos países existen actualmente más mujeres que hombres universitarios – las mujeres experimentan múltiples dificultades para asegurar su igual acceso, participación y progreso en el mercado laboral. Se establecen instituciones y políticas basadas en las funciones atribuidas tradicionalmente a cada sexo, incluida la expectativa de que los hombres deberían ser el único o el principal sostén de un hogar, y la continua infravaloración de la prestación de cuidados. Esto sigue forjando y limitando las oportunidades e incentivos para las mujeres en el mercado de trabajo.