El primer paso para tener un amor propio sano y balanceado es entender la importancia del verdadero significado de amarte a ti misma y de todos los beneficios positivos que esto puede traer a tu vida. La clave es que estés enfocada en tus propias necesidades.

Liliana Ary, coach de crecimiento personal, @inspireindulgence.com, propone el reto de llevar a cabo varios pasos para que fomentes una relación más sana contigo misma y puedas sentirte una mujer fabulosa. He aquí un extracto de su proyecto.

Paso #1: Amor Propio. Plantea lo siguiente: ¿Alguna vez te has preguntado si genuinamente te amas? ¿Cuidas tu salud física y emocional, tu bienestar? ¿Te ocupas por cubrir tus necesidades básicas?

La realidad es que nos distraemos tanto con las obligaciones del día a día que difícilmente nos ocupamos de cuidarnos de manera continua y eficiente. Posponemos hacer todo aquello que nos hace bien, permitimos que los demás manejen nuestro tiempo y actividades e ignoramos nuestras necesidades personales, pensando que los demás son más importantes.

Este primer paso de amor propio y aceptación te puede poner en el camino correcto para el cambio permanente. Lo importante es que logres sentir amor propio de una manera sana, generando emociones y acciones positivas en tu vida que te empoderen y te ayuden a sentirte mejor equipada para lidiar con cualquier reto que la vida te presente.

Si lo tuyo este año es cambiar, crecer y crear cosas lindas en tu vida, asegúrate que hay un verdadero amor propio y tus acciones y emociones están balanceadas para que te sientas sencillamente fabulosa.

Paso #2: Me valoro: El amor propio puede ser visto como egoísmo, pero en realidad no lo es. Seguramente te preguntarás ¿cómo puedo saber si me amo? Mi respuesta es que si te amas: aceptas lo bueno y malo de ti, no permites los abusos o manipulaciones de los demás, haces cosas que promueven tu bienestar y verdaderamente valoras quién eres.

Si al relacionarte con los demás anulas tus necesidades, sueños, bienestar, salud física y emocional y todo aquello que te hace bien y decides ocuparte de la felicidad y necesidades de los demás, renuncias a tu derecho a ser feliz, regalando tu vida para que los demás la manejen como quieren. En realidad, no te valoras como persona.

Cuando nos valoramos, somos capaces de hacer lo siguiente de manera regular:

  • No sacrificas tu alimentación, descanso o salud emocional tratando de cubrir las necesidades de alguien más, incluyendo tus padres, hermanos, pareja, amigos o hijos adolescentes.
  • Entiendes que para poder dar a los demás es fundamental darte a ti misma.
  • Mantienes una imagen positiva de ti.
  • No utilizas lenguaje o pensamientos negativos para desmeritar quien eres.
  • No permites que alguien más hable negativamente de ti.
  • Tienes una clara idea de lo que te hace bien y de lo que debes evitar.
  • Conoces con claridad tus defectos y cualidades y tratas de modularlos cada día.
  • Haces un esfuerzo consciente por potencializar tus cualidades.
  • No permites que los demás abusen de ti o te manipulen.
  • No pospones hacer todo lo que te hace bien.
  • Si alguien intenta lastimarte, eres consciente y lo rechazas.
  • Distingues con claridad a las personas tóxicas de las que debes alejarte.
  • Sabes establecer relaciones que te empoderan e inspiran.
  • Cuidas tu cuerpo a través del ejercicio y la buena alimentación. Te amas y entiendes que tu cuerpo es tu templo.

Te invito a hacer una lista de todas las cosas que dejas de hacer por estar pendiente de los demás. El siguiente paso será poco a poco modificar estos hábitos e integrar algunas de estas actividades positivas a tu vida. Dedicarte tiempo te ayudará a recuperar confianza y mejorar tu amor propio y tu autoestima.

Si estas en una relación de pareja abusiva, en la que te sientes disminuida y poco valorada, te pido consideres la posibilidad de alejarte y trabajar primero en recuperar tu amor propio.

Y no olvides cada mañana decretar: “me valoro”. Lo más es importante ponerlo en práctica con acciones que promuevan esta idea.

Paso #3: Cuido mis emociones. Todas tenemos la capacidad de manejar mejor nuestras emociones, solo hay que aprender a identificarlas y procesarlas correctamente. Estos son algunos pasos que recomiendo para aprender a corregir emociones negativas:

  • Dedica tiempo a descubrir qué originó la emoción negativa que experimentas.
  • Sé sincera contigo misma para poder vivir un verdadero proceso de autodescubrimiento en el que puedas entender quién eres, qué quieres y, lo más importante, qué no quieres.
  • En el proceso, seguramente experimentarás dolor y llorarás. Es totalmente normal, ya que estarás en medio de un proceso de sanación que te aseguro te ayudará a sentirte mejor.
  • Una vez identificada la fuente que originoó la emoción negativa, recomiendo hacer un esfuerzo consciente de abrirte a la posibilidad de experimentar una emoción diferente. Deberás reconocer que alimentar y dejar crecer emociones negativas solo afectara tu estado emocional y bienestar.
  • Con una actitud de aceptación y amor comienza a sustituir la emoción negativa con una positiva. Por ejemplo, Si estas enojada con alguien por que te lastimó, sustituye el enojo con perdón; si sientes rechazo por alguien, cambia la emoción por aceptación. Si sientes una gran frustración, comienza a experimentar amor.
  • Con práctica y constancia serás capaz de identificar más rápida y claramente todo aquello que te quita tranquilidad y comenzarás a sustituir emociones negativas de manera automática.

Paso # 4: Tomo mis decisiones. A las mujeres por naturaleza nos gusta sentirnos amadas, protegidas y valoradas. La línea entre ser una mujer independiente y de depender de alguien más es tan fina que, a veces, la cruzamos sin darnos cuenta. Es común y hasta conveniente para algunas mujeres dejar de tomar decisiones personales y delegar la responsabilidad en alguien más.

El problema de dejar de tomar nuestras decisiones es que tarde o temprano nos veremos confrontadas ante una situación verdaderamente difícil o una crisis de vida que resultará muy complicado de superar, porque no hemos desarrollado nuestra propia capacidad para tomar decisiones.

Estas son algunas ventajas cuando tomas tus propias decisiones:

  • Cada vez que tomas una decisión asumes un riesgo. Cuando logras despreocuparte del resultado y estás contenta con tu decisión, logras mayor confianza personal y paz interior.
  • Asumes total responsabilidad de tu vida y de tus decisiones, sintiéndote orgullosa y satisfecha por hacerlo.
  • No puedes culpar a nadie por nada.
  • Desarrollas resiliencia (capacidad para enfrentar todas dificultades con fortaleza).
  • Maduras y eres capaz de manejar cada faceta de tu vida de acuerdo con tus necesidades personales.
  • Es un signo de autocontrol que los demás admiran y agradecen.
  • Si eres madre, te conviertes en un gran ejemplo para que tus hijos sean independientes.
  • Si estás en una relación de pareja te quedas en ella, porque realmente lo deseas y te vas si no funciona para ti.
  • Te conviertes en una persona valiente y empoderada.
  • Eliminas las excusas para hacer o dejar de hacer algo. Das el paso con entusiasmo y positivismo.
  • Si tomas decisiones con regularidad te vuelves asertiva (capacidad de expresarte con claridad, tranquilidad y sin lastimar a nadie).
  • Cada vez que tomamos decisiones debemos analizar los pros y los contras. Este ejercicio te ayuda a pensar con claridad y objetividad.
  • Si el resultado de tu decisión es lo que esperas lo disfrutas, y si no, no le das importancia, lo dejas ir.
  • Aprendes a ver el lado positivo en cada situación.

No debes tener miedo a tomar decisiones. El miedo verdadero es dejar en manos de alguien más tu vida, futuro, bienestar y estabilidad emocional. No venimos a esta vida a ser perfectas, venimos a intentar, fallar, aprender y volver a intentar. Venimos a vivir en plenitud y bienestar, a ser felices, luchar, descubrir y nunca, nunca rendirnos. Lograrlo requiere de tu esfuerzo personal,  amor y compromiso hacia ti misma.

 


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