Uno de los propósitos con el cual inicias el año es el de perder peso. Pero en la práctica te desanimas. ¿Por qué? El aspecto emocional es clave, y se convierte en el principal obstáculo para bajar esos kilitos de más.

La mejor forma de perder peso y mantenerlo en el tiempo es estableciendo un plan de alimentación hipocalórica y actividad física, a través de un programa que permita generar nuevos y mejores hábitos. De esta forma se pueden reducir las situaciones de estrés, ansiedad, depresión e ingesta de alcohol, y generar un refuerzo en las emociones, para que la persona se desempeñe con éxito.

La Unidad de Tratamiento de Obesidad Endoscópica del Hospital Universitario de Sanchinarro de Madrid realizó un decálogo con claves para bajar de peso y no morir en el intento.

Tu actitud ante la dieta es importante: cuando la comiences, fíjate en los aspectos positivos que vas a lograr. Pon menos atención a los alimentos que no podrás comer por un tiempo y disfruta de las cosas nuevas y mejores que va a aportar el cambio de alimentación. Por ejemplo: te quedará mejor la ropa, mejorará tu autoestima, te sentirás más ágil. Piensa en todo esto diariamente. ¡Te sentirás motivada! Establece pequeños objetivos alcanzables y realistas: esto te será más satisfactorio, porque podrás comprobar tus logros. Así podrás enfrentarte a la dieta y confiar en ti misma.

Recuerda siempre tus logros: puedes llevar en un cuaderno tus logros y dificultades. Esto te ayudara a visualizar tus puntos débiles y fuertes, lo que te permitirá comprometerte con tu tratamiento. Puedes escribir diariamente.

Realiza 5 comida: es importante que establezcas horarios estables para las comidas, cada 3 horas; es importante que los cumplas de lunes a domingo. Comenzarás a sentir que llevas una vida más ordenada y tendrás menos ansiedad.

¡Sin apuros! Come despacio: procura comer de forma conciente y tómate tu tiempo. Mastica y saborea cada bocado. Si comes despacio, necesitarás menos alimentos. Lo mejor es que estarás aprendiendo a darte tiempo para ti misma y reducirás el estrés.

Varía tus recetas: comer siempre lo mismo te comenzará a resultar totalmente aburrido. Busca nuevas recetas que te permitan disfrutar más las comidas. Invita a tus familiares y amigos a comer saludable e incluso a cocinar.

¡Sin obsesiones!: pésate una vez a la semana, el mismo día y a la misma hora. Ten presente que el peso hay que vigilarlo toda la vida, pero esto no quiere decir que te tienes que pesar todos los días u olvidarlo. ¡Los extremos son malos!

Convierte el ejercicio en parte de tu vida: apúntate en un deporte que te guste y que puedas incluir en tu vida cotidiana. Comienza poco a poco y ve aumentando en cada rutina. Recuerda marcarte pequeñas metas alcanzables.

Diviértete Siempre: no le des espacio a la mala vibra. Cuida tu tiempo libre, realiza actividades placenteras y que te ayuden a distraer tu mente de los problemas o del trabajo. Recuerda que cuando estás feliz tu cerebro libera endorfinas, “hormonas de bienestar”. Piensa: “si tu vida está llena de cosas agradables, no necesitarás estar llenando tu estómago a todas horas”. ¿O sí?

¡No te ridas!: que sea como un lema, aprende a tolerar la frustración y no te dejes debilitar ante el menor fracaso en la dieta. No necesitas realizarlo de forma perfecta, lo que necesitas es mantenerte en el tiempo. Cuando tengas una caída, resuélvela y retoma tu dieta.