“Desde pequeños se incuba en los niños esa necesidad de demostrar que son hombres”, le dijo a BBC Mundo, Marina Castañeda.

La especialista considera que esa formación termina creando “machitos” que replican actitudes de género estereotipadas en la vida cotidiana.

Y la idea de llevarlo a la historieta apunta a “alcanzar a un público más joven, más dispuesto a leer un cómic que a leer un libro de 400 páginas”.

“Hay formas de ser, formas de hablar que ya pueden parecer ridículas, aún en una sociedad machista como la mexicana. Estamos hablando de las clásicas formas de manipulación y de poder que fueron efectivas hace algunos años, pero ya no lo son más”, acotó Castañeda.

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Al ser consultada sobre cuales son esas “formas”, la especialista respondió que “la actitud del macho mexicano que nunca admite haber cometido un error. Que no sólo tiene la razón, sino que considera que tiene derecho a tener la razón. O los hombres que no admiten que una mujer los interrumpa.

Explicó que su trabajo como psicoterapeuta se encontré con casos así. “Uno de ellos fue el de un paciente que me contó, en medio de una sesión, que ‘le había retirado el habla’ a su esposa desde hacía una semana porque ella lo había interrumpido en medio de una conversación. Esa frase contiene implícita la noción de que hablarle a una mujer es hacerle un favor. Es como quitarle un juguete a un niño”.

Para Castañeda, estas relaciones asimétricas se han mantenido porque están “inscritas como verdades casi biológicas”.

“Un ejemplo es que las mujeres son las únicas que pueden criar biológicamente a un bebé y que sólo las mujeres tienen instinto maternal. Esto es totalmente falso. La explicación es que hay miles de libros que enseñan cómo criar un bebé: o sea, no hay ningún instinto maternal, sino que se aprende. Estos conceptos no son algo genético o biológico, sino una creencia que se sigue manteniendo”, dijo.

En esta situación de perpetuidad acrítica, el lenguaje resulta clave: “El hombre que cocina es un chef, pero la mujer es una cocinera. El hombre es un sastre, pero la mujer es una costurera. Actualmente se sigue menospreciando la actividad de la mujer, aunque haga exactamente lo mismo que el hombre”.

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Y eso también se traduce en el salario y las oportunidades laborales.

La autora explica, tanto en El machismo invisible como durante la entrevista, que para los hombres el “hecho de decir «soy hombre» no basta para declarar su identidad. Muchos hombres sienten la necesidad de demostrar que son muy hombres o que son muy machos”.

Y define al machismo como “ese esfuerzo extra que hacen los hombres para demostrar que son «muy hombres»”.

Se trata de un “esfuerzo perpetuo” y extenuante que “consiste, primero en la competencia perpetua con otros hombres. Y lo segundo, en demostrar que son superiores a las mujeres en todas las situaciones”.

En el artículo, publicado en el portal de BBC como parte del ciclo notas “100 mujeres”, Castañeda cita a la antropóloga Margaret Mead: “Cuando el hombre pierde a su esposa, éste se vuelve a casar. Pero cuando la mujer pierde a su esposo, simplemente sigue cocinando”.

Marina Castañeda.

Marina Castañeda ha escrito varios libros en los que trata lo que ella ha denominado “el machismo invisible”.

-¿De dónde surgió la idea de ilustrar el machismo?

-El cómic está basado en mi libro “El machismo invisible”. Tanto en el libro como en el cómic se intentan describir las formas sutiles del machismo en México.

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“El machismo ilustrado” fue publicado en noviembre de 2013 por Taurus y reeditado en agosto pasado por Grijalbo. (Crédito: Taurus)

Como psicoterapeuta me encontré con un ejemplo, como el de que los hombres siempre conducen. Entrevisté a más de 100 mujeres que decían que manejaban y que lo hacían bien.

Tira cómica que pregunta: "¿cómo se fabrica un machito?" (Crédito: Eva Lobatón)

Entonces les pregunté por qué entonces sus maridos solían estar al volante y me respondieron que cuando ellas manejaban las criticaban tanto que decidieron dejarles el lugar. “Me daba tantas instrucciones”, contaron varias de estas mujeres.

En cambio, cuando le pregunté a los hombres la respuesta fue “porque yo manejo mejor”.

Entonces decidí investigar. Y todas las compañías de seguros que consulté me dijeron que estadísticamente las mujeres conducen mejor que los hombres. “Tienen menos accidentes. Son más cautelosas. Más prudentes”, me respondieron.

Es un ejemplo de cómo un comportamiento que tiene que ver con el control y el poder se ha vuelto un axioma, eso de que “las mujeres manejan pésimo” y resulta que no es cierto.

-¿Y cuáles serían tres tips para crear un machito, la receta de la abuela, como ustedes lo ilustran?

-Uno, es hacerle sentir que es el rey del mundo. Dos, darle a entender que las mujeres que lo rodean están allí para atenderlo. Tercero, educar a los niños y a las niñas de una manera muy distinta. Extender esa creencia de que los niños son buenos para algunas cosas y las niñas para otras. Eso no es así. Porque el machismo no es sólo criar al niño machito, sino a la niña como alguien que asuma el papel de sumisa y conciliadora.

 

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La caricaturista Eva Labatón creó los personajes de Tomillo y Ludmila.

Este artículo forma parte de la temporada de 100 Mujeres #100Women que organizó la BBC durante el mes de octubre. http://www.bbc.com/mundo/noticias-41616135