En la cultura mexicana se conserva el respeto a la muerte. Es durante las festividades del Día de Muertos cuando recordamos a quienes ya se fueron de este mundo y el hecho de que todos terminaremos en “el más allá”, pero todo con una sonrisa, entre música, comida y mucho colorido.

Desde la  picardía y el humor mexicano, este tema es inspiración para varios dichos dentro de nuestra cultura y aquí una muestra de ello:

   1. Nadie sale  vivo de esta vida
Por más problemas que se atraviesen, nadie puede evitar a la muerte.

     2. Buen amor y buena muerte, no hay mejor suerte
Se dice que no se pueden tener todas las glorias en esta vida pero, al menos en este dicho, una buena vida fue cuando se logró amar y ser amado además de una partida calmada.

     3. No andaba muerto, andaba de parranda
¿No te ha pasado que dejas de ir a un lugar y todos te pierden la pista? A tu regreso no es sorpresa que todos esperen que la hayas pasado bien durante tu ausencia.

     4. El muerto al pozo y el vivo al gozo
Sólo se vive una vez y en este viaje agridulce perdemos en el camino a nuestros acompañantes. Nadie niega el dolor de su partida pero, por fortuna, nuestros días siguen y están para gozarse.

     5. Al vivo todo le falta y al muerto todo le sobra
Los seres humanos estamos constantemente insatisfechos con la vida y olvidamos que, una vez muertos, a la tumba no nos llevamos nada.

6. Todo hombre muere pero no todo hombre vive
Sólo se vive una vez y tenemos la oportunidad de disfrutar cada día o vivir maldiciendo lo que nos pasa.

7. La muerte está tan segura de alcanzarnos que nos da toda una vida de ventaja
Si la vida fuera una carrera, todos seríamos corredores en una competencia contra la muerte que, inevitablemente, nos alcanzará.

8. Uno propone, Dios dispone, llega la muerte y todo lo descompone
Tal vez nos creamos dueños de nuestra existencia pero, por más planes  que tengamos, nadie asegura que despertemos la mañana siguiente.

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9. Para morir nacemos
Cada persona desde el primer segundo de vida, irónicamente, se acerca a su fin.

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10. Chupar faros
Durante la Revolución, a las personas que iban a ser fusiladas se les concedía un último deseo y, por lo general, era común que pidieran fumar un cigarro. En ese entonces se les daba un Faro, la marca mexicana cigarrera más económica y popular.