Siempre queremos conocer los secretos de belleza que tienen las mujeres alrededor del mundo para lucir hermosas.

Las mujeres del Sahara tienen un truco con el que consiguen mantener la blancura de la piel y es que toman la espuma que se acumula en la superficie de la leche de camella y la aplican como mascarilla sobre la cara.

Este método ancestral fue adoptado por Ghlana Aamar, una saharaui de El Aaiún, que rescató los trucos de sus ancestros y hace jabón a base de leche y grasa de camello. Creó una pequeña cooperativa llamada Cosmetique Sahara Bio y comercializa sus productos artesanales.

“Yo antes compraba jabones que dañaban mi piel, hasta que un día pensé en aprovechar las propiedades de la leche de camella y hacer con ello un jabón. Y así fue, aprendí este oficio en casa”, contó Aamar a la agencia de noticias EFE.

Aprendió el método de elaborar jabones caseros con una amiga española que le enseñó a hacerlo a base de aceite de oliva, pero luego comenzó a hacer jabones a base de leche de camella que tuvieron buena acogida, lo que le permitió abrir su taller en 2014.

“La leche de camella contiene altos porcentajes de proteínas y vitamina C”, asegura Aamar.

Este jabón elimina las manchas, limpia los poros, reduce las arrugas, mantiene una adecuada hidratación, regenera la piel de forma natural y, sobre todo, la aclara.

Según Aamar, las mujeres de su tierra siempre han desarrollado tratamientos naturales para conseguir una piel blanca.

El éxito del jabón de leche de camella llevó a Aamar a idear otros productos naturales a base de la grasa del camello o “darwa”, como la llaman los autóctonos.

Esta grasa de la joroba se considera la parte más noble del camello y ofrecerla es un signo de generosidad cuando un saharaui quiere agasajar a sus invitados.

A partir de la “darwa”, Aamar elaboró otro jabón para las pieles secas, aceites para controlar la caída del cabello o para reforzarlo y cremas hidratantes para la piel.

Junto a lo cosmético, también preparó remedios naturales para diferentes dolencias.

“Tenemos un producto hecho con la grasa del camello y orégano, una receta casera que sirve para el asma y problemas reumáticos y respiratorios”, explicó.

Aamar sostiene que es la única en todo el continente africano que ha hecho estos productos cosméticos a base de leche y grasa del camello, pero lamenta los altos costos, los pocos ingresos y la evolución lenta que supone este sector que le cuesta extender su negocio.

“Los productos bio son escasos y caros. El jabón, por ejemplo, se elabora a través de una técnica en frío y necesita un mes para secarse”.

A juzgar por la piel de la propia Aamar, los jabones de camello deben ser muy eficaces. Su cara luce increíblemente blanca.