Si bien es cierto que hay productos en el mercado especialmente creados para esta función, también es verdad que puedes optar por algo más natural, como las opciones que te presentamos.

Por: Roberto Rodríguez Mijares

Colaborar en el proceso de renovación celular de la piel, a través de la eliminación de las células muertas de la epidermis, se llama exfoliar. Este proceso, aunque suene muy complicado, es en realidad muy simple. Basta con exponer la piel a una acción química o física, que ayude a eliminar las escamas o células muertas de la piel. No es un secreto que el mercado está lleno de productos especialmente creados con este fin; pero si por razones de tiempo, dinero o curiosidad, te ves en la necesidad de exfoliar tu piel, te ofrecemos varias opciones para que puedas hacerlo con lo que tienes en tu despensa.

Poder cítrico

Hay muchos mitos con respecto al uso del limón en la cosmética, pues es bien sabido que puede manchar la piel. Sin embargo, hay que aclarar que cuando el limón se usa en la sombra, lejos del sol, no representa ningún peligro. Por eso esta mascarilla es para usarla solo de noche, y retirarla bien antes de salir a la calle. Necesitarás el jugo de medio limón, y tres cucharadas de azúcar. Con esta pasta, frota tu piel con movimientos circulares, y enjuaga bien. Unas gotas de té verde en la mezcla, la harán mucho más relajante. Enjuaga con abundante agua, e hidrata con una crema.

 Desde el racimo

Una excelente manera de aprovechar un cambur que está muy maduro, es haciendo una mascarilla exfoliante con él. Basta con mezclar la fruta con cuatro cucharas de azúcar, hasta tener una pasta suave. Esta mezcla se aplica en el cuerpo o en la cara (el cambur la hace menos agresiva) y se masajea la piel suavemente. Se retira en la ducha con agua templada, y se recomienda usar una hidratante posteriormente. Se puede sustituir el azúcar por sales marinas.

Olor hipnótico

Hay quienes usan el café solo para tomárselo, pero lo cierto es que este producto tiene usos cosméticos cuando se usa de forma tópica. Dada su textura, es un excelente exfoliante que, además, completa su trabajo con un aroma increíble. Para hacer con él una mascarilla, es suficiente con mezclar un poco de crema hidratante con la borra del café colado, escurrida y seca. Se aplica sobre la piel, y se hacen movimientos circulares, ejerciendo presión con los dedos de las manos. Se enjuaga con abundante agua en la ducha, y se humecta bien la zona exfoliada.

 

Si quieres conocer más recetas caseras, lee el artículo completo en nuestro editorial de marzo.