En México, el deseo no es un susurro tranquilo; es un estallido. La reciente encuesta de Gleeden -la app en América Latina de relaciones no monógamas pensada por y para mujeres- reveló hallazgos sobre cómo los mexicanos viven las nuevas conexiones, el sexo y esa eterna búsqueda de la emoción.
Si alguna vez te has preguntado por qué te sientes «adicto» a los primeros meses de una relación o por qué la rutina te pesa tanto, los resultados explican el porqué de tu anatomía emocional. Al iniciar una conexión, el mexicano no busca calma. El 45% de los encuestados por Gleeden asocian el inicio con la curiosidad, seguido muy de cerca por la euforia (42%).
Lo más impactante es la respuesta física: el 55% afirma que se siente «más vivo» cuando aparece alguien nuevo. No es solo una idea en la cabeza; es una descarga de energía que recorre el cuerpo.
Para los mexicanos, una relación sin «chispa» es una relación en peligro. El 100% de los participantes (sumando «Muy importante» e «Importante») considera vital sentir emoción en su pareja. Sin embargo, el gran enemigo es la rutina; el 90% admite que la monotonía apaga su deseo.
Uno de los hallazgos más disruptivos de la encuesta de la app de citas Gleeden es la ruptura del mito romántico: el 67% de los mexicanos cree que el deseo NO siempre está ligado al amor. Esta desconexión permite que el deseo actúe como un motor independiente, enfocado en el placer y la exploración. De hecho, cuando sentimos atracción por alguien nuevo, lo que más se activa es el deseo sexual (37%) y la búsqueda de conexión (31%), dejando la validación o el ego en un plano secundario.
Ahora bien, ¿qué es lo que realmente los mantiene enganchados? El 28% de los encuestados por Gleeden contestó que sentirse deseado es la sensación más adictiva. Además, un 23% mencionó el morbo de lo prohibido superando incluso a la conexión profunda (5%).
Incluso la infidelidad o las experiencias fuera de la pareja se entienden desde una óptica biológica: el 76% cree que se buscan más por emoción que por insatisfacción real con la pareja actual.

Infidelidad femenina
La nueva soberanía del deseo femenino
La reciente encuesta de Gleeden no solo arroja cifras; arroja luz sobre una transformación profunda en la psique de la mujer mexicana. Durante décadas, se nos enseñó que nuestro deseo debía ser una respuesta al amor, una consecuencia del compromiso o un «deber» conyugal. Hoy, los datos confirman que las mexicanas están reclamando el deseo como un territorio autónomo.
Ese 55% que afirma sentirse «más vivo» al iniciar una conexión no es una coincidencia biológica, es un acto de liberación. Para la mujer actual, la búsqueda de la euforia y la curiosidad (que lideran las estadísticas con un 45%) ya no se vive con culpa, sino como una herramienta de autorreconocimiento. En un mundo donde la rutina doméstica y laboral suele recaer desproporcionadamente sobre nosotras, la «chispa» se convierte en un mecanismo de supervivencia emocional. No se trata necesariamente de buscar otra pareja, sino de buscar esa versión de nosotras mismas que vibra con intensidad.

Psicología del deseo
Rompiendo el mito del amor romántico
Quizás el dato más revelador para las mujeres es que el 67% de los mexicanos ya no vincula el deseo estrictamente al amor. Para la mujer contemporánea, esto significa que la sexualidad puede ser un lenguaje independiente. Esta distinción es vital: permite explorar el placer sin la carga de tener que «construir un futuro» con cada persona que despierta nuestra libido. Al priorizar el deseo sexual (37%) y la conexión (31%) sobre la validación del ego, la mujer se posiciona como el sujeto activo de su placer, no como el objeto pasivo del deseo ajeno.
El hecho de que el 28% considere que «sentirse deseada» es la sensación más adictiva habla de una necesidad de espejo. En relaciones de larga duración, es común que la pareja deje de «vernos». La búsqueda de nuevas conexiones suele ser, en el fondo, una búsqueda de visibilidad. El morbo por lo prohibido (23%) también juega un papel crucial: es el derecho a la travesura, a lo privado y a lo que nos pertenece solo a nosotras, lejos de los roles de madre, hija o empleada.
Finalmente, entender que el 76% busca experiencias externas por emoción y no por insatisfacción con la pareja actual es el último clavo en el ataúd del matrimonio tradicional estricto. La mujer actual entiende que su pareja puede ser un gran compañero de vida, pero que ella es un ser multidimensional cuya sed de aventura no siempre puede ser saciada por una sola fuente. El deseo en México ha dejado de ser un susurro para convertirse en un manifiesto de libertad.
*Encuesta online realizada entre el 2 al 20 de febrero de 2026 entre 17,500 usuari@s de Gleeden.
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Relaciones no monógamas
Fuente: Gleeden, modificado por Mariel Gadaleta
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