Éxito profesional

Durante años nos enseñaron que el éxito profesional era sinónimo de sacrificio: más horas, más presión, más entrega. Que crecer implicaba aguantar, resistir y posponer la vida personal “para después”. Sin embargo, hoy esa narrativa empieza a resquebrajarse. Cada vez más profesionales se preguntan si es posible crecer, destacar y avanzar sin perder el equilibrio ni pagar el precio del desgaste emocional.

La respuesta no solo es sí, sino que además es urgente replantear cómo entendemos el éxito. Ya no basta con trabajar duro; hay que trabajar de forma estratégica, consciente y sostenible.

En los años noventa, el experto en desarrollo profesional Harvey Coleman formuló el modelo PIE (Performance, Image & Exposure), que hoy podemos traducir como el RIE de carrera: Resultados, Imagen y Exposición. Su planteamiento fue revelador: el desempeño explica solo una pequeña parte del crecimiento profesional; el resto depende de cómo eres percibido y de quién sabe lo que aportas.

Resultados: el punto de partida, no la meta

Los resultados son indispensables, pero no suficientes. Coleman estimaba que representan apenas el 10 % del éxito profesional, porque se da por sentado que quienes buscan crecer cumplen con su trabajo. Sin resultados no hay conversación posible, pero con solo resultados, el crecimiento se estanca.

Hay miles de profesionales altamente competentes que permanecen años en el mismo puesto porque, aunque hacen bien su trabajo, nadie los ve como líderes o agentes de cambio. Los resultados son la base, no el diferenciador.

Visibilidad estratégica

Visibilidad estratégica

Imagen: la huella que dejas en los demás

La imagen profesional, que representa alrededor del 30% del éxito, tiene que ver con reputación, actitud y coherencia. Aquí entra en juego algo que muchas veces se subestima: la forma en que impactan emocionalmente a los demás.

Desde su experiencia como coach de liderazgo y desarrollo ejecutivo, Nora Taboada lo explica ”las personas no crecen profesionalmente solo por lo que saben hacer, sino por cómo hacen sentir a los demás trabajando con ellas. La confianza, la actitud y la congruencia pesan tanto como las habilidades técnicas.”

La imagen se construye en lo cotidiano: cómo manejas la presión, cómo participas en reuniones, si aportas soluciones o solo señalas problemas, y cómo reaccionas ante la adversidad. Es tu marca profesional en acción.

Bienestar laboral

Exposición: visibilidad estratégica, no autopromoción

El componente más determinante del modelo RIE es la exposición, valorada por Coleman en hasta el 60 % del éxito profesional. No se trata de presumir logros, sino de asegurar que las personas correctas conozcan tu aporte.

Participar en proyectos transversales, presentar ideas ante líderes, compartir conocimiento en espacios profesionales o construir presencia en plataformas como LinkedIn son formas legítimas de exposición. En palabras de Nora Taboada: “El talento que no se ve, no se gestiona. Y el liderazgo que no se comunica, difícilmente se reconoce.”

En los procesos de ascenso laboral, las preguntas clave no suelen ser “¿trabaja bien?”, sino “¿lo tengo en el radar?”, “¿he visto su impacto?”, “¿otros hablan bien de él o ella?”. La exposición abre esas conversaciones.

El cambio de paradigma: De la resistencia a la estrategia. Entender que el desempeño es solo el 10% de la ecuación no debe verse como una limitante, sino como una liberación. Nos invita a dejar de lado la cultura del «presentismo» y el sacrificio extremo para enfocarnos en lo que realmente mueve la aguja: la calidad de nuestras relaciones y la claridad con la que comunicamos nuestro valor. Al aplicar el modelo RIE bajo la lente del liderazgo consciente, dejamos de ser espectadores de nuestra carrera para convertirnos en los arquitectos de un futuro donde el crecimiento es inevitable y el agotamiento es opcional.

Éxito sin balance: una fórmula insostenible

Hoy, además, el éxito profesional no puede desligarse del bienestar. En México, datos de la OIT señalan que más del 40 % de los trabajadores vive un desequilibrio entre su vida laboral y personal, lo que impacta directamente en su salud, motivación y desempeño. El estrés laboral afecta a hasta el 75 % de los trabajadores, convirtiéndose en un problema estructural. Para Nora Taboada, autora de Felicidad Activa y fundadora de AFE-Liderazgo Consciente, este punto es central: “El verdadero éxito profesional no es llegar lejos agotado, sino construir una carrera que puedas sostener sin perder tu salud, tus relaciones y tu sentido de vida.”

El éxito profesional hoy exige una nueva definición. No se trata solo de ascender, sino de crecer con sentido, visibilidad y equilibrio. Por ello, el modelo RIE (Resultados, Imagen y Exposición) ofrece una brújula clara para convertir el esfuerzo en oportunidades reales.

Hacia un liderazgo humano y sostenible En última instancia, el desafío del profesional moderno no es elegir entre la ambición y la calma, sino integrar ambas en una estrategia de «Felicidad Activa». El modelo RIE funciona como un acelerador, pero el bienestar actúa como el combustible; sin él, cualquier ascenso es efímero. Adoptar este enfoque no solo transforma las trayectorias individuales, sino que redefine la cultura de las empresas mexicanas hacia una donde el talento se mide por su impacto y congruencia, y no solo por las horas frente al monitor. El éxito real es aquel que, al llegar a la cima, te permite disfrutar del paisaje.

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Equilibrio vida-trabajo

Equilibrio vida-trabajo

Fuente: AFE-Liderazgo Consciente, modificado por Mariel Gadaleta 


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