Seguro que te ha pasado: suena la alarma, te incorporas con energía para empezar el día y, de repente, el mundo empieza a dar vueltas. Sientes un ligero desvanecimiento, la vista se nubla por un segundo y tienes que sostenerte de la mesa de noche para no caer. Esta sensación, aunque breve, puede ser desconcertante e incluso aterradora. Sin embargo, en la mayoría de los casos, este episodio tiene un nombre médico y una explicación biológica fascinante. Comprender por qué el mareo al levantarte es el primer paso para escuchar lo que tu cuerpo intenta comunicarte sobre tu presión arterial, tu hidratación o incluso tus niveles de estrés.

Hipotensión ortostática síntomas
El fenómeno de la hipotensión ortostática
El término técnico para ese «bajón» que sientes es hipotensión ortostática o postural. Básicamente, es una caída súbita de la presión arterial que ocurre cuando cambias de posición rápidamente. Cuando estás acostada, la sangre se distribuye de manera uniforme por todo el cuerpo. Al ponerte de pie, la gravedad empuja la sangre hacia las piernas y el abdomen. En un cuerpo que funciona a la perfección, el sistema nervioso compensa esto rápidamente aumentando la frecuencia cardíaca y estrechando los vasos sanguíneos para asegurar que el oxígeno llegue al cerebro. Cuando este mecanismo se retrasa unos segundos, aparece el mareo.
Desde hace años me da esta clase de mareos, pero la primera vez fue luego de una noche de poco descanso y calor extremo. Me levanté rapido y sentí una descompesación poco usual. Entendí que mi cuerpo no es una máquina recargable y tengo que tomar las cosas con menos prisa.

Mareos al pararse de la cama
La deshidratación: el enemigo silencioso
Una de las causas de mareos repentinos más comunes es, simplemente, no haber bebido suficiente agua. Durante la noche, pasamos entre siete y ocho horas sin ingerir líquidos, y si a esto le sumamos el sudor o un ambiente seco, el volumen de sangre en nuestro cuerpo disminuye. Con menos sangre circulando, al corazón le cuesta mucho más bombear el flujo necesario hacia la cabeza en el momento del impacto gravitacional al ponerte de pie.
Beber un vaso de agua a temperatura ambiente justo después de despertar puede marcar una diferencia abismal en cómo responde tu sistema circulatorio a los primeros movimientos del día.

El papel de la anemia y el hierro
Para nosotras, las mujeres, los mareos al pararse de la cama pueden estar estrechamente vinculados a nuestros niveles de hierro. La anemia ferropénica reduce la cantidad de glóbulos rojos sanos encargados de transportar el oxígeno. Si tu cerebro ya está recibiendo una oxigenación limitada debido a la anemia, cualquier cambio brusco de posición agravará la sensación de vértigo. Es fundamental prestar atención si estos mareos coinciden con periodos menstruales abundantes o con una sensación de cansancio crónico extremo.

Salud cardiovascular femenina
La influencia de ciertos medicamentos
A veces, la respuesta a tus dudas está en el botiquín. Muchos fármacos, especialmente los utilizados para tratar la presión arterial alta, los diuréticos o incluso algunos antidepresivos, pueden alterar la forma en que tu cuerpo regula la presión. Si has comenzado un tratamiento nuevo y notas que los mareos se han intensificado, es vital que lo consultes con tu médico para ajustar las dosis o el horario de la toma.
Tuve que consultar con mi medico porque después de empezar mi tratamiento contra la retenciñon de líquidos, los mareas persistían. Mi médico me dijo que mi presión estaba bajando más de lo habitual gracias a las medicinas que estaba consumiendo. Me hizo un ajuste y me sentí bastante mejor con el pasar de los días.

Presión arterial baja al levantarse
El azúcar en sangre y los mareos matutinos
Aunque la hipotensión es la causa reina, la hipoglucemia (azúcar baja en sangre) también puede manifestarse como mareos al despertar. Si tu última comida fue muy ligera o muy temprana el día anterior, tus reservas de glucosa pueden estar al mínimo al despertar. El cerebro es un consumidor voraz de glucosa, y ante la falta de combustible, puede reaccionar con esa sensación de inestabilidad y debilidad generalizada al intentar incorporarte.

Anemia y mareos, por falta de azúcar
El estrés y el sistema nervioso autónomo
Vivimos en un estado de alerta constante, y esto afecta nuestra salud cardiovascular femenina. El estrés crónico mantiene el sistema nervioso en un desequilibrio que puede entorpecer la respuesta rápida de los vasos sanguíneos. Además, si sufres de ansiedad, es posible que tu respiración sea superficial, lo que altera el equilibrio de gases en tu sangre y te hace más susceptible a sentir que «te falta el piso» cuando cambias de postura bruscamente.

Consejos para evitar mareos
Consejos prácticos para evitar mareos al despertar
Afortunadamente, existen estrategias sencillas que puedes implementar desde mañana mismo para evitar que el mundo ruede sin tu permiso:
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El método de los dos pasos. No saltes de la cama. Primero, siéntate en el borde del colchón y balancea tus piernas durante 30 segundos. Esto le da tiempo a tu sistema circulatorio para ajustarse.
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Hidratación nocturna. Bebe un poco de agua antes de dormir (sin exagerar para no interrumpir el sueño) y ten un vaso en la mesa de noche.
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Evita el alcohol antes de dormir. El alcohol deshidrata y relaja los vasos sanguíneos, empeorando la hipotensión ortostática.
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Eleva un poco la almohada. Dormir con la cabeza ligeramente elevada puede ayudar a que el cambio de posición no sea tan drástico para el sistema barorreceptor.

Cuándo los mareos indican algo más serio
Aunque la mayoría de las veces se trata de algo benigno, no debemos ignorar las señales si los síntomas de hipotensión ortostática vienen acompañados de otros problemas. Si experimentas desmayos (síncope), dolor en el pecho, palpitaciones fuertes o si los mareos duran más de un par de minutos después de ponerte de pie, es indispensable realizar un chequeo cardiovascular completo. Un electrocardiograma o una prueba de esfuerzo pueden descartar arritmias u otras condiciones cardíacas que requieran atención especializada.
La duración del mareo es la clave. Si el mareo dura más de 10 segundos después de respirar, viene acompañado de sudoraciones frías o náuseas, es recomendable ir a un especilista de confianza.

Presión arterial baja al levantarse
La importancia de la nutrición y los electrolitos
A veces, el problema no es solo el agua, sino los minerales que ayudan a retenerla en el lugar adecuado. El sodio, el potasio y el magnesio son esenciales para la contracción muscular y la regulación de los vasos sanguíneos. Una dieta demasiado baja en sal (a menos que tengas hipertensión diagnosticada) puede, irónicamente, causar mareos crónicos. Asegúrate de incluir alimentos ricos en electrolitos y de mantener un equilibrio mineral óptimo para que tu «bomba» cardíaca funcione con precisión quirúrgica.
1. Alimentos ricos en magnesio (el relajante muscular y vascular)
El magnesio ayuda a que las arterias se dilaten y contraigan con suavidad. Si te falta, tus vasos sanguíneos están «rígidos», lo que facilita el mareo.
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Semillas de calabaza y girasol. Son pequeñas bombas de magnesio.
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Espinacas y acelgas. Las hojas verdes oscuras son esenciales.
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Chocolate negro (mínimo 70% cacao). Una excelente noticia para las lectoras de Kena; un cuadrito al día ayuda a tu salud vascular.
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Almendras y anacardos (marañones). Perfectos para el snack de la tarde cuando aparece el mareo.
2. Alimentos ricos en potasio (el regulador de la presión)
El potasio contrarresta el exceso de sodio y ayuda a que los impulsos eléctricos del corazón sean precisos.
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Aguacate. Tiene incluso más potasio que el plátano y aporta grasas saludables para el cerebro.
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Plátano (banano). El clásico por excelencia para evitar la debilidad muscular.
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Agua de coco. Es el «suero» natural de la tierra. Si te mareas por calor o deshidratación, es lo mejor que puedes beber.
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Papas y camotes (batatas). Cocinados al horno o al vapor conservan mejor sus minerales.
3. El sodio (la sal justa)
Como bien decías, si no eres hipertensa, una dieta cero sal puede ser la causa de que tu presión sea tan baja que te marees al pararte.
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Sal de mar o sal rosa del Himalaya. Contienen trazas de otros minerales, a diferencia de la sal de mesa común.
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Aceitunas. Un snack salado perfecto para subir la presión rápidamente en un momento de mareo.
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Pepinillos o encurtidos. El vinagre y la sal ayudan a reactivar el volumen sanguíneo.

Hipotensión ortostática síntomas
El impacto de la edad y los cambios hormonales
A medida que cumplimos años, nuestros sensores de presión (barorreceptores) pueden volverse un poco más lentos. Asimismo, durante la perimenopausia y la menopausia, las fluctuaciones de estrógenos afectan la elasticidad de las arterias, lo que puede aumentar la frecuencia de estos episodios. Es una etapa de la vida donde la salud de la mujer requiere una dosis extra de paciencia y cuidados preventivos.
Entender por qué te mareas cuando te paras de la cama es una forma de reconectar con tu cuerpo y sus necesidades básicas. En la mayoría de las ocasiones, tu organismo solo te está pidiendo que te tomes la vida con un poco más de calma, un vaso más de agua y un despertar menos acelerado. No permitas que un pequeño mareo arruine tu mañana; aplica estos consejos, escucha a tu corazón y, si las dudas persisten, siempre consulta con un profesional. Tu bienestar es una construcción diaria que empieza desde el primer segundo en que abres los ojos. Aprende a darle a tu sistema circulatorio el tiempo que necesita para ponerse en marcha y disfruta de un día lleno de equilibrio y energía.
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