La rodilla, la articulación más grande y compleja del cuerpo humano, es también una de las más vulnerables. El dolor en esta zona es una de las dolencias más comunes a nivel mundial, afectando a personas de todas las edades. Sin embargo, en torno a este padecimiento, han surgido una serie de mitos y creencias populares que, lejos de ayudar, confunden a quienes lo padecen. Vamos a desmentir las creencias sobre el dolor de rodilla.
Para garantizar un manejo y prevención adecuados, es fundamental distinguir la realidad científica de la ficción popular. Como enfatiza el Dr. Carlos Suárez Ahedo, ortopedista especialista en cirugía de cadera y rodilla “es vital que los pacientes entiendan que no todos los dolores de rodilla con artrosis. Desde una tendinitis hasta un daño meniscal, cada lesión exige un protocolo distinto. Confiar en remedios caseros es perder tiempo valioso; sólo el estudio de imagen y la evaluación clínica determinarán el tratamiento adecuado”.

Por qué me duelen las rodillas mujer
Mitos populares vs. explicación científica
Mito 1: «Si me duele la rodilla cuando va a llover, tengo reumas»
- Realidad científica: Si bien muchas personas juran predecir el clima con sus articulaciones, la correlación no es un diagnóstico. La explicación radica en los cambios de presión barométrica. Antes de una lluvia o tormenta, la presión atmosférica desciende. Este cambio puede hacer que los tejidos blandos que rodean la articulación (ya inflamada por artritis o artrosis) se hinchen ligeramente, irritando los nervios e incrementando la sensación de dolor existente. No predice la enfermedad, solo reacciona a los cambios físicos del entorno.
Mito 2: «El dolor de rodilla solo afecta a los adultos mayores»
- Realidad científica: La artrosis, o desgaste articular, es más común con la edad, pero el dolor de rodilla afecta a todos los grupos. En jóvenes y adolescentes, las causas frecuentes son la condromalacia rotuliana (desgaste del cartílago detrás de la rótula) o las lesiones deportivas (ligamentos cruzados, meniscos). De hecho, las lesiones del ligamento cruzado anterior (LCA) son muy comunes en atletas jóvenes. El dolor en el adulto joven suele estar relacionado con el uso excesivo o una mala técnica durante el ejercicio.
Mito 3: «A mayor peso corporal, mayor es el sufrimiento de la rodilla»
- Realidad científica: Este mito es una realidad probada. El exceso de peso es un factor de riesgo modificable y uno de los principales contribuyentes al desgaste articular. Por cada kilogramo de peso corporal ganado, la rodilla soporta entre tres y cuatro kilogramos adicionales de fuerza al caminar, y hasta siete kilogramos al subir escaleras. Este estrés constante acelera el deterioro del cartílago.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) identifica el sobrepeso y la obesidad como factores de riesgo clave para la osteoartritis. Por ello, el control del peso es una de las recomendaciones de primera línea para el tratamiento de la osteoartritis de rodilla.
Mito 4: «Si duele, hay que guardar reposo absoluto»
- Realidad científica: El reposo absoluto solo se recomienda en la fase aguda de una lesión grave. En casos de dolor crónico, como la artrosis, el ejercicio moderado y de bajo impacto (natación, bicicleta elíptica, caminata) es fundamental. El movimiento ayuda a nutrir el cartílago, fortalecer los músculos que rodean la articulación (cuádriceps e isquiotibiales) y mantener la flexibilidad, lo que reduce el dolor a largo plazo. La inmovilidad prolongada, por el contrario, debilita el músculo y empeora la rigidez.
El dolor de rodilla y sus causas más comunes representan un problema de salud pública significativo a nivel global. La osteoartritis de rodilla es una de las principales causas de discapacidad en el mundo. Cifras proporcionadas por el IMSS indican que el 10.5% de la población mexicana sufre de artrosis de rodilla, cifra que asciende al 85% en mayores de 65 años.La prevalencia global de esta enfermedad ha aumentado con el envejecimiento de la población y la creciente tasa de obesidad.
“Es por ello que requiere atención y no debe ser abordado con remedios caseros o creencias populares. La ciencia y la medicina son claras: la prevención a través del control del peso, el ejercicio adecuado y el fortalecimiento muscular son las herramientas más poderosas contra el desgaste”, explica el Dr. Carlos Suárez Ahedo.
La mejor arma contra los mitos es la información basada en evidencia y la consulta con un especialista en ortopedia, quien puede orientar un diagnóstico adecuado y un plan personalizado para cuidar las rodillas. No es necesario resignarse: sí se puede actuar para que las rodillas nos acompañen por más tiempo sin dolor.

Mitos y realidades del dolor de rodilla
¿Por qué nos duelen más las rodillas? La conexión de la mujer actual
Si sientes que el dolor de rodillas es una molestia demasiado habitual entre tus amigas y conocidas, la ciencia te da la razón. Investigaciones recientes confirman que las mujeres somos significativamente más propensas a desarrollar ciertas afecciones y lesiones en esta articulación, y la explicación se encuentra en una fascinante combinación de anatomía, hormonas y biomecánica.
Factores anatómicos clave
Nuestra propia estructura corporal juega un papel fundamental. Las mujeres tenemos una pelvis naturalmente más ancha, lo que crea un ángulo más pronunciado entre el fémur y la rodilla, conocido como ángulo Q. Este ángulo ejerce una mayor presión lateral sobre la rótula (patela), lo que nos hace más vulnerables a la Condromalacia Rotuliana, el desgaste del cartílago detrás de la rótula.
Además, en el ámbito deportivo, la musculatura influye: a menudo presentamos un desequilibrio muscular, con cuádriceps más fuertes que los isquiotibiales. Esta descompensación afecta la alineación y la estabilidad de la rodilla, elevando el riesgo de lesiones graves, como el temido desgarro del ligamento cruzado anterior (LCA), que es hasta ocho veces más común en mujeres deportistas.

Lesiones de rodilla mujeres
La influencia de las hormonas
Este es, quizás, el factor más intrigante. Las fluctuaciones hormonales a lo largo del ciclo menstrual afectan directamente la salud articular. El estrógeno, que es esencial para mantener los tejidos hidratados, también puede aumentar la laxitud o elasticidad de los ligamentos.
Especialmente durante la fase premenstrual y menstrual, cuando los niveles de estrógeno bajan, se incrementa la inflamación y la inestabilidad articular. A largo plazo, la caída de estrógenos que ocurre con la menopausia es un factor directo en el mayor riesgo de desarrollar Osteoartritis de rodilla (desgaste del cartílago) en la edad adulta, lo que explica por qué esta patología es significativamente más frecuente en nosotras a partir de los 50 años.

Rodillas dolor crónico
¡Cuidado con el estilo de vida!
Aunque no es una causa directa, ciertos hábitos amplifican estos riesgos. El uso frecuente de tacones desvía el centro de gravedad, aumentando la carga en la parte anterior de la rodilla y acelerando el desgaste. Sumado a esto, el sobrepeso (que también se asocia a la disfunción articular) y la falta de ejercicio de fuerza específica (como el fortalecimiento de glúteos e isquiotibiales) debilitan los «protectores» naturales de la rodilla.
El bienestar de tus rodillas se construye con conciencia: mantener una musculatura fuerte y equilibrada es tu mejor póliza de seguro contra el dolor.
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Dolor de rodillas mujeres
Fuente: Dr. Carlos Suárez Ahedo, modificado por Mariel Gadaleta
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