Para muchas personas que viven con dolor de rodilla, escuchar hablar del ácido hialurónico suena a una solución esperanzadora. Se anuncia como una forma de “lubricar” la articulación, volver a caminar sin dolor o incluso evitar una cirugía. Sin embargo, hay que poner atención a los mitos y realidades que surgen de este tratamiento.
En México, la artrosis de rodilla afecta aproximadamente al 10% de la población adulta, especialmente a partir de los 50 años, y es una de las principales causas de dolor, rigidez y dificultad para caminar, de acuerdo con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
Es por ello que a continuación compartimos los mitos y realidades que existen sobre el uso de ácido hialurónico en rodilla desde la experiencia del Dr. Carlos Suárez Ahedo, ortopedista especialista en cirugía de cadera y rodilla.

Beneficios del ácido hialurónico
Mito 1: “El ácido hialurónico regenera la rodilla y evita la cirugía”
Existe la creencia de que las infiltraciones “reconstruyen” el desgaste interno de la rodilla y pueden frenar la evolución de la enfermedad.
Realidad: alivia síntomas, pero no repara el daño
El ácido hialurónico no regenera el cartílago ni cura la artrosis. Su función principal es mejorar la lubricación dentro de la articulación, lo que en algunos pacientes puede traducirse en menos dolor o rigidez por un tiempo limitado.
“El ácido hialurónico no vuelve a crecer el cartílago ni repara la rodilla dañada. Lo que hace es ayudar a que la articulación se mueva un poco mejor y duela menos, pero solo en ciertos casos y por un tiempo. Cuando el desgaste es avanzado, la cirugía sigue siendo la mejor opción para recuperar la función”, explica el Dr. Suarez Ahedo.

Desgaste de cartílago
Mito 2: “Cualquier dolor de rodilla se trata con ácido hialurónico”
Muchas personas solicitan la infiltración sin una evaluación previa, pensando que es útil para cualquier tipo de molestia.
Realidad: primero hay que saber por qué duele la rodilla
No todo dolor de rodilla es artrosis ni todos los pacientes se benefician de esta terapia. El ácido hialurónico solo se considera en casos bien seleccionados, generalmente cuando el desgaste es leve o moderado.
“Antes de pensar en una inyección, hay que saber exactamente qué está causando el dolor. Muchas veces el problema no está en el cartílago, sino en los músculos, la forma de caminar o una lesión específica. Infiltrar sin diagnóstico puede hacer perder tiempo valioso”, precisa el Dr. Carlos Suárez Ahedo

Dolor de articulaciones
Mito 3: “Después de la inyección ya no necesito ejercicio ni seguimiento médico”
Algunas personas creen que la infiltración es un tratamiento definitivo y abandonan la rehabilitación o la actividad física.
Realidad: sin ejercicio, el beneficio suele ser corto
Los especialistas coinciden en que ninguna inyección sustituye el ejercicio y el fortalecimiento muscular. Sin estos elementos, el alivio que puede dar el ácido hialurónico suele ser temporal.
El IMSS enfatiza que el tratamiento de la artrosis debe ser integral, incluyendo ejercicio supervisado, control de peso y seguimiento médico continuo. La inyección por sí sola no hace el trabajo completo. Si el paciente no fortalece sus músculos ni mejora su movilidad, el efecto se pierde rápido. El movimiento bien guiado es parte esencial del tratamiento.
El ácido hialurónico no es una solución milagrosa, pero puede ser una herramienta útil en casos específicos, siempre que se indique correctamente y se combine con ejercicio, rehabilitación y seguimiento médico.
La recomendación de los especialistas es: no tomar decisiones basadas en publicidad o recomendaciones informales, sino acudir a una valoración profesional que permita elegir el tratamiento más adecuado para cada persona.
“El mejor tratamiento es el que se adapta a cada paciente. Informarse bien y tener expectativas realistas es la mejor forma de cuidar la rodilla y la calidad de vida”, concluye el Dr. Carlos Suárez Ahedo.

Ejercicio para la salud de la rodilla
Ácido hialurónico en rodilla: oportunidad de alivio
En conclusión, el camino hacia una vida sin dolor no tiene atajos mágicos, pero sí herramientas valiosas cuando se usan con sabiduría. El ácido hialurónico en rodilla representa una oportunidad de alivio y una mejora en la calidad del movimiento, siempre y cuando entendamos que es un aliado dentro de un plan de bienestar mucho más grande.
No permitas que el miedo a la cirugía o la búsqueda de una solución rápida te lleven a omitir el paso más importante: un diagnóstico preciso. Como bien señala el Dr. Suárez Ahedo, la clave está en personalizar el tratamiento. Al combinar la ciencia médica con el compromiso personal de mantenernos activas y fortalecer nuestro cuerpo, no solo estamos cuidando una articulación; estamos protegiendo nuestra independencia y nuestra alegría de seguir caminando hacia adelante.
Escuchar a nuestro cuerpo y acudir con los expertos es el primer paso para que el bienestar deje de ser un deseo y se convierta en nuestra realidad cotidiana. ¡Tu movilidad es tu libertad, cuídala con información real!
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Ácido hialurónico en rodilla
Fuente: Dr. Carlos Suárez Ahedo, modificado por Mariel Gadaleta
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