Josh Safdie no dirige desde el control absoluto, y esa es la forma más clara de entender por qué su estilo se percibe como poco convencional. En Marty Supremo, el director volvió a trabajar desde la incomodidad, la incertidumbre y la idea de que la película podía encontrar su forma mientras se estaba filmando, no antes.

.
Uno de los puntos clave de este proceso fue la preparación de Timothée Chalamet. El director no quiso limitar el entrenamiento del protagonista a un aspecto técnico, sino integrar el ping pong como parte del día a día en el rodaje. Safdie buscaba que Timothée no solo actuara como un jugador profesional, sino que entrenara al punto de acostumbrar su cuerpo al cansancio extremo y al ritmo de un juego real. De esta manera, el actor se mantuvo dentro del personaje antes, durante y después del rodaje.
Durante las filmaciones, Safdie evitó trabajar con escenas cerradas y explicaciones detalladas sobre el arco del protagonista. Su objetivo era que Chalamet reaccionara a lo que estaba pasando en el momento, sin saber hacia dónde iba la historia. Esto es poco común en producciones de este tamaño, donde todo suele estar definido con anticipación.
Otra decisión poco convencional del director fue filmar en locaciones reales, con ruido, interrupciones y gente alrededor, esto le permitió empujar a los actores para que se adaptaran constantemente al entorno.
El montaje fue una parte clave del proceso, las escenas no se cerraron de manera tradicional, sino que se mantuvieron en movimiento para sostener el estado emocional del protagonista. Los cortes llegaron antes de lo habitual y el ritmo se mantuvo constante, lo que reforzó la sensación de presión que acompaña a Marty a lo largo de la película.
Para Marty Supremo, Josh Safdie partió de una premisa clara y trasladó la tensión del proceso al resultado final. La incomodidad, la incertidumbre y el riesgo no se evitó sino que se buscó concientemente, y esa decisión terminó por marcar el pulso de toda la película.

Marty Supremo, un análisis interesante
El arte de soltar el guión: ¿y si dejamos que la vida nos dirija como Safdie a Chalamet?
Existe una tiranía invisible en la vida de la mujer contemporánea: la del control absoluto. Se nos ha enseñado que el éxito es sinónimo de una agenda perfectamente cuadriculada, de saber exactamente hacia dónde vamos y de anticipar cada obstáculo antes de que aparezca. Sin embargo, el regreso del director Josh Safdie con Marty Supremo nos regala una lección que va mucho más allá de la gran pantalla y que resuena con fuerza en nuestras propias batallas diarias.
Safdie, conocido por su estilo visceral, no dirige desde la comodidad de una silla con su nombre; dirige desde la incertidumbre. Para esta película, no le entregó a Timothée Chalamet un mapa detallado del arco de su personaje. Lo lanzó al ruedo, lo obligó a entrenar hasta el cansancio físico real y lo dejó reaccionar al caos de filmar en locaciones vivas, con ruido y distracciones. ¿El resultado? Una interpretación auténtica que no nace de la técnica, sino de la vivencia pura.

Tendencias cine femenino
¿Cuánto de nuestra energía perdemos intentando que el «rodaje» de nuestra vida sea perfecto?
A veces, como mujeres, sentimos que si no controlamos cada variable —el trabajo, la crianza, la pareja, la imagen personal— la película se va a desmoronar. Pero lo que Safdie nos enseña es que la verdadera magia ocurre en la incomodidad. Al igual que Chalamet, que no sabía hacia dónde iba la historia mientras la filmaba, nosotras también estamos en un proceso constante de descubrimiento.
Filmar en «locaciones reales» es, para nosotras, aprender a brillar en medio del ruido de la ciudad, de las interrupciones familiares y de los imprevistos económicos. No se trata de esperar a que el entorno sea silencioso y perfecto para actuar; se trata de integrar ese caos y usarlo a nuestro favor. La resiliencia no es aguantar el golpe, es saber bailar —o jugar ping-pong— mientras el mundo sigue girando a un ritmo frenético.
.
El montaje de la película, con sus cortes rápidos y su tensión constante, es un reflejo de nuestra propia narrativa. A veces, las etapas de nuestra vida no cierran de forma tradicional o elegante; cierran de golpe, nos obligan a movernos antes de estar listas. Y está bien. Esa presión no es un error en el sistema, es el pulso que nos mantiene despiertas.
Este 2026, la invitación para la comunidad Kena es a abrazar nuestra propia «incertidumbre creativa». Si Timothée pudo encontrar la esencia de un campeón de ping-pong a través del cansancio extremo y la falta de respuestas, nosotras podemos encontrar nuestra mejor versión dejando de sobreanalizar el futuro.
Dejemos de buscar el guion perfecto. Quizás, como en el cine de Safdie, nuestra vida solo necesita una premisa clara y la valentía de reaccionar a lo que el presente nos ponga enfrente. Brindemos por menos control y más autenticidad, porque al final del día, las mejores escenas de nuestra historia son las que no nos atrevimos a ensayar.

Corre a ver Marty Supremo
¡Marty Supremo, salió el 15 de enero en cines!
Fuente: Diamond Film, modificado por Mariel Gadaleta
Mira este post: Turismo de terror: 7 locaciones de películas que puedes visitar en la vida real
Síguenos en redes sociales como @KENArevista:








