El sexo después de los 50 años puede presentar desafíos y la pareja puede sentirse desalentada por cuestiones relacionadas con el proceso de envejecimiento, pero estos problemas no son insuperables.

Con una mejor comprensión y una mente abierta puedes seguir disfrutando física y emocionalmente de una vida sexual plena y todos los beneficios que ello conlleva.

A continuación, algunos consejos para mejorar tu vida sexual para mayores de 50:

  • Aumentar la intimidad. Supone buscar espacios en común, solos, sin la compañía de nadie, ni tan siquiera del televisor, se trata de volver a encontrar elementos facilitadores de la comunicación, volver a ser atractivos de cara a mi compañero/a.
  • Pedir. Supone no dar nunca nada por sabido, si alguien quiere algo tiene que preguntar, expresiones del tipo “lo sabe de sobra” no tienen cabida en la terapia de pareja.
  • Incrementar la pasión: sexo y afecto. La terapia sexual está dirigida no tanto a resolver problemas sino a incrementar la satisfacción dentro de la normalidad.
  • Fomentar el apego con la pareja: El compromiso de ayudarse en todo instante es uno de los más importantes motivos que existen para mantener la pareja. En ello están implicadas emociones muy básicas que se insertan en la debilidad más íntima del ser humano, hacerlo explícito y potenciarlo es una forma de motivar la permanencia de la pareja y la resolución de conflictos.
  • Concepción del sexo: Conviene asumir que el sexo no es pecado, que no se debe sentir culpabilidad por desear a otra persona, que el sexo en la tercera edad tiene como principal misión dar y recibir placer de manera enriquecedora y responsable
  • Nuevas formas de disfrutar: Aprender a disfrutar del sexo en su manera más amplia, incrementando la comunicación, las caricias, los besos y los abrazos. Adaptando a los cambios fisiológicos que conlleva la vejez sin que disminuya, necesariamente, la satisfacción sexual.
  • Psicoeducación: Poner en marcha talleres educativos sobre la sexualidad en los mayores, facilitando la comunicación, el intercambio de experiencias y formando a los mayores sobre los problemas y potencialidades del sexo a partir de los 65.
  • Creación de redes sociales: Favorecer la creación de redes sociales adecuadas para las personas mayores que les permitan satisfacer sus necesidades de afecto e intimidad en los casos que haya bajo apoyo social o situaciones de soledad por viudez o separación.
  • Equilibrio emocional: La sexualidad con frecuencia implica un equilibrio delicado entre los aspectos emocionales y físicos. La forma en la que se auto perciben los mayores condiciona la respuesta sexual como ejemplo el miedo a la impotencia puede convertir esta en real como consecuencia de la ansiedad ante el rendimiento.
  • “Ayudas técnicas”: Puede haber coito doloroso u otro tipo de problemas que dificulten las relaciones sexuales por lo que es recomendable poder acudir a tiendas especializadas para buscar juguetes, lubricantes y demás ayudas que permitan potenciar fantasías y mejorar la práctica sexual.
  • Hablar con naturalidad de la sexualidad: Sería deseable que se pudiera hablar de la sexualidad en las personas mayores con mucha más naturalidad, si bien debido a la escasa formación de los profesionales sanitarios, la actitud más extendida es la de ignorar la sexualidad. En este sentido, muchos médicos y otros profesionales sanitarios, evitan hablar de los aspectos sexuales con sus pacientes, hasta el extremo de no recoger datos acerca de la sexualidad en la valoración, ya que creen que es un tema que no interesa ó preocupa a los ancianos, y además se pueden encontrar incómodos al hablar de él.
  • No renunciar obligatoriamente a la sexualidad: Las personas mayores pueden seguir deseando mantener su sexualidad, sin que deban renunciar a ella de forma impuesta. La renuncia a la actividad sexual debe ser el último recurso, y debe quedar siempre como opción del individuo y nunca como consecuencia irremediable.

Con información de plusesmas.com