Cada 20 de octubre, la comunidad global dirige su atención a un problema de salud pública de gran magnitud: la Osteoporosis. Esta condición, considerada una amenaza silenciosa, afecta a millones de personas alrededor del mundo, exponiéndolas al riesgo constante de una fractura de cadera o de otras fracturas que pueden cambiar drásticamente su calidad de vida y autonomía. En países como México, la prevalencia de esta enfermedad es un desafío creciente para el sistema de salud, demandando una mayor conciencia y esfuerzos significativos en la prevención y la detección temprana.
La etimología de la palabra osteoporosis es reveladora: significa «hueso poroso» y describe con precisión el estado del tejido óseo afectado.
Se clasifica como una enfermedad metabólica caracterizada por la progresiva disminución de la masa ósea y el consecuente deterioro de la estructura interna del hueso. Cuando el hueso se vuelve más delgado y poroso, pierde resistencia esencial y se transforma en una estructura extremadamente frágil, lo que dispara el riesgo de fracturas ante traumatismos leves o, en los casos más avanzados, de manera espontánea. Comprender la naturaleza de la osteoporosis es el primer paso para combatirla.

Causas y factores de riesgo de la fragilidad ósea
El desarrollo de la osteoporosis es multifactorial. Si bien la edad y los factores hormonales (particularmente la disminución de estrógenos en mujeres postmenopáusicas) son las causas más fuertemente ligadas a su aparición, existen múltiples elementos que influyen en la salud ósea. El Dr. Carlos Suárez Ahedo, Ortopedista especialista en cirugía de cadera y de rodilla, destaca la importancia de una visión integral.
Entre los factores de riesgo modificables y no modificables, se encuentran:
- Genética e historial familiar. La predisposición a la enfermedad.
- Nutrición deficiente. El bajo consumo de calcio y vitamina D, nutrientes esenciales para la mineralización ósea.
- Hábitos tóxicos. El tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol, que interfieren con la capacidad del cuerpo para formar y mantener el hueso.
- Estilo de vida. El sedentarismo o la falta de actividad física con carga.
- Condiciones médicas. Ciertas enfermedades o tratamientos farmacológicos (como el uso prolongado de corticosteroides) que pueden influir negativamente en el metabolismo óseo.
El Dr. Suárez Ahedo subraya que al abordar estos factores, se puede controlar o ralentizar significativamente la progresión de la osteoporosis, haciendo hincapié en la necesidad de mantener un balance adecuado de calcio y vitamina D desde la juventud.

Un desafío para el sistema de salud en México
La osteoporosis representa un desafío monumental para el sistema de salud pública en México, afectando a un gran número de la población, con especial énfasis en los adultos mayores. Las cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) son alarmantes: se estima que seis de cada diez adultos en el país presentan una mala calidad ósea, lo que aumenta considerablemente su propensión a desarrollar la enfermedad.
Una de las consecuencias más graves y costosas de la osteoporosis es la fractura de cadera. Se estima que en el país se producen cerca de 100 de estas fracturas diariamente en adultos mayores. Estas lesiones conllevan no solo altos costos económicos para el sistema de salud y las familias, sino también graves consecuencias funcionales y, tristemente, de mortalidad.

¿Como es la recuperacón?
La recuperación de una fractura de cadera es lenta y, a menudo, resulta en una pérdida significativa de la independencia del paciente.
El Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) proporciona una perspectiva de género y edad crucial: la osteoporosis afecta a una de cada tres mujeres y a uno de cada cinco hombres mayores de 50 años. Esta disparidad en la afectación femenina se debe principalmente a los cambios hormonales que ocurren durante la menopausia. Dada la naturaleza de la enfermedad silenciosa, es fundamental que esta población de adultos mayores y personas en riesgo accedan a métodos de detección temprana.

Detección, tratamiento y la importancia de la prevención
La característica más peligrosa de la osteoporosis es su naturaleza de enfermedad silenciosa en sus estadios iniciales. El hueso se debilita sin que el paciente experimente dolor o síntomas perceptibles. Los signos y síntomas suelen aparecer cuando el daño está avanzado, manifestándose de forma dramática con una fractura o, de manera más sutil, con dolor de espalda crónico, una paulatina pérdida de estatura o el desarrollo de una postura encorvada (cifosis o «joroba de viuda»).
Para combatir esta sigilosa progresión, la herramienta diagnóstica de elección es la densitometría ósea. Este estudio especializado mide con precisión la densidad mineral ósea (DMO) en sitios críticos como la columna lumbar y la cadera. La densitometría ósea permite a los especialistas no solo confirmar la presencia de osteoporosis sino también detectar la osteopenia, la etapa previa donde la masa ósea ha disminuido, pero aún no alcanza el umbral de la enfermedad completa. Este diagnóstico temprano es clave para la prevención osteoporosis.
Respecto al tratamiento osteoporosis, el Dr. Suárez Ahedo aclara un punto vital: «La osteoporosis no tiene una cura definitiva en el sentido de revertir el hueso a su estado de salud juvenil. Sin embargo, sí es tratable y su progresión puede controlarse eficazmente».
Los tratamientos actuales están orientados a dos objetivos principales: reducir la pérdida ósea y aumentar la densidad mineral ósea (DMO), lo que es crucial para prevenir las fracturas.
Estos tratamientos abarcan una combinación de medicamentos que fortalecen los huesos (como los bifosfonatos) y, de forma complementaria, la fundamental suplementación con calcio y vitamina D. Es imperativo que el tratamiento sea supervisado por un médico especialista.
En resumen, la lucha contra la osteoporosis es un maratón de conciencia y constancia. Desde la infancia, la salud ósea debe ser una prioridad mediante una dieta rica en calcio y vitamina D y ejercicio regular. En la edad adulta, la vigilancia a través de la densitometría ósea se convierte en el escudo más fuerte contra esta enfermedad silenciosa. Al invertir en prevención osteoporosis, se invierte directamente en una vida con calidad, movilidad e independencia. La conciencia sobre el Día Mundial de la Osteoporosis es un llamado anual a la acción para cuidar nuestro esqueleto, la estructura que nos permite vivir plenamente.

Fuente: Dr. Carlos Suárez Ahedo
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