Sobrecarga emocional

El silencio prolongado, la pérdida de interés en las actividades cotidianas y un cansancio que no se quita con horas de sueño son señales frecuentes de que una persona atraviesa un episodio de apatía o depresión. Ante esto, es común que la pareja (frecuentemente las mujeres) asuma un rol de contención afectiva. Sin embargo, cuando la empatía se convierte en una sobrecarga emocional, el bienestar de quien intenta ayudar también comienza a deteriorarse.

La salud mental masculina continúa siendo un tema influenciado por barreras culturales. Según datos reportados por la Secretaría de Salud de México, del total de atenciones por problemas de salud mental en instituciones públicas, más del 67% corresponde a mujeres, mientras que los hombres representan únicamente cerca del 32% de los casos atendidos. Esta disparidad refleja la resistencia recurrente en la población masculina para buscar ayuda profesional a tiempo, lo que lleva a que sus parejas asuman, de manera informal, el peso de su proceso terapéutico.

Paralelamente, cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) señalan que más del 80% de los decesos por suicidio en el país ocurren en hombres, lo que evidencia la urgencia de atender la depresión masculina sin estigmas y con la orientación médica adecuada.

Salud mental masculina

Salud mental masculina

La delgada línea entre el sostén y la fusión emocional

Sostener a un compañero que atraviesa un periodo complejo no implica absorber su malestar ni resolver sus crisis internas. El sistema nervioso humano reacciona a los estados emocionales del entorno a través de la co-regulación, un mecanismo biológico mediante el cual la presencia de una persona regulada ayuda a calmar la reactividad del otro. No obstante, cuando no existen límites claros, la co-regulación deriva en un desgaste sistemático para la cuidadora.

Para Rocío Santibáñez, psicóloga y especialista en Reingeniería Humana, el problema principal surge al asumir responsabilidades que le corresponden al otro:

«Acompañar a una pareja en depresión exige aprender a diferenciar entre estar presente y cargar con su proceso. Cuando intentas arreglar la vida de tu pareja, terminas desgastando tu propia energía y neutralizando la capacidad del otro para responsabilizarse de su recuperación».

Santibáñez, resalta que la Reingeniería Humana busca identificar los patrones inconscientes y la sobrecarga energética que las personas acumulan al intentar «salvar» a sus seres queridos. De acuerdo con la especialista, para brindar una ayuda efectiva es indispensable mantener la neutralidad:

«Sostener significa ser un ancla, no el barco que se hunde con la tormenta. Si te fundes con el dolor del otro, ninguno de los dos tiene un punto firme desde el cual salir adelante.»

Depresión en hombres

Depresión en hombres

Para cuidar la relación sin vulnerar la salud mental propia, conviene delimitar qué aspectos están al alcance de la pareja y cuáles sobrepasan su función. A continuación, la experta nos comparte aquello que sí es posible sostener y lo que no:

Lo que sí es posible sostener:

  • Escucha activa sin juicio. Ofrecer un espacio seguro para que la persona exprese su sentir sin recibir juicios o minimizar sus emociones.
  • Mantenimiento de la rutina diaria. Fomentar hábitos saludables compartidos, como la alimentación equilibrada o caminatas breves, sin imponerlos.
  • Validación emocional. Reconocer que el padecimiento es real y que no se trata de «falta de voluntad».
  • Acompañamiento en la búsqueda de ayuda. Apoyar en buscar ayuda profesional y facilitar la logística de las citas.

Lo que no te corresponde cargar                                                                                                                             

  • El diagnóstico y el tratamiento. Una pareja no puede asumir la función de terapeuta o psiquiatra.
  • El bienestar general del otro. La decisión y el compromiso de sanar dependen de la persona afectada.
  • La justificación de malos tratos. La depresión o la apatía no eximen a nadie del respeto en la dinámica de pareja.
  • La renuncia a la vida propia. Cancelar proyectos, descuidar la salud personal o aislarse socialmente por permanecer al cuidado constante debilita la red de apoyo.

Acompañar tiene un límite claro: cuando el estado emocional de la pareja compromete la seguridad física, el funcionamiento básico o la dinámica familiar, la intervención especializada es indispensable.

Rocío Santibáñez enfatiza la importancia de establecer fronteras saludables a tiempo:

«El amor no cura una condición clínica por sí solo. Reconocer que la situación supera nuestras capacidades no es un acto de abandono, sino de responsabilidad y respeto hacia la salud de ambos».

Buscar acompañamiento especializado —ya sea a través de la psicología clínica, la psiquiatría o metodologías complementarias como la Reingeniería Humana— permite tratar las causas de fondo. Al mismo tiempo, permite que la pareja recupere su lugar original: el de una compañera de vida, no el de una cuidadora exhausta.

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Sobrecarga emocional

Sobrecarga emocional

Fuente: Rocío Santibañez


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