En la actualidad, las infancias pasan cada vez más tiempo frente a una pantalla, sin embargo, hay marcas que no sólo sobreviven: evolucionan. Apache cumple 70 años entendiendo algo clave que muchas olvidan: jugar no es estático, cambia con cada generación. Hoy, el verdadero reto además de entretener a niñas y niños, es competir contra un universo digital que captura su atención en segundos. Y ahí es donde Apache ha sabido moverse, literal y culturalmente, para mantenerse vigente.
Lejos de quedarse en la nostalgia, la marca mexicana ha transformado su portafolio para responder a una nueva forma de jugar: más dinámica, más híbrida y mucho más consciente del bienestar. Scooters, triciclos y patines conviven hoy con kits DIY, manualidades y experiencias creativas que reflejan cómo las nuevas generaciones entienden la diversión.
“Parte de nuestra permanencia ha sido escuchar cómo juegan hoy las niñas y niños. El juego ya no es únicamente movimiento o solo creatividad, es una mezcla de ambas cosas”, comparte Mónica López, Directora Comercial y de Marketing de Apache.
Y es que el contexto no es menor. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el sedentarismo infantil y el exceso de pantallas están impactando directamente en la salud física y emocional de niñas, niños y adolescentes. A su vez, la UNICEF subraya que el juego sigue siendo una herramienta esencial para el desarrollo emocional, social y cognitivo.
En ese escenario, Apache propone una forma de vivir el tiempo libre, pues si algo los define es su capacidad de leer el momento cultural. Lo que antes era un triciclo en la banqueta, hoy puede ser también un kit para decorar pastelitos o una actividad creativa que termina compartiéndose en familia.
La marca ha entendido que el entretenimiento infantil actual es multisensorial: se trata de moverse, pero también de crear; de competir, pero también de colaborar; de jugar, pero también de compartir.

Claves para integrar el juego activo en el día a día
Más allá del producto, Apache se inserta en una conversación más amplia: la del bienestar, la crianza consciente y la búsqueda de experiencias más significativas en familia. En este contexto, el juego deja de ser un simple momento aislado y se convierte en un espacio cotidiano de conexión.
Por ello, comparte algunas claves para integrar el juego activo en la rutina diaria:
- Movimiento todos los días. No importa el espacio. Actividades con scooters, triciclos o patines ayudan a desarrollar coordinación, equilibrio y confianza.
- Creatividad sin reglas. Alternar el juego físico con manualidades o experiencias “do it yourself” estimula la imaginación y genera resultados tangibles que niñas y niños pueden compartir.
- Tiempo de calidad real. Convertir el juego en un momento de convivencia fortalece vínculos y comunicación entre familias.
- Menos pantalla, más experiencia. Reducir el tiempo pasivo abre espacio a explorar, crear y experimentar el mundo de forma activa.
- Crear rutinas de juego. Establecer horarios específicos para jugar ayuda a integrar estas actividades en la vida diaria, convirtiéndolas en un hábito esperado y disfrutado, no en una excepción.
- Aprovechar espacios cotidianos. Parques, patios, banquetas o incluso la sala pueden transformarse en escenarios de juego. No se necesita un lugar ideal, sino disposición para activar el entorno.
- Fomentar la autonomía. Permitir que niñas y niños elijan a qué jugar o cómo hacerlo impulsa su toma de decisiones, creatividad y seguridad personal. El juego también es una forma de descubrir su identidad.
- Integrar a toda la familia. Involucrar a hermanos, padres o incluso amigos refuerza habilidades sociales como la colaboración, la empatía y la comunicación, haciendo del juego una experiencia compartida mucho más rica.
- Celebrar el proceso, no sólo el resultado. Reconocer el esfuerzo, la constancia y la intención detrás de cada actividad fortalece la autoestima. En el juego, equivocarse también es parte del aprendizaje.
“Las familias hoy buscan algo más que entretenimiento. Buscan experiencias que sumen al desarrollo y que realmente conecten con sus hijos. Ahí es donde Apache ha sabido evolucionar”, agrega Mónica López.
Llegar a siete décadas no es casualidad. Apache ha logrado mantenerse relevante porque entiende que cada generación redefine lo que significa jugar. Hoy, su propuesta consiste en acompañar la infancia, adaptándose a ella: a sus intereses, a su ritmo y a su manera de ver el mundo.
Porque si algo ha quedado claro en estos 70 años, es que el juego nunca se detiene… sólo cambia de forma.






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