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Las lluvias están jugando malas pasadas a miles de conductores en diferentes puntos del país. Te decimos cómo prevenir y cómo enfrentar una situación de riesgo.

  • Repara antes de la temporada. A veces vamos dejando para después arreglos tontos del coche como: cambiar los limpiaparabrisas, reparar detalles que parecen pequeños, o reemplazar las gomas de los vidrios. En esta época, mujer precavida al volante puede hacer la diferencia, así que ¡no te confíes!

 

  • ¿Paso o no paso? Aunque tengas una camioneta, no te arriesgues a pasar charcos grandes. Nunca se sabe si se producirá una crecida sorpresiva de la corriente que te lleve hasta Acapulco o a Veracruz; o si se abre una alcantarilla y termines dejando el chasis en ella.

 

  • Ya estoy atorada. Si el agua casi cubre tu llanta o supera la mitad, ni se te ocurra seguir. Mejor detente y busca refugio. También ten en cuenta que si se tapa el escape con el agua, se apagará el auto. Así que calcula bien para evitar accidentes.

 

  • ¡No frenes! Lo peor que puedes hacer cuando el pavimento está húmedo o mojado es frenar de golpe. Hazlo poco a poco; con pisadas cortitas pero constantes en el freno. Y se mojaron, bombéalos varias veces e intenta detenerte. Si tienes la suerte de contar con un auto con caja de velocidades estándar, es en estas circunstancias donde tu habilidad con el cambio de velocidades cobra relevancia.

 

  • Guarda distancia. Si debes mantenerte a 25 metros del coche de adelante, cuando llueve esta separación no puede ser menor a 50 metros. De esta manera, si alguien levanta una nube de agua, te dará tiempo de frenar y no estamparte en la defensa del de enfrente.

 

  • Pon todas las luces. Mientras más iluminado lleves tu coche, mejor alerta estarás dando a los demás. Apenas comience a llover, enciende tus luces y, mejor aún, pon las intermitentes si es muy densa la caída de agua.

 

  • Sigue, no te pares. Si ya estás en un charcote, no te pares del todo. Baja al máximo la velocidad y mantente rodando hasta que salgas de allí. La frase inicial también sirve para cuando vayas en carretera. Es mejor ir muy despacio que detenerse por completo. Es peligroso tanto por los otros vehículos que pudieran embestirte, como por la posibilidad de que se desborde algún río y te arrastre en un dos por tres.

 

  • Respeta a los demás. Si tienes un vehículo 4×4 y te encanta pisar el acelerador cuando llueve para levantar el agua y sentirte como manejando la lancha de tus sueños, piensa en el daño que le causas a los demás. Eso podría provocar un choque enorme al impedirle la visibilidad a tu vecino. O hacer que quienes no tienen la fortuna de andar en automóvil como tú, terminen súper empapados.

 

  • Refréscalo. Te apostamos lo que quieras que los vidrios se empañarán. Así que lo primero que debes hacer es prender el aire acondicionado y direccionarlo hacia ellos. Si mueres del calor, ponlo más alto pero en dirección al vidrio frontal.

 

  • Déjalo seguir. Si sientes que el carro está patinando, no se te ocurra, ni clavar los frenos, ni virar bruscamente el volante; con eso solo lograrás que se produzca una colisión. Mantén la calma, frena poquiiiiito a poquiiiito y lleva el volante con suavidad. Por eso es tan importante que no corras cuando las primeras gotas empiecen a caer en el pavimento.

 

  • Busca el medio. Si la lluvia es muy fuerte, maneja por el centro o por el lado derecho. Así evitarás una posible ola que te llegue del carril de al lado y te tape la visibilidad. Sin embargo, si sabes que la orilla podría tener huecos peligrosos, evítala.

 

  • No lo prendas. Si se te apaga, no lo enciendas, porque se mete agua al motor y es peor el remedio que la enfermedad.

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