Yo creo que un 40% (o tal vez más) de las mujeres que acuden a mi consultorio por alguna enfermedad, cuando les pregunto ¿en qué te puedo ayudar? me contestan: vengo porque tengo una infección y ya usé óvulos y no se me quita. Otras me dicen: vengo porque tengo miomas y necesito una cirugía. Algunas más me dicen: vengo porque tengo verrugas y quiero que me las quemes. A mí se me abren los ojos de plato y mi siguiente pregunta es ¿cómo sabes que tienes ese diagnóstico? El 99% de ellas me responden que es porque ya lo buscaron en internet, entonces mis ojos se abren más.

Sí, está bien, hoy en día la tecnología está al alcance de la mayoría de las personas y esto ha provocado que cada vez sea más sencillo acceder a TODO TIPO de información. Actualmente estamos conectados con el mundo virtual y esto se traduce en hábitos de consumo distintos.

Hace poco, se publicó un estudio que estudió el impacto que tiene internet en la salud, y lo que más llamó la atención fue que le 89% de las personas entre 18 y 34 años afirmaron que revisan internet antes de acudir con su médico. De manera anecdótica, entre mis colegas nos damos cuenta que hoy en día los pacientes hacen más preguntas durante las consultas que en el pasado.

Es un hecho que la búsqueda de información sobre salud por internet tiene sus ventajas: ayuda a los pacientes a tomar decisiones de salud más informadas, incrementa su autonomía, refuerza los mensajes de promoción y prevención así como de adherencia al tratamiento, entre otros. Sin embargo, las desventajas son: ser fuente de desinformación atribuible a la variabilidad en la calidad de los contenidos web, causar ansiedad por la diferencia de criterios, consejos, testimonios y opiniones, aumenta de expectativas y demandas de los pacientes respecto a nuevos tratamientos o terapias alternativas.

Si bien es importante mantenerse informados, también se debe diferenciar entre las diversas fuentes que existen. Y a los médico tomar esta información como un aliado en al consulta al cambiar la forma de pensar y los comportamientos en salud, sobre todo en menores de 45 años.

“Internet no reemplaza al médico, y tampoco disminuye su conocimiento, pero cambia el tipo de relación incrementando la participación del paciente”, siempre revisar la fuente y que sea un sitio web confiable.

 

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