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Hace 56 años nací, no me preocupa decir mi edad porque siempre me he sentido orgullosa de la vida que he llevado. A veces ha sido difícil, a veces maravillosa; he tocado fondo, he pasado de largo, y de hace como diez años a la fecha, voy comprendiendo todo lo que he hecho y cómo lo que he hecho me ha traído hasta donde estoy.

Este cumpleaños ha sido especial como todo este año: no planear nada especial para festejarme -como todos los que ya pasaron sus cumples y han tenido un festejo en corto-, quizás con los seres queridos, o con los que vives (que a veces no son los más queridos, pero son relevantes de alguna manera).

No soy de grandes festejos, siempre he soñado en hacerme una gran fiesta, pero nunca la hago porque creo que quien menos la disfruta es quien la hace, porque estás en todo y con todos y eso dispersa mucho la atención y la intención. Así que he preferido hacer pequeñas reuniones para poder estar con todo. Pero el imaginarme invitando a mucha gente que quiero y reuniéndolos a todos para festejar, es un sueño que suena mejor de lo que creo que puede funcionar.

En fin… el tema no es ese, es más bien lo que ha significado este año especial y diferente que me ha traído tanto.

El 2020 año de pandemia.

Al principio como todos estaba asustada, y no sabía qué hacer y cómo cuidarme, y cuidar a mis padres que rondan los 80, y me preocupaba que fueran a pasar una experiencia difícil si se contagiaban. Ahora que ya sabemos más de los tratamientos, de cómo funciona el virus, que ya lo conocemos más, que ya reconocemos algunas alternativas que nos permiten saber que no tiene que ser mortal y que no es necesario acabar hospitalizado o intubado, puedo sentirme más segura de lo que se trata esta experiencia.

Seguir cuidándonos es parte del protocolo de que salgamos todos adelante, y la mayoría de la gente que conozco coincide con mi punto de vista -aunque no todos-, hay quienes creen que es una manipulación conspiracional y que nos quieren mantener reprimidos para someternos o qué se yo, y otros que creen que un porcentaje pequeño de mentes que dominan el mundo está infundiendo miedo para mantenernos controlados y sometidos y vacunarnos para instalarnos un chip que haga que toda nuestra información esté a su servicio…

Bueno, yo no creo tener una vida tan interesante como para que alguien quiera tener toda mi información, creo que se aburrirían, ya quisiera que leyeran lo que escribo y que se hiciera viral, ¡a ver si con el chip logro que mis piensos lleguen a más personas!

No, no creo en conspiraciones ni cosas de esas, lo que creo más bien es que estamos viviendo una experiencia de introspección para darnos cuenta de lo importante en la vida del individuo y del planeta.

Creo que estamos en un momento crucial en la vida de la evolución del Ser humano en donde estamos entrando a un momento de transformación y el estar en contacto con nosotros internamente nos va a permitir hacer el salto hacia una evolución de la especie. Creo que es una etapa de conciencia y de enfrentar esas partes que no hemos querido ver internamente y que no nos queda de otra más que enfrentarnos a eso de lo que hemos venido huyendo desde hace tanto tiempo. No es que nos convirtamos de la noche a la mañana en una nueva especie, pero creo que estamos evolucionando y esta experiencia es una oportunidad para conectar más profundamente con esta conciencia del ser y evolucionar.

Por eso creo que es tan trascendente este momento de la historia… pero como todo, no lo vamos a ver ni entender hasta que lo veamos del otro lado de la Historia, y quizás para entonces ya no estemos aquí muchos de nosotros. Lo interesante es que estamos siendo parte de la evolución y yo me siento orgullosa de que mi energía esté presente en esta transición. Siento que estoy poniendo mi granito de arena para que la evolución a un ser humano más consciente y amoroso se dé y transformar el mundo para las generaciones que vienen, con más armonía y amor.

A veces parece que no estamos siendo muchos los que creemos como yo y que todo se está yendo a la mierda, pero ¡NO! En verdad creo que ser congruente y confiar en que si más nos sumamos a confiar en el cambio y fortalecemos la conciencia, el amor, la confianza en uno mismo podemos hacer los cambios que queramos afuera. Y eso lo veo porque escucho a la gente en mi terapia, hablo con mis amigos, veo gente en la calle que cambia, y veo lo que pasa en el mundo que de repente empieza a reacomodarse todo para vibrar en armonía.

Toma tiempo, sí, quizás más de lo que quisiéramos, pero los cambios grandes necesitan de tiempo, no se pueden acelerar, y de hecho, esa es una de las situaciones que necesitamos dejar de carrerear, lo que dure durará, como dicen por ahí, no por jalar las zanahorias van a crecer más rápido, no porque quieras conocer al bebé deba nacer antes de tiempo. Si el embarazo es de nueve meses es el tiempo que debemos esperar, este ciclo no sabemos cuánto dure, pero necesitamos saber esperar, recordar lo importante de la paciencia, que a muchos se nos olvida, urgimos todo para que pase rápido, pues no, esta experiencia se ha tomado su tiempo y ya veremos cuál es su ciclo.

Por eso estoy feliz de ser parte de esta experiencia transformadora de la vida, de la especie, del planeta. En este cumpleaños 56 me ha tocado vivir todo esto, ya tengo nueve meses de vivir de forma diferente y me siento agradecida, más conectada que nunca, más consciente de mí misma y me he aprendido a amar más que nunca antes, así que sí es un gran año para celebrar la vida, la evolución, y la transformación.

Deseo que mi entusiasmo ayude a que si no ten sientes tan optimista te contagies un poco y veas la belleza de ser parte de esta evolución.

¡Feliz cumpleaños a mí!

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