Todo lo que representa el Halloween, más allá de a quien pertenece esta festividad, a todos nos encanta, a unos más que otros.

Debo confesar que yo no soy tan fan de las fiestas de disfraces y este tipo de celebraciones, pero también debo reconocer que siempre disfruté ver a mi hija gozarla en grande: diseñar su disfraz con tiempo y con mucho entusiasmo, ver a todas las amigas disfrazarse juntas, o llevarlas a la fiesta y ver a todos con sus vestuarios, ¡eso sí que lo disfrutaba!

Pero no quería hablar de Halloween para hablar de los disfraces o de las fiestas, quiero hablar de Halloween por lo que… por lo menos para mí representa: estos seres que asustan, que son diferentes, que tienen una oportunidad en el año de salir no importando cuan extraños, raros o aterradores sean. Pueden salir y convivir con el resto de los seres y pueden pedir dulces y disfrutar de la vida con los que los rodean.

Pero… ¿cuán diferente es esto a lo que vivimos a diario?

¿Cuántas de ustedes, lectoras, no se han sentido raras o extrañas, que no encajan y no son parte de su entorno? Porque por más que hablo con la gente tanto en terapia como en la vida cotidiana, todas, y todos, también los hombres, tenemos, en algún momento de nuestra vida, una sensación interna de sentirnos extraños, inadecuados, fuera de lugar, pero fingimos y nos esforzamos en encajar, en encontrar un lugar en donde nos sintamos aceptados, aunque sea un poco, y hasta nos adaptamos para que nos dejen quedar.

Halloween-encajar

Foto de Stefano Pollio

La rareza de la gente está muy relacionada con esa parte única que tenemos cada uno; y el malestar de sentirnos “raros” está basado en la necesidad de -paradójicamente- parecernos a los demás, de aceptación.

Esa necesidad de reconocimiento nace en la infancia, y, para sobrevivir de niños, todos, buscamos un reconocimiento en la “fuente” de seguridad, amor y cuidado y que esa fuente (en el formato que sea) son los padres. Entonces de niños encontramos aquello que creímos que le gustaría a mamá o a papá para que nos pusieran atención, y eso lo venimos repitiendo a lo largo de la vida. Son experiencias tan intrínsecas y sutiles que no somos conscientes de ellas y llegamos a creer que esas acciones son parte de lo que somos, de quienes somos, incluso creemos que es parte de nuestra personalidad.

Por ejemplo, si te sentías no vista y veías que tu hermana se portaba bien, inconscientemente portarte bien no era una opción, así que eras traviesa, rebelde, o incontrolable y entonces sabías que tendrías la atención de mamá, aunque fuera para regañarte, tenías la certeza de que te veía. Aunque te hubiera gustado sentir su atención de otra forma, existía la creencia en el fondo que de otra manera no la obtendrías, así que el comportamiento se daba solo y poco a poco te iría definiendo.

Quiero recalcar que estas reacciones no eran conscientes, eran reacciones de sobrevivencia que la niña hacía para sobrevivir, pero no fuimos conscientes de ellas.

qué signifia halloween

Foto de Scott Webb

O como cuando te defines como una mujer que le gustan mucho las “actividades de hombres», quizá siempre te identificaste más con actividades como futbol o trepar árboles, o los carros, quizás a tu papá le habría gustado que fueras niño cuando naciste e inconscientemente ahora juegas el rol de niño para tener el reconocimiento de papá, y por supuesto que no somos conscientes de estos roles, pero así los desempeñamos.

Una vez que comienzas a descubrir este tema de los roles para conseguir el amor, la seguridad y la atención de la fuente (papás) cuando eras niña, podrás entenderlo y procesarlo. Ahora que eres adulta puedes saber que no necesitas una fuente externa que te provea la seguridad, el amor y la atención de fuera, ahora tú puedes ser tu propia fuente y necesitas proveerte a ti misma, así que mientras más refuerzas esta conciencia más libre para dejar de repetir patrones serás. Entonces podrás ir descubriendo cuál es tu verdadera identidad, quién eres y podrás vivir en libertad y en plenitud de tu real YO. Así, nunca más tendrás que sentir la necesidad de ocultarte o sentir que eres rara, o diferente, sino ¡tú! Única e irrepetible, como ninguna otra, y te sentirás orgullosa y feliz de ser solo como tú eres.

Esta pequeña reflexión de aceptar  este monstruo, bruja o zombie que llevamos dentro para reconocerlo como algo único de nosotros y lograr ver aquello que creemos que no es valioso y que incluso asusta, como algo único y exclusivo que nos hace ser nosotros, abracémonos con todas nuestras partes luminosas y oscuras, con lo bello y lo no tan bello, que aprendiendo a aceptar eso en nosotros podremos aceptar aquellas partes que no parecen tan luminosas en los otros, y así dejaremos de exigir en los otros lo que reflejamos en ellos.

Así que bienvenido Halloween este día en el que celebramos a todos los diferentes, raros y especiales, ¡¡el día que nos celebramos a todos!!

Serie despertar y permanecer despierta

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