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La vida es un ciclo constante. Un ir y venir lleno de experiencias gratas y otras, no mucho. Lo que siempre nos quedará de cada vivencia es el aprendizaje y el autoconocimiento. Lo más difícil de superar cuando se quiere poner fin a una situación o, en este caso, a una relación, es el apego.

Sí, es que vivimos apegados a sentimientos agradables y desagradables -aunque suene increíble-. A veces, nos cuesta separarnos de alguien aun cuando no nos genera sensaciones positivas; al contrario, nos hace sentir tristes, inferiores, molestas o frustradas. Te has preguntado: “¿por qué estoy con él?” “¿realmente lo amo o me ama?” “¿es amor, costumbre o temor a estar sola?”. Tómate unos minutos y respóndete a ti misma.

Cuando se trata de cerrar un ciclo amoroso puede parecernos muy difícil, porque tendemos a ver al otro no como a un compañero, sino como el “Dios de nuestro corazón”, ¡ERROR!. Cuando idealizamos a una persona, tarde o temprano nos daremos cuenta de que no es ese príncipe azul que nos venden las películas, sino que es un ser humano con virtudes y defectos y que tu tampoco eres una princesa de cuento de hadas. En ocasiones, no importa el motivo por el que tu relación de pareja haya terminado, a veces solo tienes que tener en cuenta que es necesario cerrar algunas puertas para que otras se abran. Y, sobre todo, para que te descubras y te ames como nadie más lo hará, porque tenlo muy claro: solo tú eres capaz de entregarte el amor que te mereces.

El vínculo afectivo que desarrollamos con quienes nos rodean es uno de los nexos más fuertes que podemos manifestar y por eso, perder o alejarnos de alguien, representa separarnos de los sentimientos agradables que nos genera, pero también de los desagradables. Cuando ponemos fin a una relación sentimos que esa persona se llevó una parte de nosotros y solemos pensar en lo felices que fuimos, en la alegría que nos generaba y ¡pum! nos quedamos clavados en el recuerdo, confiados en que no podremos sentir algo así con nadie más. Sin embargo, debes tener claro que nadie es igual a alguien más, ni que otra persona puede superar o sustituir a la anterior, pero también necesitas estar consciente de que esos sentimientos están dentro de ti y eres tú quien decide exteriorizarlos o no.

A pesar de lo difícil y doloroso que pueda resultar una ruptura amorosa te compartimos algunos consejos para ayudarte a salir de ese “hoyo negro” en el que te sientes y puedas, de una vez por todas, olvidar a tu ex. Eso sí, recuerda que cada quien es diferente y toma un tiempo necesario para soltar, pero no te aferres al dolor, a lo que fue y ahora ya no será. Mejor concentra tus energías y pensamientos en los beneficios de haber terminado con esa relación.

  • Mírate en retrospectiva. Observa quién fuiste en la relación, analízate y descubre esas cualidades que desconocías y que afloraron en ese momento.
  • Evoluciona y permítete crecer. Toma la experiencia y aprende de los errores cometidos, tuyos y de él. Esto te ayudará a relacionarte con mayores niveles de conciencia.
  • Concentra tus pensamientos en valorar las cosas buenas y los momentos compartidos. Agradece lo bonito que viviste y no aprisiones tus sentimientos positivos.
  • Libérate de los resentimientos. Recordar con rabia a tu ex solo hará que te mantengas atada a él de manera negativa. Cuando lo pienses o venga a tu mente, hazlo con cariño. Aceptando que son seres diferentes que compartieron, a pesar de las circunstancias, una etapa bonita de sus vidas.
  • Hazte fuerte y con determinación. Aprovecha para identificar lo que deseas en tu vida, para dedicarte tiempo de hacer cosas que siempre has querido y, ante todo, ¡ámate!