Serie despertar y permanecer despierta

Cuando te encuentras con alguien en la calle pasa esto:

“¡¿Hola, cómo estás?!»

Y la respuesta de SIEMPRE. “¡Bien, gracias! ¿Y tú?…»

La pregunta de ¿cómo estás? es verdaderamente profunda y la tratamos de manera muy superficial.

Y la respuesta es exactamente en el mismo nivel: superficial.

Desde hace muchos años, cada vez que me hacen esta pregunta ¡¿Cómo estás?!, y respondo ¡Bien, gracias!,  yo pienso  «Bien, o… ¿tienes tiempo?», porque si verdaderamente quien pregunta quisiera saber cómo estoy, estaría preguntando con otra actitud. ¡Sí, ya sé! que es una pregunta retórica y que no busca profundizar; sin embargo, sigue siendo una pregunta profunda usada de forma superficial. 

El poder de las palabras

La palabra es una herramienta de gran utilidad para lograr comunicar aquello que pensamos, sentimos, necesitamos, queremos; la cosa es que hemos aprendido a disminuir o banalizar el significado de las palabras y eso les ha restado poder. 

Reconocer el uso de las palabras y ser responsable de ellas nos permite conocer más de nosotros mismos.  

Y qué tal si empezamos por preguntarnos: ¿cómo comunicamos?

Que esta pregunta nos sirva para reconocer quiénes somos y cómo compartimos nuestra emoción  con nosotros mismos y con los demás. Que observemos cuántas cosas decimos por decir, sin respaldar nuestra palabra con nuestra intención y reconozcamos cómo esto se vuelve una gran pérdida para nosotras mismas. 

La palabra es el medio que utilizamos para expresar algo valioso, algo simple, algo retórico (como la expresión de ¿Cómo estás?). Sin embargo, todo lo que queremos decir está cargado de un pensamiento, un sentimiento, de una actitud; habla de mí, de quién soy.

Otro punto súper importante es, como dice Miguel Ruiz, autor de «Los cuatro acuerdos»: ser impecable con la palabra. Esto significa honrar a quienes hacen uso de la palabra con respeto y honor. Con conciencia.  

Si nos hacemos responsables de nuestras palabras podremos respaldarlas y honrarlas, saber que nos representan en todo momento y entonces se vuelve una maravillosa herramienta de conciencia y crecimiento personal. Si me doy la oportunidad de escuchar cómo hablo podré descubrir qué pienso y qué siento. Porque inconscientemente todo está relacionado. La cosa es que yo me permita verlo. 

Te invito a ser cuidadosa con tus palabras, a reconocer el uso que les das. Honra su poder y cómo te representan para que descubras cómo piensas, cómo sientes y cómo lo expresas. Y asimismo verás la manera en que te presentas ante la gente con la que te relacionas, porque lo que dices te define y habla por ti.

¡Descubre la magia de las palabras y deja que te sorprendan dándote la oportunidad de conocerte a través de ellas!

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