Salud oral

Legar a la pubertad implica una serie de cambios físicos y emocionales, pero también ocurren alteraciones que impacta directamente la boca y, por tanto, modifican la salud oral.

Durante la adolescencia tanto niños como niñas aumentan la producción de las hormonas sexuales y en ambos iniciará la presencia de vello púbico, así como cambios en la piel con la alta producción de grasa corporal y, por supuesto, modificaciones en las glándulas sudoríparas donde el sudor intenso se hace presente. Sin embargo, en las féminas el impacto es mucho más notable por la acción tanto del estrógeno como de la progesterona.

“Las hormonas femeninas también cambian el tejido que sostiene las piezas dentales. Es decir, las encías responden con mayor intensidad a la placa bacteriana y, por tanto, se favorece la aparición de la llamada gingivitis puberal”, explica la odontóloga Estefania Limón de la Cruz, directora de Mi Dentista Familiar.

Al respecto, una revisión sistemática publicada en 2026, que analizó 269 estudios, encontró que la gingivitis puberal afecta aproximadamente al 52% de niños y adolescentes.

Salud bucal

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¿Qué es la gingivitis puberal?

Los médicos le llaman gingivitis puberal a la inflamación de las encías que se desarrolla exclusivamente durante la pubertad. Sus síntomas son diversos y no aparecen todos juntos ni tienen un orden preciso de desarrollo, todo depende de la niña. Entre las señales están:

  • Encías más rojas e inflamadas.
  • Mayor sensibilidad en la boca. La pasta que antes usaba hoy en día le duele.
  • Sangrado al cepillarse o usar hilo dental.
  • Mayor acumulación de placa alrededor de los dientes.
  • Mal aliento.

“Es importante aclarar que las hormonas por sí mismas no causan la gingivitis puberal sino que durante la pubertad aumenta la susceptibilidad de las encías a la placa dentobacteriana que, aunada a una higiene deficiente, favorece la inflamación  de las encías y el riesgo de daño dental,” advierte la odontóloga Limón de la Cruz, co-fundadora de Smile Art.

Al respecto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que casi 3,700 millones de personas viven con enfermedades bucodentales y señala que la higiene deficiente y el consumo elevado de azúcares se encuentran entre los factores de riesgo modificables.12

“Por ello, hablar de salud oral en las niñas y adolescentes significa ir más allá de ‘lavarse los dientes’, implica acompañarlas durante una etapa de importantes cambios hormonales y consolidar hábitos que pueden proteger su salud a largo plazo”, recomienda la experta Estefanía Limón de la Cruz.

De esta manera, el cepillado dos veces al día con pasta dental, la limpieza interdental cuando sea necesaria, limitar el consumo frecuente de azúcares y acudir periódicamente al odontólogo son medidas fundamentales.

Higiene bucodental

Higiene bucodental

Más allá de la sonrisa: bienestar integral y salud oral en las jóvenes de hoy

En la era digital, donde la presión estética y la imagen corporal circulan a la velocidad de un clic en redes sociales como TikTok o Instagram, las adolescentes enfrentan un desafío silencioso pero determinante para su autoestima: la salud de su boca. Vivir la pubertad en el siglo XXI no solo significa lidiar con los cambios físicos tradicionales, sino también navegar en un entorno saturado de tendencias de estilo de vida, bebidas azucaradas ultraprocesadas, vapeo y desinformación sobre el cuidado personal. Para las jóvenes actuales, hablar de salud bucodental debe dejar de ser una rutina aburrida para convertirse en una poderosa herramienta de autocuidado y empoderamiento.

Un factor crítico que a menudo se pasa por alto en la adolescencia moderna es el impacto del estrés y la ansiedad académica o social en la salud oral. El ritmo de vida actual, la autoexigencia escolar y la hiperconectividad han disparado los casos de bruxismo (rechinar o apretar los dientes) en etapas tempranas. Este hábito involuntario, intensificado por las fluctuaciones hormonales de la pubertad, suele manifestarse con dolores de cabeza, tensión en la mandíbula al despertar y desgaste prematuro del esmalte dental. Las jóvenes necesitan saber que cuidar sus encías y dientes también implica gestionar el estrés y escuchar las señales que su cuerpo emite cuando la presión social sobrepasa los límites saludables.

Autocuidado

Autocuidado

Modas de consumo

Asimismo, las nuevas modas de consumo representan un riesgo latente que no existía con la misma intensidad hace una década. El auge de las bebidas energéticas, los tés azucarados embotellados y el uso cada vez más frecuente del vapeo entre los jóvenes alteran drásticamente el microbioma oral. El vaporizador, por ejemplo, reduce la salivación natural de la boca, creando un ambiente seco donde las bacterias proliferan con mayor facilidad, potenciando la inflamación de las encías descrita por los especialistas. En este contexto, el empoderamiento femenino adolescente también se construye eligiendo qué consumir, cuestionando la publicidad engañosa de productos milagro para blanquear los dientes y priorizando hábitos sostenibles a largo plazo.

En definitiva, integrar la salud oral en la rutina diaria de las jóvenes actuales implica trascender el cepillado mecánico. Significa entender que la boca es el espejo de su bienestar integral, emocional y físico. Acompañar a las nuevas generaciones desde la empatía y la educación basada en evidencia científica les otorga el control absoluto sobre su salud, permitiéndoles sonreír con confianza y seguridad en cualquier etapa de sus vidas.

Salud oral

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Fuente: Smile Art MX


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