Siguiendo con el tema de la familia, dicen que es con los únicos que cuentas en la vida.

Yo creo que no es cierto.

Sí, he contado con varios miembros de mi familia, pero no podría decir que con todos. Hay algunos que lejos de ayudarme me han traicionado, y algunos otros me han ignorado, y otros más me han visto como un dolor de cabeza.

Últimamente (de hace unos años a la fecha) varios me quieren, respetan, y podría decir que hasta me admiran. Y entiendo todas las facetas por las que han pasado unos y otros, todas tienen que ver conmigo y mis momentos, esos en los que yo me he encontrado a lo largo de mi vida. Los momentos de crisis, de sentirme perdida, los momentos oscuros y difíciles, creo que en esos tiempos no podía haber sido muy fácil lidiar conmigo, y eso generaba una reacción en la gente que me rodeaba, familia o no, me sentía rechazada, y era lógico, porque yo me rechazaba.

Mi familia es peculiar y tiene una característica general, que son maestros en la evasión, eso de enfrentar los momentos difíciles no es su fuerte. Y en eso me especializo yo, por eso ha sido, a veces, difícil sentirme parte y ser aceptada, porque yo siempre quiero entender por qué, cualquier cosa, así que no la pongo fácil, y eso me hacía sentir inadecuada, incomprendida…

Ahora sigo preguntándome todo, lo que pasa es que ya entendí que no tiene que ver conmigo, si los demás no quieren ir más a fondo, cada quién se cuestiona o no como le viene bien, así que ya llevo la fiesta en paz con la mayoría, y hablando de fiestas pues así tiene que ser porque es en donde más convivimos: en fiestas…

¡Pues sí! La familia es la que es, y aprender a convivir con ella sin darles la responsabilidad de que nos reconozcan, nos amen, nos entiendan, es una gran liberación. Así, nos divertimos, convivimos cuando toca convivir, lo pasamos bien, y si alguien quiere hablar de otros temas y me busca, pues ya saben dónde me encuentran, y ¡así todos felices!

Por otro lado, he encontrado familia… esa que uno elige, esos qué orgullosamente llamamos hermanos del alma, y debo decir que me siento muy afortunada porque me he encontrado varios que los siento más cercanos que cualquiera con los que comparto lazos de sangre.

Unos han pasado por mi vida y se han ido; eran hermanos solo por un tiempo, otros se han quedado, a diferentes niveles de cercanía, (no todo aguantan mi intensidad, y lo entiendo y no espero que lo hagan) pero aquellos con los que he aprendido a crecer como alma, esos que considero hermanos del alma son los que sé que me la rifo por ellos y ellos por mí. Saben de qué hablo. Cuando se me rompe el corazón o tengo un “aha moment«, y podemos arreglar el mundo por horas, y puedo abrir mi alma y mi corazón y desnudarlos y saber que estoy a salvo.

Me siento feliz de saber que cuento con seres profundamente íntegros y comprometidos consigo mismos que pueden estar íntegramente conmigo, y yo para ellos, esa es la que yo considero mi familia, la que yo elegí conscientemente en esta vida. Y agradezco profundamente tenerla y me siento orgullosa de saberme parte de un clan. De un grupo de locos que hoy por hoy nos sabemos cercanos y sabemos que contamos unos con otros. Y sí, en ese grupo hay algunos con los que comparto lazos de sangre, pero los quiero y los reconozco porque se pasaron ellos al otro grupo de familia, a la familia elegida, para estar más cerquita de nuestros corazones.

Hoy este texto se los dedico a ellos, a estos seres de luz que iluminan mi camino por caminar junto a mí, por el tiempo que sea, por ayudarme a ser y por dejarme estar para ellos también. Es por quiénes vale la pena caminar, crecer y brillar.

¡Gracias!

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