Son ya más de 20 años que por primera vez una gota de agua se convirtió en fragancia, y lo hizo en L’Eau d’Issey, como el deseo hecho realidad del diseñador Issey Miyake. Hoy, esa gota recorre caminos florales de azahar, rosa damascena y jazmín, para traernos a un nuevo integrante: L’Eau d’Issey Pure, que se reguarda en una botella divina inspirada en el icónico frasco de la fragancia original.

 

Comparte tu opinión