En un mundo que suele premiar el éxito externo y los grandes logros visibles, la película «Hamnet» (2025) llega a la pantalla para recordarnos que la verdadera magia ocurre en lo cotidiano, en el cuidado y en la capacidad de una mujer para transmutar el dolor en vida. Dirigida por Chloé Zhao, esta adaptación de la novela de Maggie O’Farrell no es solo un drama histórico; es un espejo para la mujer actual que, a menudo, siente que el peso del mundo descansa sobre sus hombros.
La historia se centra en Agnes (Anne) Hathaway, la esposa de William Shakespeare. Mientras él se convierte en el genio más grande de la literatura en Londres, Agnes es quien se queda en el hogar, enfrentando la peste, la crianza y la trágica muerte de su hijo, Hamnet.
Para las lectoras de Kena, este personaje resuena con fuerza. Agnes representa a la mujer que domina el conocimiento de la tierra, las plantas medicinales y la intuición —una forma de sabiduría holística que hoy estamos recuperando bajo términos como el somatismo—. Ella no solo cuida los cuerpos de su familia, sino que sostiene el tejido emocional de su comunidad.
El duelo como proceso de sanación somática
Uno de los puntos más altos del film es cómo retrata el duelo. Agnes no «supera» la pérdida de su hijo mediante la lógica; la procesa a través de la naturaleza y el cuerpo. Chloé Zhao, fiel a su estilo visual contemplativo, nos muestra cómo el dolor se aloja en los músculos y cómo la conexión con el entorno natural puede ser el mejor bálsamo.
Cuando llegué al episodio donde Agnes empieza a buscar las hierbas para lograr calmar su espíritu no pude evitar en recodar todas esas veces donde intenté buscar mi paz interior entre tanto caos. Con esta peli aprendí que la sanción viene sin manual, solo debemos permitirnos sentir lo natural de la vida, el ritmo de nuestra respiración y como golpea la brisa en nuestra piel.

Análisis de cine para mujeres.
La sombra del genio y el brillo propio
La película plantea una pregunta vital para la mujer moderna: ¿Cuánto de nuestro brillo queda eclipsado por las ambiciones de quienes nos rodean? Agnes es el motor creativo silencioso detrás de la obra maestra Hamlet. Ella es la prueba de que el «éxito» no es un logro individual, sino el resultado de una red de cuidados y apoyo que, históricamente, ha tenido rostro de mujer.
Analizar esta película desde la perspectiva de Kena nos permite hablar de:
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La carga invisible. Ese trabajo emocional y logístico que las mujeres realizan sin que nadie lo nombre.
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La intuición femenina. Agnes es tildada de extraña por su conexión con lo espiritual y lo natural, algo que hoy reivindicamos como inteligencia emocional y autocuidado profundo.

Empoderamiento femenino
¿Por qué verla este 2026?
«Hamnet» es una invitación a la pausa. En una era de gratificación instantánea, esta película nos pide que miremos hacia adentro. Nos enseña que la resiliencia no es aguantar hasta romperse, sino tener la flexibilidad de las plantas que Agnes cultiva: doblarse con el viento para no quebrarse.
Sin duda, esta historia esta hecha para hacernos recordar que el mundo nos puede exigir millones de cosas como Shakespeare en Londres, pero lo que realmente vale es la tencidad de Agnes en vivir el presente, protegiendo su mundo de adentro hacia afuera.
Si ya viste esta peli, me gustaría saber tu opinión, ¿qué te pareció? Hazmos un breve spoiler; (pero no taaan spoiler), de tu parte favorita. Queremos saber más. Y si quieres que algún conocido se adentre en esta historia, comparte el post y motívalo a ver este film. ¿Qué dices?
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