Yo le echo la culpa a Instagram, pero en realidad la envidia siempre ha existido. Es lo que conocemos como “ver (con tristeza o enojo) el pasto del vecino más verde que el nuestro”. ¿Estará realmente más verde? Siempre he pensado que el fondo de la olla sólo la cuchara lo conoce…

UN POCO DE CONTEXTO

Para mí la envidia se volvió un tema hace alrededor de un año. Imagínate que antes de eso yo siempre decía que “afortunadamente yo había nacido sin ese gen”, jijiji. Inocente pobre amiga. En fin. Déjame platicarte lo que creo que sucedió.

Se dice por ahí que somos el promedio de las cinco personas que más frecuentamos. Bueno, todo estaba bien con mi entorno hasta que empecé a colaborar con Liza, a quien llamaré #SritaFiasco.

Cuando la conocí todo marchaba bien, pero al paso del tiempo me empecé a dar cuenta que, cuando estaba con ella, me convertía en la peor versión de mí. Yo sentía que todas sus interacciones incitaban a la envidia, la comparación, la crítica, la mala lengua. Ella lo incitaba y yo caía re-don-di-ta.

Cuando me iba del lugar o colgaba el teléfono me sentía drenada (y con miedo al karma jijiji). Ese fue el primer foco rojo que me llevó a alejarme de ella.

Cosa contraria, mi novio. ¡Ay, ese hombre es un pan de Dios! Nunca critica a nadie, ¡¡de verdad!! Y cuando acaso llega a quejarse, inmediatamente se autocorrige. No se permite ser víctima de nadie, todo el tiempo repite que nada es personal, que las situaciones que no nos gustan las podemos cambiar y que el HOY está para disfrutarse, no para lamentarse.

Me siento muy afortunada de andar con una persona que me hace querer ser la mejor versión de mí.

Foto: Siddharth Bhogra para Stock Snap

Nos educaron para NO reconocernos, lo cual nos llevó a aceptar una cultura de comparación, crítica y mala lengua hacia los demás. ¡¡¡TACHE TOTAL!!!  

LA RAÍZ DE LA ENVIDIA

Ahora bien, ¿en dónde radica la fundamental diferencia entre #SritaFiasco y mi novio? Esto es muy importante porque es la raíz de la envidia: la capacidad de reconocernos a nosotros mismos.

Porque esto, sí, ESTA HABILIDAD es la que nos hace capaces de reconocer los logros de los demás SIN sentir envidia, sino compartiendo sus triunfos y sus victorias con alegría.

Ponte a pensar… ¿Te ha pasado que has logrado algo de verdad retador o complicado… sólo para que después pensaras “¡ay!, no era para tanto”?

Devaluar nuestros propios éxitos, desafortunadamente, es algo MUY común.

No le damos a nuestro esfuerzo la importancia que merece, no nos aplaudimos el esmero que pusimos en lograr esa meta. Bueno, pues lo mismo hacemos con el otro.

Cuando otra persona consigue una victoria, no se la valoramos. ¿Por qué? Porque nosotras mismas devaluamos nuestros propios logros. El otro sólo es un reflejo, un espejo de nuestra poca apreciación.

Como dice Gustavo Vallejo en su podcast Secretos de un Hombre Superior: “Es imposible que celebremos a alguien si nosotros mismos no celebramos nuestros logros. No valoramos lo mucho que nos esforzamos para llegar a donde estamos, entonces cómo pretendemos valorar lo que los demás han conseguido… Es casi imposible admirar los logros externos si no empezamos por admirar los internos. Devaluamos las victorias de los demás porque no estamos celebrando nuestra vida”.

¿JUAY DE RITO?

Ahora seguramente te estás preguntando por qué ¡#÷ƒ%@s hacemos eso. La respuesta es: porque nos enfocamos más en nuestras pérdidas. Lo cual es absolutamente “normal” (que no recomendable).

La realidad es que la mayoría nos enfocamos más en lo que perdemos que en lo que ganamos (“perdí mi tiempo”, “perdí mi oportunidad”, “perdí mi cartera”) y esas historias se las contamos A TODO EL MUNDO. ¿Pero cuántas veces compartimos lo que ganamos? ¡¡Pocas!! ¡¡MUY pocas!!

Suena lógico porque usualmente la reacción de la gente es “¡Uff, trae el ego por los cielos!”, cuando si viviéramos en una cultura de celebración, lo común sería darle vuelo a la curiosidad, preguntándole CÓMO LE HIZO, cómo lo logró. Y entonces aplaudirle, admirarle y festejar con él/ella.

Foto: rawpixel.com

La meta es poder honrar, respetar y celebrar las victorias de los demás sin devaluarnos a nosotras mismas. 

#CELEBROMISLOGROS

Para erradicar este problema cultural, un grupo de amigas y yo nos hemos unido en Instagram para compartir nuestros logros durante 21 días. ¡¡Eres bienvenida a unirte el día que quieras!! Recuerda utilizar el hashtag #celebromislogros e invita a más mujeres a hacer lo propio.

Te recomiendo escuchar el resto del episodio ¿Por qué no celebramos los logros de los demás? en Spotify ( ). El podcast se llama Secretos de un Hombre Superior.

Foto: Brooke Cagle para Stock Snap

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