nueva-estetica-invisible-mirel-aguirre-kena-1.

Cosmiatra y especialista en Medicina Estética y Bienestar Humano con más de 10 años de experiencia en la industria de la belleza, Mirel Aguirre, fundadora de Athor Atelier, nos habla sobre las nuevas tendencias en cuanto a rejuvenecimiento facial.

por Bianca Pescador

Desde la perspectiva de la medicina estética moderna, estamos entrando en una etapa distinta.

Durante muchos años, la estética estuvo asociada con «hacerse algo»: labios más grandes, pómulos más marcados, rostros tensos o cambios que podían identificarse fácilmente. Hoy, el objetivo comienza a ser otro: que nadie pueda señalar exactamente qué tratamiento te realizaste, pero que todos perciban que te ves mejor.

A esto podemos llamarlo la nueva estética invisible.

No significa realizar tratamientos mínimos ni obtener resultados discretos. Por el contrario: podemos conseguir grandes resultados, pero construidos de una forma estratégica, progresiva y armónica, para que el paciente conserve su identidad.

La pregunta ya no es «¿Qué procedimiento quieres hacerte?», sino «¿Qué está haciendo que tu rostro se vea cansado, envejecido o diferente a como tú te sientes?».

La nueva estética invisible no transforma, restaura

Envejecer no ocurre por una sola causa.

El rostro cambia simultáneamente en diferentes niveles: la piel pierde luminosidad y elasticidad, disminuye el soporte profundo, aparecen manchas, poros, arrugas y flacidez; la grasa facial cambia de posición, algunas zonas pierden volumen y otras adquieren mayor pesadez.

Por eso, tratar solamente una arruga o rellenar una zona aislada muchas veces no genera rejuvenecimiento. La nueva estética invisible analiza el rostro como una estructura completa.

El objetivo no es colocar producto donde existe una arruga, sino comprender el porqué apareció esa arruga.

Por ejemplo, una paciente de 45 años puede llegar diciendo «Quiero quitarme las ojeras porque siempre me veo cansada», pero al valorarla encontramos que no existe únicamente una ojera. Puede existir pérdida de soporte en el tercio medio, disminución de la calidad de la piel, pigmentación, flacidez y cambios en la distribución del volumen facial.

Si solamente rellenamos la ojera, probablemente no estaremos tratando el verdadero origen del problema.

En cambio, podemos desarrollar un plan donde primero mejoramos la calidad de la piel, estimulamos colágeno, recuperamos determinados puntos de soporte y posteriormente realizamos pequeñas correcciones.

El resultado puede ser mucho más importante, pero paradójicamente mucho menos evidente como procedimiento estético. La persona se ve descansada, luminosa, firme y rejuvenecida, pero sigue pareciendo ella.

Mirel Aguirre no es sólo una especialista en aparatología, es una artista que transforma vidas a través de su experiencia y dedicación incansable al arte de potenciar la belleza.


Síguenos en redes sociales como @KENArevista: