La alcaldía de Cannes, Francia, prohibió el uso del ‘burkini’ por motivos laicos y por seguridad. Hasta ahora 10 mujeres han sido detenidas por llevar el polémico traje de baño a la playa desde que se vetó su uso en la localidad.

Hace un par de semanas fue suspendida una actividad exclusiva para mujeres con burkini, organizada por una ONG en un parque acuático cerca de la ciudad francesa de Marsella. Un portavoz del Ayuntamiento de Cannes, expresó que se detuvieron al menos a 10 mujeres por llevar el traje que fue prohibido desde el pasado 28 de julio; 6 de ellas prefirieron retirarse de la playa y las otras 4 decidieron cancelar la multa que se les impuso, de unos 38 euros.

Prohibición del Burkini en Francia

Prohibición del Burkini en Francia

El director general de servicios del Ayuntamiento de Cannes, Thierry Migoule, destacó en un programa de televisión francesa que esta prenda es «una señal de adhesión al yihadismo», y que además es antihigiénico. Por su parte, Hallar Abderrahaman, musulmana y activista, manifestó: “Yo uso burkini porque me da la gana. Porque soy libre para llevarlo. Es una tela de bañador, es higiénico y me gusta”.

El burkini es un bañador simple, de poliéster pero que cubre desde la cabeza a todo el cuerpo, a excepción de la cara, manos y pies. La medida de control se ha expandido por más de 8 ciudades de la Costa Azul francesa: Cannes, Villeneuve Loubet, Mandelieu, Saint Jean Cap Ferrat, Beaulieu sur Mer, Eze, Villefranche y Cap d’Ail.

La providencia está respaldada por el primer ministro francés, Manuel Valls. Sin embargo, en su país de origen, Australia, este representa un medio de integración que permite a las mujeres musulmanas disfrutar de la playa, según expresó la diseñadora de esta prenda, Aheda Zanetti.

Mujer utilizando Burkini

Mujer utilizando Burkini

Dicha prohibición inició un debate entre distintas comunidades. Grupos musulmanes consideran la medida como inconstitucional y como promotor de la islamofobia. Por su parte, la ministra socialista francesa para los Derechos de las Mujeres, Laurence Rossignol, defiende la ordenanza apelando a que “el ‘burkini’ no es un nuevo modelo de bañadores, es la versión de playa del burka y sigue la misma lógica: tapar el cuerpo de las mujeres para poder controlarlas”.

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