Muchas veces pensamos que no estamos listas para tener un perro (por ejemplo): “es que nunca estoy en casa”, “es que vivo en un departamento y es injusto para el perro”, “es que viajo mucho” “es que…”, “es que…” Razones para no hacerlo hay millones, pero independientemente de ellas, ¿estás lista o no?

Señales de que sí estás lista

  • Se te antoja pero: crees que no tienes tiempo suficiente.
  • Te gustaría pero: crees que es carísimo.
  • Suena bien pero: ¡nunca estás en casa!
  • Te lo estás pensando pero: estás esperando una señal divina que te indique que sí es para ti.
  • Tus hijos lo desean y tú dices que quizá pero no te decides.

Te parecerá todo esto un poco de broma pero lo he escuchado. Quiero aclarar que cada quien tiene razones para no hacerlo, pero también creo que la mayoría son pretextos que siempre se ponen para no hacer ALGO (lo que sea). La lista final serán en las que sí creo que aplican el “no es para ti”.

¿Para qué una mascota?

Si bien sí hay personas y familias que se saben listas para tener una mascota y ponen manos a la obra en la búsqueda, hay muchas otras tenemos un “sí, pero…” A mí me pasó. Cuando dije “está bien, es posible tener una perrita en un depa sin patio”, llegó una publicación en FB en la que se mostraba la imagen de una peludita a la que acababan de encontrar en la calle. Tenía la edad adecuada, el tamaño adecuado y era perra (no quería macho) así que le escribí (sin pensarlo, realmente) al rescatador que yo me la podía quedar. Fui a verla y no fue amor a primera vista. Fue más bien: «bueno, ya dije que me la quedaba, ahora me la quedo». Insisto: sin pensarlo demasiado porque sabía que “razones para no hacerlo” iban a haber miles.

Llegó a mi casa y las dos estábamos en terreno desconocido. A pesar de que hubo perritas en casa de mis padres dese que yo tenía 9 años, esta en particular era una desconocida para mí y yo para ella.

Pasaron tres meses muy difíciles antes de que comenzara realmente nuestro romance.

Un perrito abandonado (casi todos los que están en la calle lo son) puede sufrir ansiedad por separación/abandono. Entonces Cinna (mi perrita) ladraba y lloraba mucho, además de que hacía travesuras.

Fue hasta que caí en crisis y una etóloga (experta en comportamiento animal) me dijo que ella me ayudaba a encontrarle un hogar que me detuve pensar y paré mi drama.

¿Me imaginaba una vida sin Cinna? ¿Cómo era antes de que ella llegara? Sí, era LIBRE. Podía pasar días sin pisar mi hogar y no había problema. No tenía que levantarme 15 o 20 minutos antes para sacarla a pasear o podía salir de viaje sin planear absolutamente nada. Así era mi vida, pero… ¿quería ESA vida de regreso? Esa vida de yo y mi alma, de no tener esa presencia peluda y cálida en mi vida. De no tener esas caminatas en las que descubrí realmente cómo son las calles de mi colonia, en las que conocí a gente que también tiene perro y se han vuelto grandes amistades. Sin esas rutinas tan mía y de ella, sin días de campo, sin leer o tejer junto a ella. Y eso que todavía no me sentía locamente enamorada, como me siento hoy. No. No quería ESA vida, quería ESTA vida. Y mágicamente nuestra relación cambió y se volvió increíble.

Siempre digo que si no existiera Cinna en mi vida, todo ese amor que siento por ella estaría completamente desperdiciado.

Un perro o un gato o cualquier mascota no son juguetes, no son de broma y no son premios de consolación. Pero creo que casi cualquier persona puede tener una mascota y ser muy feliz con ella. No me imagino a niños sin perros o incluso sin una tortuga o un hurón. No me imagino una vida tan feliz como la de los chicos con la camaradería que se da entre ellos y las mascotas pero tampoco a adultos sin este espacio que llenan. Sí, adultos que viven solos (como era mi caso cuando llegó Cinna), en pareja o en familia.

Y quizá les suene cursi pero de vez en cuando le agradezco a mi peludita todo lo que me ha dado, lo que me da.

Por ahí me dicen que será muy doloroso cuando se vaya, pero… como aprecio constantemente su presencia y la disfruto al mil, creo que con eso me quedaré. Afortunadamente falta mucho para eso.

Así que si tú crees que tener mascota no es lo tuyo, yo te digo que no te lo pienses tanto y te des un tiempo para probarlo. Eso sí, si no es para ti, búscale una casa y no la abandones en un patio o en un parque, por favor. Hay mucha gente que podría recibirla.

Señales de que no es lo tuyo

  • No te gustan las mascotas, lo haces más por presión. Aunque si vives en familia y eres la única que no quiere, quizá te toca ceder.
  • En realidad prefieres el silencio y la soledad, la calidez de otro ser vivo te repele.
  • Vives en casa ajena y no mandas en tu espacio.
  • Tu condición física te lo impide y no tienes nadie quien haga equipo contigo.
  • Acabas de perder una mascota y sigues en la temporada de duelo.

¿Cuál es tu historia? Comparte en un comentario si crees que es o no para ti y por qué.

 

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