Por Vanessa Castillo de @conscienciafertil, instructora del Método Sintotérmico en Latinoamérica.

Mi primer sangrado menstrual llegó cuando tenía 12 años. Lo típico, mamá te da una toalla para recuperar tu sangrado y listo. Ahora formas parte del ejército de menstruantes que van por el mundo tratando de evitar manchar su vestimenta de sangre menstrual.  

Mi inicio de la vida fértil no tuvo muchos altibajos, sólo tuvo un pequeño detalle: empecé con problemas de acné. Y aunque al principio todo mundo decía que era normal, con el tiempo me di cuenta que mis amiguitas no lo sufrían tanto como yo.

Empecé a sufrir verme al espejo y notar que mi piel ya no era tan bonita como la de mis amigas; luego noté unas bolitas en mis senos. Éstas fueron el detonante para que mi mamá y yo visitáramos juntas por primera vez el ginecólogo. Y así inició mi relación con esta pastillita «inofensiva».

La doctora dijo que consumir la pastilla anticonceptiva durante tres meses me iba a quitar las bolitas en el seno y me iba a mejorar mucho el cutis.

Creo que así fue… no recuerdo cuánto tiempo pasó, pero ya no volví con la doctora. Yo me sentía toda una «señorita», me sentía moderna y hasta «feminista» por haber sido de las primeras entre mis amigas que ya usaba la pastilla. Siempre confié en la ciencia en cuestión de salud y anticoncepción. El acné iba y venía, seguramente el momento en que dejaba las pastillas era cuando más fuerte volvía.

Al pasar varios años así, entre que me untaba todo tipo de «remedios» y cremas para mejorar mi aspecto, llegó el momento en que volví con el ginecólogo. Esta vez fue para que me recomendara un método anticonceptivo. Y así fue como volví a usar la «inofensiva» pastillita.

Me dijo que si antes había tomado «x» marca la volviera a usar, pues no había presentado síntomas de que me hubiera alterado hormonalmente. ¡Cuánto me hacía falta leer en aquel entonces a Holly Grigg-Spall y su libro Sweetening the Pill (Endulzando la pastilla, no disponible en español)!  

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Mi invitación es a que AMES tu periodo, a que lo dejes de ver como algo molesto. ¡En realidad es un proceso milagroso, poderoso y saludable!

Entonces pasaron años, muchos años en los que todos los días me tomé la pastilla. Efectiva para evitar un embarazo, sí. Algunas veces se me olvidaba tomarla y me ponía nerviosa, leía el instructivo y seguía las indicaciones; a veces era tomar la pastilla olvidada, otras era usar un método de barrera.

No entendía nada sobre cómo la pastilla alteraba mis ciclos o si acaso los alteraba. Recuerdo haber visto un artículo en la revista Cosmopolitan, donde brevemente contaban cómo funcionaba la pastilla y también la presentaban como «inofensiva».

No sé en qué momento exactamente, pero de repente me empecé a cuestionar. ¿Qué estoy haciendo? ¿Será que esto es adecuado para mi salud? ¿Voy a seguir tomando una pastilla todos los años que me quedan de vida fértil? Unos 30 años más por lo menos…

Buscaba comer orgánico, me tomaba mis jugos verdes, evitaba alimentos hiper-procesados, hacía ejercicio regularmente, pero todos los días tragaba una pastillita rosa, que no entendía claramente qué era lo que estaba causando en mi salud.

Entonces empecé a interrogar a mis amigas sobre el método que ellas habían elegido para evitar un embarazo, esperando que alguna me diera una buena recomendación. Nada que no hubiese escuchado antes: condón, pastilla, parche, implante, DIU.

En una visita, le comenté al gine que quería cambiar al DIU y me dijo que sí, que sólo tenía que regresar en algún momento que tuviera el sangrado menstrual, que podría doler la inserción pero que era muy efectivo. La parte de «puede doler» no me gustó mucho, así que seguí con la pastilla por varios meses más.

Poco sabía en ese entonces de datos que ahora conozco, como por ejemplo, que la pastilla anticonceptiva daña tu hígado (Beyond The Pill / Más allá de la pastilla, no disponible en español) y tu salud intestinal (p.89, 105-107), algo que evidentemente no me dijeron en la consulta médica y que hasta 2018 era totalmente desconocido para mí.

Yo siempre digo que las casualidades no existen, y así fue como por una conocida llegué al primer eslabón, que a su vez me llevó a la información que llevaba deseando por meses y que no lograba expresar:

¡¡¡Deseo un método anticonceptivo que no duela y que no tenga efectos secundarios!!!

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En mi podcast Hormonas en Sintonía ofrezco contenido gratuito e informativo con el deseo de que tú también te empoderes en el tema de tu fertilidad.

Poco sabía que lo que encontré cuando puse la frase “Fertility Awareness” en el buscador fue un método anticoncpetivo que no duele, no tiene efectos secundarios, te empodera como la dueña de tu fertilidad, y además, te arroja mes a mes un mapa sobre cómo se encuentran tus niveles hormonales y tu salud en general.

Y así llegó el método sintotérmico a mi vida, por buscar y buscar en internet… aunque todo lo que encontraba era en inglés.

El libro que me abrió los ojos se llama Taking Charge of Your Fertility (Haciéndote Cargo de tu Fertilidad, no disponible en español) de Tony Weschler que me enseñó, entre muchas otra cosas, que el cérvix cambia de acuerdo a la fase del ciclo en la cual te encuentres, por ejemplo, en la fase ovulatoria lo podrás sentir más abierto, más suave y también más arriba. (WESCHLER, 2015, pág. 101)

Ahí empecé a tomar notas y a darme cuenta que esto de leer e interpretar mis ciclos sí era posible.

El método se llama Fertility Awareness (Conciencia de la Fertilidad), también llamado Symptothermal Method (Método Sintotérmico) y consiste en estar atenta a las señales de fertilidad que te da tu cuerpo.

Me preparé, hablé con mi pareja, seguí estudiando y aprendiendo, entre otros temas, sobre toda la industria de los AH (Anticonceptivos Hormonales) y cómo se les deberían de llamar más apropiadamente “inhibidores de ovulación”.

Aprendí que el mundo entero debería darle mucha más importancia a la gran función del cuerpo, que es producir sus células reproductoras (digamos que de esto depende la supervivencia de nuestra especie, ¡nada más!), y por lo tanto, las graves implicaciones que surgen cuando esta capacidad o función se ve obstruida.

Esta soy yo, Vanessa Castillo, feliz de guiarte en este camino de regreso a la importancia de registrar tus ciclos menstruales para tomar la decisión que quieras en ese momento.

Y si aún no encuentras alarmante esta situación, a la que millones de mujeres se ven normalmente atenidas, te invito a reflexionar sobre qué tan absurdo o peligroso podría escucharse si lo contrapolamos al otro género.

¿Cuántos hombres estarían dispuestos a consumir una pastillita o a ponerse un parche que les inhiba la producción de espermatozoides, por medio de suministrarles una testosterona sintética, que además pueda causarles un sinnúmero de problemas en la salud, que les afecte en su estado de ánimo y pudiera incluso disminuir la líbido?

El 22 de agosto de 2017 fue el último día que tomé una pastilla anticonceptiva. Me tomé una foto porque sabía que esto iba a ser algo grande en mi vida. Tenía miedos, como que si iba a ser eficiente o si el acné iba a regresar.

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¡¡Sabía que el Método Sintotérmico cambiaría mi vida!!

Este fue el inicio de un viaje maravilloso. Empecé a leer mi cuerpo, a escuchar lo que me decía día a día y pude identificar cuándo era fértil y cuándo no. 

El acné volvió. Esa fue otra historia, otra batalla que por fin supe llevar; dejé de luchar y empecé a entender.

¿Sabes qué más volvió? YO, con una energía que no sabía que estaba atada por las pastillas. Me sentí tan viva, con más vigor, más alegría. Era como si todo tuviera más color, más brillo.

Gracias a la doctora Sarah E. Hill y su libro This is Your Brain on Birth Control (Este es tu cerebro cuando tomas la pastilla, no disponible en español) aprendí que al consumir la pastilla anticonceptiva se está en un estado perpetuo de pasividad o invierno hormonal, afectando factores inimaginables como la respuesta al estrés, la sensibilidad de aromas y hasta la elección de la pareja.

“…la pastilla tendrá una tonelada de efectos diferentes en todo tu cuerpo, de pies a cabeza (HILL, 2019, pág. 90). No podemos esperar que cuando se obstruye una función hormonal, esto no afecte a todo el cuerpo, porque todo el cuerpo es hormonas; no por nada uno de los efectos más notorios de usar la pastilla es la depresión y los cambios de humor”.

En palabras de la doctora Hill: “Dejar la pastilla fue como haber salido de las páginas de un libro y gradualmente volver a la vida” (p.165)

Otra autora que admiro mucho es Holly Grigg-Spall, que con su libro Sweetening the Pill me hizo entender el modus operandi de la industria millonaria de los AH.

Ella relata sus primeras semanas después de dejar la pastilla: “Empecé a notar que mis sentidos estaban más agudos. La comida sabía mejor y mi sentido del tacto era más sensible. Dejé de sentirme extremadamente cansada a las 8 de la noche”. (GRIGG-SPALL, 2013, pág. 155)

Por cierto, quédate atenta porque la directora Abby Epstein está por lanzar el documental basado en este libro de Holly Grigg-Spall, donde se desenmascara la industria de los anticonceptivos hormonales con lujo de detalles. Para más info de este documental visita: https://www.sweeteningthepill.com/the-documentary/

La intención de estos fármacos es acertada, la función de los AH es primero alterar la producción de moco cervical para evitar la posibilidad de que sobreviva el esperma, pero también, en la mayoría de los casos, estos inhibirán la ovulación por medio de alterar el eje hipotalámo-hipófisis-ovarios (HHO).

Y que no te sorprenda que la fertilidad tarde un poco en volver, puesto que el eje HHO, tras ser suspendido por varios meses o incluso años, puede tardar en regresar.

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La doctora Hill también menciona, entre otros cientos de estudios, uno que demuestra que las mujeres que tienen ciclos naturales se valen de recursos mamíferos y primitivos, como el aroma, para elegir a su pareja.

Este instinto, también llamado el “Complejo de Histocompatibilidad Mayor” (Mayor Histocompatibility Complex) se ve comprometido cuando se consumen A.H. (HILL S. E., 2019, págs. 100,101).

Así pues, con autoras como Sara E. Hill, Holly Grig-Spall y Lisa Hendrickson-Jack, me di cuenta que estaba en el camino correcto; estaba empezando a aprender un nuevo idioma, definitivamente el más importante que jamás aprendí: el de mi propio cuerpo.

Fue tan iluminador que a finales del 2017 encontré mi nueva vocación y misión en la vida: decidí capacitarme en el Colegio Justisse de Canadá para ser educadora del Método Sintotérmico. 

No podía creer que toda la información estuviera solamente en inglés y que había tan pocas personas hablando de este método desde un escenario totalmente laico en mi país (México) o en otros países de Latinoamérica.

Por un momento quise hablarle a todas mis amigas y contarles de este gran descubrimiento; quería que todas tuvieran este beneficio de escucharse, de empoderarse como nadie jamás nos había enseñado.

Y sí, como muchas personas que confiamos en la ciencia, yo también  juzgué a los métodos naturales pensando que todos eran tan ineficaces como lo es el Ritmo (más vale aclarar que no, el Método Sintotérmico NO tiene nada que ver con el Ritmo).

También pensé que eran los métodos para quienes practicaban la religión católica. Ambos juicios erróneos y basados en la desinformación.

El ritmo (o método del calendario) tiene una tasa de eficacia muy baja y una pésima reputación, y lamentablemente se pone en la misma canasta junto con otros métodos naturales que son altamente efectivos.

En cuanto a la iglesia católica y su énfasis en no utilizar métodos como la pastilla o el condón, cabe decir que a ella le debemos que se hayan podido hacer tantas investigaciones y estudios científicos que respaldan el Método Sintotérmico y el conocimiento profundo de los ciclos menstruales.

Gracias a doctores de gran renombre, como John Billings y Erik Odeblad, por ahí de los años 50, se pudo entender la relación entre la fertilidad y el moco cervical de la mujer, y cómo lograr planificar una familia de una forma natural.

Y aunque en los años 70 era una información que se compartía en instituciones bajo el abrigo de la iglesia católica, poco a poco este conocimiento tuvo que ser del dominio público y para el año 1981 se funda la primera organización laica que enseñaba este método: El Centro de la Fertilidad Consciente (Fertility Awareness Center), en Nueva York.

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Avanzando hasta el 2020, te darás cuenta que sigo confiando en la ciencia.

La ciencia respalda este método con muchísimos estudios que demostraron que, si se lleva la observación del moco cervical, la ventana fértil de una mujer se resume a las 24 horas de vida que tiene su óvulo liberado más los 3-5 días que puede sobrevivir el espermatozoide en el cuerpo de la mujer en caso de encontrarse con el moco cervical tipo estrogénico.

¿Qué tan complicado es llevar a cabo este método? ¿Es un método sólo para mujeres que tienen ciclos regulares? No.

El Método Sintotérmico es para cualquier persona que sea capaz de adquirir nuevos hábitos y registrar diariamente las señales de fertilidad.

Yo, por ejemplo, llevo mi registro en papel y en forma digital; poder tener una imagen visual de los biomarcadores de mi fertilidad me permite responder una pregunta muy sencilla: ¿Soy potencialmente fértil el día de hoy? Y una vez tengo la respuesta, actuar en función de mis intenciones y deseos.

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Seguramente tu médico nunca te mencionó sobre el Método Sintotérmico, y es que para enseñarlo (y aprenderlo) se requiere de dedicación y paciencia.

¿Recuerdas el tiempo que te tomó aprender a andar en bicicleta? Al principio puede considerarse imposible, tienes muchos miedos, pero si tu guía y soporte está cerca, poco a poco vas tomando confianza hasta que un día lo logras.

Aprender de tus ciclos es incluso más útil que andar en bicicleta (no recuerdo cuándo fue la última vez que usé una bicicleta) porque el hábito de registrar tu moco cervical y tu temperatura basal, y otros datos que te da tu cuerpo sobre tu fertilidad, es un mapa de tu salud integral y reproductiva. No por nada ya es nombrado por el AGOC (American College of Obstetrician and Gynecologyst) como el Quinto Signo Vital.

Te preguntarás por qué no habías escuchado del Método Sintotérmico antes. Muchos médicos prefieren no recomendar este método porque no confían en nuestra capacidad de registrar e interpretar datos, y es que al final, entre menos responsabilidad tenga la usuaria, menos riesgo hay de que falle el método elegido (o en este caso, el método asignado porque no creo que sea una verdadera elección si no se nos presentan en realidad todas las alternativas y sus consecuencias).

En algún momento de mi vida me recomendaron la pastilla y mi responsabilidad era recordar tomármela todos los días. Para alguien más, su responsabilidad es recordar ir cada 3 meses por su inyección o cada 10 años a reponer su dispositivo intrauterino.

Yo hoy elijo que mi responsabilidad sea recordar tomar los datos para registrarlos en mi bitácora diariamente y con esto convertirme en la persona que se encarga de su fertilidad no sólo de forma efectiva, sino también salvaguardándola. 

¿Cuál es la clave para que sea efectivo? Que tengas la guía de una educadora certificada y que lleves a cabo el método de forma correcta. Si logras estos dos factores, el Método Sintotérmico es tan efectivo como cualquier pastilla anticonceptiva.

¿Sorprendida? Si eres curiosa como yo, prepárate para navegar en internet y seguir profundizando en el tema.

Podrás encontrarte, por ejemplo, aplicaciones y/o aparatos que podrán parecer la solución ante el reto de comprender tus ciclos. Sólo te invito a que seas cuidadosa con la fuente, que trates este tema de tu fertilidad con seriedad.

Si alguna vez pensaste que el camino fácil es dejar que algún dispositivo sea el que te avise si estás o no en días fértiles, créeme, de nada sirvió el tema de “tomar control sobre tu fertilidad” si al final lo dejas en manos de una computadora con un algoritmo. Nada ni nadie podrá detectar esos maravillosos signos que te da tu cuerpo mejor que tú.

Y para que tus fuentes sean confiables, te cuento que varias de las educadoras del método en Latinoamérica hemos creado una red para apoyarte en el proceso de encontrar información veraz y certera. Visita www.sintotermicasenred.com

De ese ejército de mujeres tratando de evitar no manchar su vestimenta de sangre menstrual está surgiendo una maravillosa red de mujeres que estamos escuchando a nuestro cuerpo, que nos estamos volviendo soberanas de nuestras decisiones en cuestión de nuestra sexualidad y reproducción.

Si te interesa aprender el método conmigo y así incrementar el número de menstruantes que sabemos detectar cuándo somos fértiles y cuándo no, puedes visitar mi página www.conscienciafertil.com

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