Aunque el cambio climático y el consumo excesivo continúan acaparando titulares y creciendo en México, cada vez más personas comienzan a replantearse la manera en la que están viviendo su huella ambiental y cómo reducirla. Esto se debe a que no se trata de una problemática menor, pues México genera 139 mil 902 toneladas diarias de residuos sólidos urbanos (RSU), de acuerdo con el Diagnóstico Básico para la Gestión Integral de los Residuos 2026, lo que es equivalente a 1.76 kilogramos de basura por cada mexicano al día.
Frente a estas cifras, la preocupación ha crecido, pero también las alternativas por el medio ambiente a través del poder del consumidor. Entre ellas se encuentra la economía circular, una tendencia que impulsa a reducir el impacto al medio ambiente desde lo cotidiano y las labores del hogar.

Consumo responsable en México
¿Sabías que el producto que escoges en el súper tiene un poder ambiental?
Desde modificar la manera en que compramos o la tecnología que utilizamos en el día a día, la labor doméstica tiene más impacto en la huella ambiental de lo que creemos. Por ello, y en el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, te compartimos algunas recomendaciones para aplicar este modelo en casa:
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No necesitas lo último en tecnología.
En la actualidad, la tecnología cambia con una velocidad que hace difícil mantener el ritmo y con actualizaciones cada 3 meses, es mejor esperar para evitar un sobreconsumo tecnológico. Antes de cambiar de celular, computadora, televisión o cualquier otro aparato, vale la pena preguntarse si el cambio es necesario; extender su vida útil ayuda a reducir residuos electrónicos que dañan mucho el medio ambiente.
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Elimina la dependencia de plásticos
Muchas familias todavía dependen de plásticos de un solo uso para actividades básicas y tan necesarias como consumir agua. La reducción de residuos está incluso desde ese vaso de agua que nos servimos antes de dormir. Hoy en día existen soluciones más sostenibles en el hogar que no solo permiten eficientar las labores en casa, sino que además hacen que todo sea más sustentable, tales como los servicios de purificación de agua que ofrece Bebbia, el cual permite acceder a agua de mejor calidad, purificada directo de la llave y reducir el uso de plásticos de un solo uso.
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Hacer la lista del supermercado
Planear las compras antes de ir a surtir la despensa ayuda a solo comprar lo necesario y evita desperdiciar alimentos u otros productos para el hogar, pues solo en México se tiran más de 10 mil toneladas de alimentos, de acuerdo con el Gobierno de México. Revisar qué realmente hace falta y organizar mejor el consumo puede generar un ahorro económico y reducir residuos dentro del hogar que eventualmente tendrán un alto impacto ambiental.
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Compra de segunda mano
En una cultura donde estrenar ha predominado el deseo de compra, el impulso de las compras de segunda mano está atravesando un auge que permite reducir los impactos ambientales de producción de artículos nuevos. Cada vez existen más plataformas y mercados donde es posible encontrar artículos de segunda mano en buen estado a bajo costo. No se trata de satanizar las compras y los estrenos, pero sí de implementar una cultura de consumo responsable y de extender la vida útil de objetos en buen estado.
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Consumo responsable
Antes de comprar algo nuevo, es necesario preguntarse si realmente se necesita o si se trata de una compra compulsiva. Además, optar por productos locales o negocios cercanos puede ayudar a disminuir el impacto ambiental relacionado con el transporte y distribución.
La economía circular no requiere de cambios radicales de un día para otro, en muchos casos, las pequeñas decisiones cotidianas son las generan una diferencia importante a largo plazo. Cuidar el medio ambiente comienza desde casa y los hábitos que construimos todos los días pueden convertirse en una herramienta clave para reducir residuos, aprovechar mejor los recursos y avanzar hacía un consumo más sostenible.

Compra de segunda mano
El hogar sostenible no es una carga más, es nuestro espacio de poder
El concepto tradicional de «gestión del hogar» ha evolucionado. Para la mujer actual —que balancea la vida profesional, el crecimiento personal y, en muchos casos, la maternidad— el día a día puede sentirse como un maratón sin fin. Entre la fatiga por decisión y la carga mental, hablar de «economía circular» en casa podría sonar como otra tarea pesada en la lista de pendientes. Sin embargo, la realidad es todo lo contrario: adoptar un estilo de vida circular y sostenible es una herramienta de simplificación, ahorro y, sobre todo, de poder.
Las mujeres toman cerca del 80% de las decisiones de compra en los hogares a nivel mundial. Esto nos coloca en una posición estratégica. No se trata de alcanzar un ideal perfecto de «cero residuos» que solo sume ansiedad a nuestras vidas, sino de aplicar la circularidad como un acto de rebeldía frente al consumismo que nos exige comprar más para «valer» más.
Llevar la economía circular a nuestra cotidianidad transforma la rutina…
Por ejemplo, la tendencia del Project Pan (terminar el maquillaje o las cremas que ya tenemos antes de comprar el siguiente lanzamiento) o el auge de los clósets cápsula de segunda mano no solo reducen el impacto ambiental, sino que nos devuelven algo invaluable: tiempo y espacio mental. Al simplificar lo que entra a casa, reducimos el desorden y el tiempo que invertimos en limpiar, organizar y mantener objetos que no necesitamos.
Además, las finanzas del hogar ven un alivio inmediato. Optar por la cultura del mantenimiento, preferir productos concentrados o recargables (refills), y rechazar la obsolescencia programada de la moda rápida o la tecnología, es una de las formas más inteligentes de proteger nuestra economía. La sostenibilidad no es un lujo elitista; la verdadera circularidad rescata la sabiduría de optimizar recursos, algo que las mujeres siempre han liderado, pero adaptado a la velocidad del siglo XXI. El verdadero poder ambiental de la mujer actual no está en la perfección, sino en elegir conscientemente dónde ponemos nuestro dinero y qué futuro estamos construyendo desde la sala de nuestra casa.

Economía circular
Fuente: Bebbia, modificado por Mariel Gadaleta
Mira este post: Energía positiva y ecología, ¿van de la mano?
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