Mónica Fernández

Hay silencios que dicen más que las palabras. Hay recuerdos que permanecen en el cuerpo y emociones que, aun cuando no encuentran una forma de expresarse, buscan una salida. Para Mónica Fernández, esa salida es la pintura. Desde su infancia en Torreón, Coahuila, el dibujo constituyó su método para organizar el sentir y establecer un diálogo con la existencia; un intercambio que hoy se desarrolla con fuerza sobre el lienzo. La obra de Fernández se mueve en los terrenos del realismo mágico, una categoría donde convive lo real con lo imposible. Sus personajes, particularmente sus figuras femeninas, parecen habitar momentos suspendidos en el tiempo.

“Pinto mujeres porque es desde la piel que me tocó experimentar la vida.  En ellas hay una parte de mí, pero no son retratos; son personajes para hablar de una emoción, contar una historia o hacer una pregunta”, explica la artista.

De este modo, su propuesta se transforma en un espejo universal donde el espectador logra mirarse hacia adentro y reconocerse.

Pintura cimentada en la sensibilidad y el rigor técnico

Antes de estudiar formalmente, Mónica Fernández construyó una relación autodidacta e intuitiva con el arte. En 1999, viajó a Florencia para estudiar en la Academia Lorenzo de Médicis, explorando el óleo, la tinta china, el mix media y la acuarela. Más adelante, entre 2002 y 2003, continuó su preparación en la Academia Bellas Artes y el Instituto Allende en San Miguel de Allende, donde se adentró en la escultura, el grabado y el batik. Esta travesía enriqueció profundamente su sensibilidad, rodeándola de historia, luz y las texturas de México.

PRENSA | SARA CUÉLLAR |direccion@saracuellar.com.mx 1 | 55165701222 Esa formación técnica respalda una de las características más sorprendentes de su propuesta: un nivel de detalle milimétrico. “¡Soy súper obsesiva! No puedo parar. Voy construyendo mundos dentro de otros mundos y llega un momento en que tengo que obligarme a decir: ‘Ya está, ya no le muevas’”, confiesa Fernández, quien dedica entre seis y ocho horas diarias a trabajar en la intimidad de su estudio, un espacio donde el tiempo exterior simplemente se suspende.

Naturaleza y simbolismo

Naturaleza y simbolismo

El refugio de la naturaleza y sus proyectos recientes

En el universo visual de Fernández, la naturaleza aparece de manera recurrente como un símbolo absoluto de libertad. Flores que se abren sin permiso, pétalos que muestran fragilidad y fuerza, y semillas que resisten, se convierten en metáforas de una voz propia. Esta búsqueda la llevó en 2023 a crear Wild Flowers, una experiencia inmersiva que comenzó en Torreón y posteriormente conquistó al público de Monterrey.

Su proyecto más reciente profundiza en una necesidad colectiva: el derecho a pertenecer. En esta nueva serie de obras, Fernández explora la idea de habitar un espacio donde todos cabemos sin tener que justificarnos o transformarnos para ser aceptados. Sobre el lienzo conviven mujeres con animales, plantas y elementos cargados de simbolismo como corazones abiertos, alas, llaves, listones y coronas. Son piezas que hablan de la vulnerabilidad, del duelo, del dolor y del refugio. Una de las obras cumbre de esta colección, titulada Todo cabe en ella, resume perfectamente este momento creativo: la capacidad de ser un espacio de resguardo para la diversidad manteniendo la esencia propia.

Pintura, arte contemporáneo mexicano

Pintura, arte contemporáneo mexicano

Proyección internacional

Originaria del norte del país, Mónica Fernández ha consolidado una destacada trayectoria internacional, intensificando sus exposiciones desde 2019 en Estados Unidos, Francia, Italia y España. PRENSA | SARA CUÉLLAR |direccion@saracuellar.com.mx 2 | 55165701223 Actualmente, el alcance de su trabajo se divide en dos sedes principales: En México: Su obra se encuentra disponible de forma permanente en la Galería Juárez 2525, en Torreón, Coahuila. En Europa: Es representada por Les Galeries Bartoux, una prestigiosa firma francesa con presencia en París y las principales capitales culturales del continente europeo. Para Fernández, el verdadero anhelo del arte reside en el encuentro humano.

“Cuando termino una pintura, yo estoy contando una historia, pero en el momento en que alguien más se encuentra con ella, empieza a contar su propia historia a través de la obra. En ese instante, la pintura deja de ser solo mía; se convierte en un punto de conexión profundamente humano donde nos reconocemos”, concluye.

“En el silencio comienza el movimiento interior que nos pregunta quién somos frente al dolor, la belleza y el duelo.”

Realismo mágico

Realismo mágico



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