¡No hay nada qué arreglar en mí!

Tengo 25 años totalmente comprometida en un proceso de trabajo personal. Definitivamente indispensable para estar en el lugar en el que me encuentro ahora, y sí, en buena parte del tiempo en que estuve trabajando en mi desarrollo personal buscaba “arreglar” algunas cosas que creía que estaban mal en mí. Y aunque mil, ¡no!, cien mil veces me dijeron: así como eres, eres perfecta, no hay nada que arreglar en ti, no sabía de qué me hablaban y yo seguía trabajando para quitar esos obstáculos que no me dejaban ser eso que se supone que yo ya era. 

Vi una historia en Instagram de Zazil Abraham (que me encanta y admiro mucho su valentía por exponer su autenticidad, que me lleva a cuestionar y a reformular paradigmas y creencias) que hablaba de eso precisamente, dice en su post: que leyó que “el trabajo constante de desarrollo personal, proviene mayormente de la creencia central, de no soy suficiente como soy…” y aunque esto no es una invitación a que dejes de trabajar en ti, ni de ella, ni mía, lo que me inspiró esta historia es a pensar por qué hacemos lo que hacemos, ella también dice que le habría encantado haber escuchado hace algunos años “ya eres suficiente como eres”.  

Y sí, efectivamente el proceso de desarrollo interno está muy enfocado en buscar arreglar algo que creemos que está mal en nosotros, pero no porque eso sea verdad, sino porque eso creemos.

La cosa es que no podemos dejar de creer eso, solo porque me dicen que sí soy suficiente yo ya me voy a sentir suficiente… esa sería la más maravillosa experiencia que todos los que hemos estado invirtiendo tanto tiempo, dinero y esfuerzo en nuestro desarrollo personal, pudiéramos vivir. 

El punto es que cuando yo no reconozco una creencia limitante en mí misma, lo que hago es buscarla inconsciente e incesantemente allá afuera; es decir, en los que me rodean y lo que me rodea, por lo tanto, me pasan un sinnúmero de experiencias en donde se ve reflejado eso que ando buscando. 

Por ejemplo: si yo estoy en carencia de reconocimiento, voy a estar añorando que alguien me diga ¡Wow! ¡Qué buena eres en “x” o “y”!  Lo más curioso es que si sostengo la creencia de que no soy suficiente, cuando escucho ese halago o reconocimiento, lo que yo escucho es: “¡gkdoentnghs leospac lfnh!” O sea, ¡nada! O pienso, “seguramente me quiere pedir algo porque ya viene a hacerme la barba”. Porque no tengo habilitado el chip de sentirme suficiente para que yo misma pueda reconocer que sí soy buena para “x” o “y”.

Si lo que escucho es algo que yo ya sé de mí, y me siento satisfecha por eso, entonces puedo recibir el cumplido.  Entonces sí, sería maravilloso que el hecho de que alguien me dijera que yo ya soy suficiente hiciera que yo me sienta suficiente. La cosa es que no somos conscientes de nuestras carencias hasta que las confrontamos y las podemos ver, así que yo creo que juzgarme mal por no reconocerme suficiente tampoco ayuda, no es que yo quiera sentirme así y esté menospreciándome porque prefiero hacer eso que amarme y honrarme, es que no sé qué quiere decir suficiente, o el nivel de “suficiente” que alcanzo a ver es de 3 en una escala de 10, cuando no sé que hay una escala, solo veo 3.

Yo creo que es más amoroso mantenerme abierta a descubrir aquello que surge en el camino, lo que me “choca” y lo que me “checa”, para ver de dónde viene y a eso puedo ponerle atención y cambiarlo. No es que desee sentirme no suficiente, es que sostengo creencias que en su cúmulo, generan esa sensación de insuficiencia, por lo tanto, si yo me doy la oportunidad de reconocer que eso que acabo de ver allá afuera que me “choca” y que me detuve a buscar dentro y encontré en mí eso que veía afuera, entonces avancé a sentirme un poco más consciente de mi amor y respeto. Así, paso a pasito, vamos recuperando los cachitos de nuestro ser, que pareciera que está regado por todos lados a donde volteamos y vemos un reflejo de nosotros. 

¡Sí! Sí soy suficiente y es amoroso ver poco a poco cómo cada vez puedo ver más de esa suficiencia que es infinita, y que siempre seguiré expandiendo, porque incluso decir que ya soy suficiente como algo terminado sería limitante, porque somos infinitos, y siempre seguiremos expandiendo y descubriendo, ¡revelando! Cada vez más de nuestro ser. 

Les dejo el video de Zazil:

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