Las mujeres estamos en crisis.

Habemos muchas que queremos romper y dejar precedente, de que las cosas no pueden seguir como están, hay otras que quisieran mantenerlas, o cambiar despacio, por las razones que sean, todo está cambiando y la cosa es qué vamos a hacer con estos cambios.

Desde el muro de FB de una amiga, en donde veía diferentes puntos de vista y opiniones a cerca del paro del 9 de marzo, de por qué sí, o por qué no, todas tenemos la libertad de creer lo que queramos y apoyar la corriente que queramos, la cosa es respetar las otras voces que no comulgan con la mía.

Creo que esta es la primera moción que necesitamos sostener, y para sostenerla hay que cuestionarnos a profundidad por qué apoyamos la idea que apoyamos. Porque si tengo claro por qué apoyo “x” corriente, pues no tengo que pelearme con nadie para que piense como yo, puedo poner mis puntos de vista sobre la mesa -y es bueno hacerlo- pero no puedo exigir que los otros piensen como yo.

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En estos momentos de cambio, necesitamos hacer uso de toda nuestra habilidad amorosa y de respeto porque queremos hacer algo diferente, empecemos con eso, con respetarnos, porque si vamos a caer en las mismas de toda la vida pues será una marcha más o un paro como todos y eso no queremos.

Yo no soy fan de las manifestaciones pero he participado en un par en mi vida y me he sentido orgullosa de haberlo hecho.

A pesar de no ser fan de las marchas sí sé que cuando participé aprendí muchas cosas que no había visto y gracias a estar ahí pude expandir mi conciencia y aprender más de lo que mi pequeño mundo me daba. Por eso también quiero participar.

10 mujeres muertas al día, son muchas.

Y aunque no conozco a ninguna, no debieron morir; sus madres no debieron perder a sus hijas, ni sus hijos debieron perder a sus madres, ni sus hermanos debieron perder a su hermana. No, no debieron. Y por eso el nueve no me muevo, porque no estoy de acuerdo con que las mujeres mueran, sean violentadas, amedrentadas, y no podamos salir a la calle sin miedo.

No es justo, porque la vida es para disfrutarla, no para sufrirla. Por eso quiero participar.

Acompañar a todas las mujeres que se manifiesten y participar en el paro en solidaridad se suma al trabajo que he venido haciendo en el que creo fervientemente que puede aportar un cambio, hacer conciencia, es la forma en la que yo creo que las cosas pueden cambiar. Recuperar la conciencia de que la paz y la armonía vienen de nosotras de adentro, y lo que vivimos afuera es un reflejo de lo que no podemos ver dentro. Por eso sigo trabajando en recuperar ese poder interno que hace el cambio afuera. Esa energía de paz interna que nos deja la oportunidad de vivir en paz, porque la seguridad viene de dentro de cada una de nosotras, y solo nosotras la podemos invocar y abrazar, como ese poder que yace dentro de mí y que por tanto tiempo no he podido ver.

La crisis que vivimos ha venido creciendo. Tengo años escuchando la cantidad de muertas o desaparecidas en mi país y la impunidad de que nadie se responsabiliza de lo sucedido.

Siento la impotencia de no hacer lo suficiente. Desde que tengo conciencia de mi presencia en el mundo, he buscado compartir con el mundo la presencia digna, amorosa, libre y poderosa de la mujer escribiendo, publicando, trabajando con mujeres, buscando que cada una de las mujeres con las que me encuentro se encuentre con su luz, con su amor y su poder.

Porque lo busco en mí y quiero verlo brillar en mi y en todas.

Sé que esto es una lucha de presencia, de respeto por ser, estar y por vivir. No debería de ser por las muertes, por la violencia o por la injusticia del mal trato, sin embargo aquí estamos, ¡peleando por la vida! 

¡Porque nos queremos vivas!

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