Tengo que sacarlo de mi pecho y gritar a los cuatro vientos la admiración que sentí el fin de semana pasado al ver en pantalla a Jane Fonda rompiéndola una vez más en la entrega de los Globos de Oro.

Jane Fonda es un mujerón en toda la extensión de la palabra y no solo por cómo luce físicamente a sus 83 años de edad (que también merece aplausos), pero porque es una mujer que se ha manifestado imparable en toda su trayectoria de vida.

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Jane Fonda a la que algunos recuerdan por sus videos de aerobics, con una larga carrera activista en muchos sectores, se ha desempeñado como escritora, editora, actriz y multipremiada con dos Óscares, premios BAFTA y Emmy y Globos de Oro. ​

Multifacética en su desempeño actoral ha cubierto personajes antagónicos, femeninos, comedia, drama y hasta ha sido símbolo sexual. Promotora de diversas causas civiles, sociales, medio ambientales y políticas en contra de la violencia y de las guerras de Vietnam e Irak, se describe a sí misma como liberal y feminista. Incluso fue arrestada en octubre de 2019, por su protesta en el Capitolio sobre el Cambio Climático. Fiel a su imagen, nada de lo anterior la define o la limita.

Y es que los medios nos exponen a tantos ideales de mujeres que a veces corremos el riesgo de perdernos en el camino. Jane Fonda ha sido y es ícono de inteligencia, evolución, cambio constante y belleza. Innovadora siempre y sin miedo a incursionar en cuanta empresa y causa le parece interesante o importante a su criterio, no se ha frenado por edad ahora, y no lo hizo en el pasado cuando interpretaciones de ciertos papeles pudieron ser demasiado «progresistas» para su época y cuando ser un «símbolo sexual» quizá le hubiera jugado en contra para cosificarla y no sucedió… ¿Por qué?, porque las mujeres exitosas a ese nivel (no por fama o dinero que vienen de manera natural en consecuencia), no están esperando agradar a alguien o cumplir con las expectativas de nadie. Las mujeres como Jane Fonda no dan por hecho que las cosas van a pasar y hacen que pasen, hija de Henry Fonda, actor también, podría haber considerado resuelta su vida y decidió resolverla por sí misma. Yo creo que necesitamos más Janes Fondas, mujeres que nos inspiran y que realmente aspiramos a convertirnos, no imágenes vacías que solo representan una cara (por cierto limitado a lo estético) de la mujer, sino ideales integrales e íntegras que no temen exponer su fama o imagen al manifestarse a favor de una causa, que usan su influencia para darle voz a las minorías.

Les comparto algunos consejos que ella dio para Hapers Bazaar a manera de «Guía para ser un verdadero activista«, pero que personalmente considero podemos aplicar en todo aspecto de nuestra vida, porque lo más importante es «SER» y no solo «parecer»:

  1. Encontrar lo que genuinamente te motiva: no te rindas, no te conformes, «es mucho más difícil ser joven que mayor», con la edad las mujeres encontramos nuestros súper poderes como trabajar juntas, estar en comunidad y nos volvemos inmunes a la enfermedad del individualismo.
  2. Preocúpate y ocúpate en llegar al final de tu vida y estar segura de que has hecho algo por los demás, algo que trasciende tu vida.
  3. Aléjate de los que pueden «hacer algo» por alguien y no lo hacen, elige sabiamente con quién pasar tu tiempo y tu energía, no lo desperdicies.
  4. Piensa en las generaciones futuras, si ya eres madre, abuela o simplemente adulto, el «por siempre joven» puede ser una puerta falsa, llega un momento en el que nos convertimos en adultos y debemos de actuar como tales: adultos responsables.
  5. Involúcrate en lo hagas, hasta el fondo, igual te puede preocupar un tema, pero si no haces nada al respecto, si no te involucras no generas cambios y no hay diferencia. Actuar es generar la acción, no es suficiente decir que no estás de acuerdo, haz algo.
  6. Usa tu influencia para bien, es lo único para lo que debes de usarla: tu imagen, tus conocimientos, tus experiencias. Las personas famosas y celebridades son como antenas repetidoras en palabras de Jane Fonda, no generan la señal, pero la reciben y son capaces de repetirla y ampliarla y eso es lo que debemos de hacer todos. Dar voz o darle volumen a otras voces. La influencia no es presumir quién eres y qué haces, si no lo aplicas para dar de ti, es mera vanidad en voz alta, de eso ya tenemos demasiado. Que no te importe no irte a dormir temprano si lo que haces vale la pena, esfuérzate y dalo todo, eso es involucrarte.
  7. Únete a una causa o a un movimiento con otras personas, que tengas varios estandartes para mejorar la vida de otras personas es importante, tenemos que hablar de las catástrofes y hechos inaceptables del planeta y de los que ocasiona la raza humana ya, ahora, todo el tiempo para generar consciencia y cambio.
  8. Los problemas siempre han existido, la solución no está en manos de unos cuantos, ni del gobierno en ningún lugar del mundo, somos las personas juntas las que podemos activar los cambios, piensa qué siempre puedes hacer algo y hazlo.

Y de mi cosecha: cuando piensas que «algo» no es tu problema porque a ti no te pasa o a ti no te afecta, la realidad es que no estás pensando.

Si me dan a elegir, yo aspiro a ser como una Jane Fonda, llegar a los 83 y estar convencida que lo que hago suma y mejora la vida de otro alguien. De personas superficiales, eternamente bellas pero sin fondo ya tenemos harto, yo quiero más Janes Fondas.

Karla Lara

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