Despertarse repetidamente durante la noche para orinar puede ser uno de los primeros síntomas de problemas de próstata, que además de afectar el descanso convierte cada visita al baño en la posibilidad de sufrir una caída, particularmente en hombres mayores. Situación que cobra relevancia en el marco del Día Mundial de la Osteoporosis, que se conmemora el 20 de octubre, pues los varones que presentan nicturia tienen un riesgo elevado de caídas y fracturas, 1.2 y 1.3 veces más respectivamente, en comparación con personas sin este síntoma prostático.
La nicturia es la necesidad de levantarse a orinar durante la noche de forma recurrente, y en varones mayores de 40 años puede ser ocasionado por problemas de la próstata como prostatitis e hiperplasia prostática benigna, condiciones que obstruyen el flujo de orina y generan chorro débil, vaciado incompleto y urgencia. El resultado: múltiples viajes nocturnos al baño, somnolencia, menor atención y, en adultos de la tercera edad, mayor probabilidad de caídas, explica el Dr. Adrián Gutiérrez González, director del Programa de Neurourología y Urodinamia en la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Problemas de próstata
“Cada despertar nocturno obliga a los adultos mayores a caminar en condiciones de oscuridad y menor equilibrio. Si a ello sumamos que con el paso de los años la calidad de los huesos disminuye, el riesgo de una fractura se incrementa de manera importante”, advierte Gutiérrez González.
Con el fin de ayudar a los hombres que tienen problemas de próstata y síntomas como la nicturia se desarrolló la página web “Hablemos de la Próstata», plataforma educativa que explica de manera sencilla y amigable por qué la próstata puede enfermar de prostatitis o de hiperplasia prostática benigna (HPB). La primera es la inflamación de la próstata de origen infeccioso y se clasifica en cinco grupos principales: prostatitis bacteriana aguda, prostatitis bacteriana crónica, síndrome doloroso pélvico crónico, prostatitis inflamatoria asintomática y prostatitis granulomatosa.
Por su parte, la hiperplasia prostática benigna (HPB) se caracteriza por el crecimiento no cancerígeno de la próstata; suele desarrollarse a partir de los 40 años y su prevalencia e intensidad aumentan con la edad. Se estima que a nivel mundial la prevalencia es del 14.8% en los hombres jóvenes (desde los 0 años) y se incrementa hasta 36.8% en los varones de 80 años o más.

Nicturia en hombres
Tracto urinario
En “Hablemos de la Próstata» también se explican los síntomas del tracto urinario inferior (STUI) que no solo generan malestares como la nicturia, sino también urgencia para orinar e incluso dolor pélvico. “El objetivo de este sitio web es brindar información avalada por urólogos en torno a la salud prostática, ya que tiene un cuestionario confidencial que orienta al paciente a buscar ayuda profesional y consejo médico en caso de requerirlo”, indica el Dr. Gustavo Hernández Verde, Director Médico de Schwabe Pharma México.
Otro punto clave del sitio «Hablemos de la Próstata» es que brinda información sobre una terapia sustentada en un fitomedicamento que contiene la combinación de Serenoa repens y Urtica dioica, ingredientes que han demostrado seguridad, eficacia similar a los medicamentos tradicionales, pero con menores efectos secundarios, en el tratamiento de hiperplasia prostática benigna, prostatitis y síndrome de dolor pélvico crónico, dadas sus propiedades antiandrogénicas, antiestrogénicas, antiproliferativas, antioxidantes y antiinflamatorias.
Finalmente, el Dr. Luis Daniel Alviso de la Serna, neuropsiquiatra y miembro del Comité Científico del Consorcio Mexicano de Neurofarmacología (MCNP), destaca que es importante evitar los riesgos de caídas y lesiones por nicturia, por ello, invita a los varones a buscar atención médica si presentan síntomas del tracto urinario inferior (STUI) por enfermedades de la próstata, con el objetivo de reducir las visitas nocturnas al baño.

Salud prostática
La salud prostática también es asunto de mujeres (y de prevención en pareja)
Cuando pensamos en el cuidado de la salud dentro del hogar, la carga mental y el rol de gestoras del bienestar recaen desproporcionadamente sobre las mujeres. Sin embargo, hablar de prevención suele limitarse a la autoexploración mamaria o la salud ginecológica, dejando de lado un factor crucial que impacta directamente la calidad de vida familiar: la salud prostática de la pareja masculina. Comprender que patologías como la hiperplasia prostática benigna (HPB) o la nicturia no son solo «incomodidades de la edad», sino alertas tempranas, transforma el rol de la mujer actual en una aliada estratégica para la prevención y la longevidad en el hogar.
Uno de los aspectos más invisibilizados de los problemas prostáticos es su efecto colateral en el entorno doméstico. Los despertares nocturnos recurrentes de la pareja no solo destruyen su descanso, sino también el de la mujer, quien frecuentemente asume el rol de cuidadora o se desvela alertada por los tropiezos en la oscuridad. Más allá del cansancio acumulado, el riesgo real de caídas y fracturas en el adulto mayor convierte un problema urinario en una emergencia ortopédica que altera la dinámica familiar de la noche a la mañana. Aquí es donde la sororidad y el cuidado mutuo cobran sentido: motivar al hombre a romper el tabú de la consulta urológica es un acto de supervivencia y bienestar compartido.

Salud masculina
Estigma de la invulnerabilidad
Culturalmente, el varón ha sido educado bajo el estigma de la invulnerabilidad, retrasando la visita al urólogo hasta que los síntomas del tracto urinario inferior (STUI) son insostenibles. Las mujeres, con una relación históricamente más cercana con la medicina preventiva, pueden ejercer un liderazgo empático pero firme. Informarse sobre alternativas modernas, como los fitomedicamentos a base de Serenoa repens y Urtica dioica, permite dialogar con la pareja sin juicios, derribando el miedo a los efectos secundarios de los tratamientos tradicionales y abriendo la puerta a opciones con mejor perfil de seguridad.
Cuidar de la próstata de la pareja es, en última instancia, cuidar de la propia salud emocional y física. La prevención primaria en el varón evita crisis de dependencia futura, reduce la ansiedad nocturna y fomenta una vejez activa y digna. En un mundo donde las mujeres actuales lideran la conversación sobre la salud integral, integrar el bienestar prostático masculino en la agenda familiar es un paso indispensable hacia una longevidad verdaderamente compartida.

Hiperplasia prostática benigna
Mira este post: “Hablemos de la Próstata”: cuidar de ti también es cuidar de quien amas
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