Con cierta tristeza observo como tantos otros, que es en los momentos difíciles, durante las crisis, las diferencias y las desventajas entre las personas se notan mucho o se notan más. Las noticias están llenas de contenidos que nos pueden poner nerviosos y alterarnos, las redes sociales comparten ideas y estatus que no siempre son positivos porque hay muchas personas “oportunistas” tratando de tomar ventaja de la situación vulnerable de otros y eso nunca será favorable.

Pero entonces, ¿podemos hacer lo mismo? ¿Se vale ser oportunistas?, seguro que sí, subirnos al momento para aprovechar la oportunidad sí que se vale. Lo que hay que entender es que esa ventaja debe de sumar a todos. Es el momento perfecto para ver todas las oportunidades que tenemos para cambiar, para mejorar como seres humanos, para hacer las cosas distinto y ojalá mejor.

Estamos en casa y muchos estamos en familia, ese “bendito y escaso tiempo” que casi siempre no alcanza o que no tenemos, hoy nos sobra, al menos en estos días, ahora es cuando podemos reflexionar sobre la manera que tenemos de hacer las cosas. 

Aquí algunas ideas para aprovechar en todo sentido esta oportunidad de tener tiempo:

  1. Ordena tu espacio (tu casa en todos sus rincones), es el momento perfecto para despertar a la Marie Kondo que vive en ti y usar toda tu consciencia y todos tus sentidos para clasificar tus pertenencias y las de tu familia: lo que usas y lo que no, lo útil, lo inútil, lo que te estorba, lo que sirve pero no tiene valor para ti y que para otros puede ser un tesoro. 
  • Habla de lo importante: de tus preocupaciones, tus miedos, tus sueños, tus proyectos, ponlos en blanco y negro, escribe, analiza tus recursos, tus opciones, el camino recorrido, dónde estás y quién eres, a dónde vas y en quién te quieres convertir.
  • Ayuda. Siempre puedes hacer algo por alguien, ningún acto de bondad es poco y menos en tiempos de crisis o de cambios. Revisa qué puedes donar, cómo puedes apoyar a otra persona, a una familia, a una empresa, a alguien que ni siquiera conoces; siempre se puede hacer algo por alguien.
  • Analiza y reconoce lo que sí tienes y agradece. Trata de optimizar tus recursos: trabajo, ingresos, despensa, ahorros, energía física, estabilidad emocional, incluso tus ocupaciones, agradece tener qué hacer, sea que tengas que salir o bien, que puedas quedarte en casa. Estamos vivos, estamos aquí hoy y ahora, agradece.
  •  Identifica todo lo que realmente NO necesitas: todos los consumos que “antes de la cuarentena” te hacían seguir un cierto estilo de vida, y cómo mañana podrías prescindir de ellos, no para frenar la economía, sino para no consumer sin consciencia.

Imagen de Sarah Brown en Unsplash

  • Cambia de hábitos: por fin podemos dormir más, estamos en pausa con o en contra de nuestra voluntad. El ritmo de vida mundial se ha desacelerado y aquí estamos, con el tiempo a nuestro favor: intenta comer mejor, dormir o descansar más, consume contenidos que te sumen, crea alianzas que ayuden a otros, consume local, en buena onda y de manera genuina: en el pueblo cerca de tu casa, la tiendita de la esquina, la mujer emprendedora, el hombre que pronto pedirá trabajo de casa en casa; cambia tus hábitos y propónte ganar salud física y emocional como objetivo.
  • Depura tus relaciones: trata de ser más real desde adentro, qué compartes, cómo y con quién quisieras pasar tu tiempo después de esto…, a quién extrañaste más y quién estuvo para ti, para quién o quiénes has estado tú. Depura incluso tus redes sociales, trata de ir ligero, para que tus relaciones sean de valor y no te desgastes sin necesidad.  
  • Hoy más que siempre antes elige tus batallas, eso significa que lo que hagas tenga un valor que trascienda, significativo, que sume a tu vida y ojalá a la de otros, perdona y perdónate lo que corresponda y que los rencores, los enojos y las dudas no te aten a nada ni a nadie, avanza para que puedas transformarte.
  • Rompe con la normalidad, no añores lo pasado, lo que era “normal” no volverá a serlo más. Toma la oportunidad de reinventarte y junto con ello, reinventar tu vida. Eso significa analizar si tu trabajo, tus estudios, tu qué hacer diario es lo que te hacía ser la mejor versión de ti mismo, si no, cambia ya, no esperes a que pase algo más, ya pasó. Si estabas esperando el momento o el pretexto, está pasando ahora frente a tus ojos, reacciona siendo diferente, siendo flexible, aceptando lo que es, lo que hay. No te resistas, no significa que no va a haber dolor, significa que te va a doler menos.
  •  Aprende. No hablo de idiomas, de cocina, yoga, ejecutar música, si lo logras… ¡Fantástico!, en cambio aprende a ver quien eras y quien eres ahora, qué hiciste con lo que ha pasado, de qué manera lo transformaste y en qué, suena cursi, pero es un gran ejercicio de consciencia, cambiar nunca será un proceso leve, cambiar implica poner alma, cuerpo y corazón, a veces implica perder, reconoce tu aprendizaje, te servirá el resto de tu vida.

He leído que “éramos felices y no lo sabíamos”, que no nos pase más. También podemos ser felices ahora, porque la felicidad no está casada con un concepto exclusivo y limitado de bienestar, la felicidad la podemos crear y creer nosotros. Trata de encontrar la felicidad en las pequeñas cosas, en los pequeños detalles, en los momentos, en las experiencias, en las personas, no en las cosas. Podemos salir de esto con algunas o muchas lágrimas, pero sin duda siendo otros, más fuertes, ojalá más sabios, menos soberbios y más empáticos. Si logramos un poquito de cada cosa habremos ganado mucho en el camino.

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