Existe una creencia bienintencionada pero peligrosa: la idea de que, si trabajamos lo suficiente, entregamos proyectos impecables y mantenemos la cabeza agachada, nuestros líderes eventualmente lo notarán y nos colocarán una «tiara» de reconocimiento, un aumento o una promoción.
Esta expectativa fue bautizada por las fundadoras de Negotiating Women, Carol Frohlinger y Deborah Kolb, como el Síndrome de la Tiara: quienes lo padecen, asumen que el mundo laboral es una meritocracia perfecta.
“Sin embargo, esperar pacientemente a ser descubiertos suele ser una receta para el estancamiento y la frustración profesional, y la realidad, es que afecta mucho más a las mujeres que a los hombres”, comenta Nora Taboada, fundadora de AFE-Liderazgo Consciente y autora de Felicidad Activa.

Visibilidad laboral
Factores estructurales y de crianza
Aunque este fenómeno puede presentarse en cualquier profesional con independencia de su género, la psicología y la sociología laboral demuestran que impacta de manera desproporcionada a las mujeres. Esto se debe a factores estructurales y de crianza:
- Socialización de la pasividad. Desde la infancia, a las mujeres se les suele educar bajo mandatos de prudencia, modestia y obediencia, premiando la actitud de «no hacer ruido». Al ingresar al mercado laboral, esto se traduce en una resistencia a la autopromoción activa por miedo a ser percibidas como «agresivas» o «presumidas».
- Atribución externa del éxito. Las mujeres tienden a atribuir sus logros a factores externos como la suerte, el trabajo en equipo o el esfuerzo desmedido, mientras que los hombres suelen internalizar el éxito como reflejo de su capacidad innata.
- El Techo de Cristal en México. Los datos reflejan que las dinámicas de crecimiento en el país no son equitativas. De acuerdo con datos del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) y México ¿cómo vamos?, persisten fuertes barreras sistémicas: por cada 100 pesos que percibe un hombre en México, una mujer gana en promedio solo 86 pesos (una brecha salarial del 14%). Además, las mujeres mexicanas destinan 73% del tiempo total dedicado al trabajo del hogar y de cuidados no remunerado, lo que reduce su disposición de tiempo libre y su energía para competir en entornos corporativos que exigen presencialismo. Al no poder dedicar horas extra indefinidas, muchas mujeres compensan redoblando su productividad en silencio, esperando que la calidad de su trabajo hable por sí misma.

Cecimiento profesional
Síndrome de la Tiara
Detectar el Síndrome de la Tiara requiere un ejercicio honesto de autoevaluación. Estas son las señales de alerta más comunes en el día a día laboral:
- Sobreesfuerzo invisible. Trabajar horas extra en proyectos clave asumiendo que el simple resultado final bastará para que te den un ascenso, sin que nadie de la alta dirección sepa que tú fuiste la mente detrás de ello.
- Silencio en las negociaciones. Evitar activamente pedir aumentos salariales o promociones. Prefieres pensar: «Ya llegará mi momento cuando vean lo buena que soy».
- Ceder el reflector. Permitir que otros compañeros (que suelen tener menor timidez a la hora de «venderse») asuman el crédito o presenten las ideas del equipo ante los directivos.
- Resignación y resentimiento. Sentir frustración profunda cuando ascienden a un colega con menos competencias técnicas que tú, pero con mayor visibilidad política dentro de la empresa.
“Quitarse la tiara imaginaria no significa volverse arrogante; significa asumir el control estratégico de tu carrera”, advierte la autora de Felicidad Activa, quien también nos proporciona algunas herramientas prácticas para ganar visibilidad y acelerar tu crecimiento:
1. Lleva una «bitácora de Logros»
No confíes tu historial laboral a la memoria de tu jefe. Documenta tus éxitos de forma cuantitativa y cualitativa: cuánto dinero ahorraste, qué porcentaje de eficiencia mejoraste o qué crisis resolviste. Esta base de datos personal te dará la seguridad necesaria y los argumentos sólidos cuando llegue el momento de una evaluación.
2. Agenda reuniones de desarrollo (Uno-a-uno)
No esperes a la revisión anual para hablar de tu futuro. Solicita reuniones breves con tu superior para hablar específicamente sobre tus metas profesionales. En lugar de decir «Quiero un ascenso», plantea preguntas estratégicas como: «Me interesa el puesto de dirección del área X a mediano plazo, ¿qué competencias o hitos específicos necesito alcanzar para ser considerada la candidata ideal?».
3. Domina el arte de la autopromoción estratégica
Hacer visible tu trabajo no es presumir; es informar. Si lideraste un proyecto exitoso, envía un correo de cierre copiando a los tomadores de decisiones clave, agradeciendo al equipo y destacando el impacto final del negocio. Comparte tus aprendizajes en juntas generales y levanta la mano para liderar iniciativas de alto impacto.
4. Construye redes de apoyo y busca un mentor o mentora
La meritocracia pura es un mito corporativo; las relaciones importan. Conéctate con personas de otras áreas y participa en foros de tu industria. Encontrar un mentor dentro o fuera de tu organización te ayudará a ver tus propias capacidades con objetividad, te empujará a salir de tu zona de confort y te guiará para negociar tu compensación con base en el valor real que aportas al mercado.
“Hacer bien el trabajo es solo la mitad de la ecuación. La otra mitad consiste en asegurarse de que las personas correctas sepan que lo estás haciendo. Deja de esperar a que te coronen; define tu valor, alza la voz y toma el asiento que te corresponde”, concluye la experta.
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Síndrome de la Tiara
Fuente: Nora Taboada, modifcado por Mariel Gadaleta
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