Las mujeres en las historias del escritor Gabriel García Márquez son recurrentes e inolvidables. Aquí frases inspiradas en nosotras, las mujeres.

El universo literario de Gabriel García Márquez depende íntimamente de los personajes femeninos, algunos de ellos tan emblemáticos como Úrsula Iguarán (Cien años de soledad), Fermina Daza (El amor en los tiempos del cólera) o Sierva María de Todos los Ángeles (Del amor y otros demonios).

Ya desde muy pequeño Gabo estuvo rodeado más de mujeres que de hombres. Y así continuó siendo a lo largo de su vida, en una especie de círculo virtuoso, donde las mujeres de la realidad influían a las de su ficción, al mismo tiempo en que las mujeres de su literatura forjaban un concepto con el cual juzgar a las de la realidad.

A una mujer vestida de amarillo no se le puede negar nada.

“Entregaré un Bolívar de carne y hueso”. El Nacional, mayo de 1988.

Realmente el poder de las mujeres es el que mueve al mundo.“El barco donde estaba el paraíso”. Nexos, diciembre de 1993.

Nada hay más bello en este mundo que una mujer bella, de manera que el gran conjuro de todos los males es una mujer bella.

 

“No pude darme el lujo de emocionarme”.

El Mundo, diciembre de 1982.

 

 

El machismo es lo que más detesto en este mundo. Toda mi obra es una condena larga y constante de esa actitud, porque el machismo es la peor desgracia que tenemos en América Latina y particularmente en el Caribe.

 

“Encuentro con Gabriel García Márquez”.

Retrato de García Márquez, 1989.

 

No hay nada comparable a la lealtad de una mujer a condición de que se establezcan las reglas del juego desde el principio, y que uno las cumpla sin engaños de ninguna clase. Lo único que esa lealtad no puede soportar es la mínima violación de las reglas establecidas.

 

El olor de la guayaba, 1982.

 

 

Soy, definitivamente, un antimachista. El machismo es cobardía, falta de hombría.

“Gabriel García Márquez”. 7 Voces, junio de 1971.

Creo que la mujer es el ser fuerte, el sexo fuerte y que gracias a ella la historia sigue adelante. Da la impresión de que los hombres son los protagonistas de la historia, pero si lo son es porque alguien está sosteniendo el mundo detrás de ellos, y este alguien es la mujer.

 

“Estoy tan metido en la política que siento nostalgia de la literatura”.

El Viejo Topo, 1979.

 

Los hombres no servimos para gobernar este país. Servimos para pintar, para escribir, para jugar fútbol… Hay grandes talentos médicos, grandes talentos del narcotráfico. Hay grandes talentos del bien y del mal. Todos son muy buenos en cada una de las especialidades. En lo único en que hemos sido malísimos es en gobernar el país. La salida son las mujeres. Probemos con una mujer.

“Habla Gabo”. Revista Semana, mayo de 1985.