Muchos hablan de hacerlo, pero no todos detallan los beneficios y los problemas que trae el ayunar

Actualmente el ayuno intermitente se ha convertido en una “dieta de moda” y una de las tendencias del momento, aunque no es un descubrimiento nuevo.  

Esta abstinencia voluntaria ha sido practicada en la antigüedad en todo el mundo, gracias a tradiciones religiosas y culturales. Hombres y mujeres durante la historia han ayunado por distintas razones, por ejemplo, durante el Ramadán para los musulmanes, el Yom Kipur para los judíos, o incluso el ayuno cristiano durante la cuaresma.

Luego de estas prácticas, en la antigüedad se vieron efectos estético-positivos en la pérdida de peso y, por tanto, se convirtió en una alternativa de la perdida de peso. En nuestro tiempo, su popularidad nace en el año 2012, a raíz de la publicación de los libros “THE FAST DIET” de Dr. Michael Mosley y “THE OBESITY CODE” en el 2016 del Dr. Jason Fung. A partir de entonces, se ha convertido en el boom del momento.

¿Qué es el Ayuno Intermitente?

Es una estrategia que intercala ciclos de alimentación y ayuno durante períodos específicos de tiempo. Es decir, durante horas o incluso durante uno o varios días, no se consumen alimentos ni bebidas con calorías. Seguidamente tienen una ventana de tiempo determinada donde se puede comer, aunque, dependiendo del tipo de ayuno, se limitan o no las calorías en los grupos de alimentos. El objetivo es generar adaptaciones fisiológicas que pueden ayudar a mejorar tu salud y composición corporal.

La teoría que apoya esta estrategia se basa en que cuando nuestro cuerpo pasa más de ciertas horas sin comer (10 a 14 horas), el organismo tiene que utilizar sus reservas para obtener la energía necesaria para sobrevivir. Las primeras 24-48 horas de ayuno se consume la glucosa y se empieza la movilización de triglicéridos del tejido adiposo, para así poderse convertir en glicerol y ser utilizada como energía en procesos posteriores.

Esto quiere decir que por un lado mejora la captación de grasas por parte de los tejidos, donde se utilizan las grasas como combustible primario, en vez de los carbohidratos (glucógeno), y por otro lado que se genera glucosa a partir de la grasa almacenada y todo esto obliga a nuestro cuerpo a adaptarse con el fin de oxidar más grasa para sobrevivir.

Lo curioso de este método es lo simple que puede llegar a ser en comparación con otro tipo de dietas, que te obligan a reducir mucho la ingesta de algún grupo de alimentos. Además, tienes diferentes opciones de ayuno intermitente, de modo que puedes escoger la que más se adapte a ti.

¿Qué dice la ciencia?

Los científicos que apoyan este patrón afirman que aporta los siguientes beneficios:

  • Regula la glucosa en sangre
  • Aumenta la energía
  • Estimula la producción de la hormona de crecimiento (que activa el crecimiento muscular y la lipólisis)
  • Reduce el nivel de colesterol y triglicéridos en sangre y la presión arterial
  • Promueve la longevidad y la salud cerebral, preservando la memoria
  • Incentiva la pérdida de peso y grasa corporal
  • Alivia la inflamación crónica

Las investigaciones realizadas hasta los momentos abarcan períodos de tiempo corto, no superiores a 6 meses. Además, es muy difícil llevar a cabo un meta análisis que involucre un solo tipo de ayuno intermitente

¿Donde esta el problema?

Hay que monitorear constantemente nuestro ayuno para evitar desarrollar lo siguiente:

Se puede ralentizar el metabolismo, ya que reducir la ingesta con demasiada severidad puede llevar al cuerpo a responder con adaptaciones fisiológicas que inhiban la pérdida de grasa y la ganancia muscular, y por tanto que la tasa metabólica sea cada vez menor. Las tasas de abandono son bastante altas, ya que es una estrategia que no ha sido estudiada a largo plazo, de modo que no podemos confirmar que sea sostenible por mucho tiempo. Se pueden experimentar dolores de cabeza, fatiga, hambre y bajos niveles de energía en los días de ayuno. Puede resultar complicado a nivel social y también se podrían alterar las señales de hambre y saciedad, incluso llevarnos a la sobrealimentación. Otro factor importante es que el ayuno afecta la masa muscular en atletas de alto rendimiento y esta contraindicado para pacientes que sufren o han sufrido de trastornos alimenticios.

Por Victoria Crincoli – @VivaHealthier


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