Su piel blanca y cabello colorido, han logrado causar curiosidad en millones de personas que anhelan saber más sobre la princesa “que conduce su propio carro”.

 

Denominada por los medios como “la mujer más guapa”, la esposa del rey de Marruecos, Mohamed VI, se convirtió sin pensarlo en la primera princesa real del mencionado país. Con un aura diferente, Salma ha sabido deslumbrar a quienes la rodean gracias a su seriedad, estilo fashionista, discreción y modernismo. Si bien no es la más popular en el grupo de las it girls de la realeza, poco a poco y con mucho trabajo, destaca al punto de que en muchas ocasiones iguala a la mismísima reina de España, Letizia, en cuanto a estilo y elegancia se refiere.

Difícil inicio

El 21 de marzo de 2002, el matrimonio entre Salma Bennani – nombre de nacimiento – y Mohamed VI, le dio un giro grandísimo al régimen marroquí. El comienzo en el mundo royals no fue el más sencillo para Lalla. Al estar en un entorno casi secreto, cerrado y lleno de mucha desconfianza, tuvo que aprender rápidamente a hacerse un lugar entre las únicas figuras públicas femeninas que tenía el reino, las cuales eran: las hermanas del rey y, en menor medida, sus tías. Pero, con ganas de revolucionar y acabar con costumbres que no eran precisamente aceptadas por el pueblo, la princesa ganó la batalla con su carisma y alcanzó a robarse el amor de los súbditos y de su nueva familia.

Tal es así, que es la primera esposa del rey marroquí en obtener el título real y ser presentada al pueblo como Princesa Consorte de Marruecos. Lalla, por si no lo sabías, significa Lady en su lengua, pero como si todo esto no fuera poco para sus tradiciones, apenas Salma ascendió al trono, su esposo disolvió el harén real. Era la primera vez que ocurría esto en Marruecos, pues Hassan II, el padre del actual rey, mantenía su harén en secreto y su esposa oficial no tenía ninguna proyección pública. Ahora ello lo hace, claro, siempre con pocas declaraciones públicas y sin apariciones extravagantes. Moldeando los cambios poco a poco.

La nueva cenicienta del Mazen, es decir, de la corte real, tardó un tiempo en poder encontrar su hueco en palacio y en la sociedad marroquí. Las innovaciones fueron introducidas lentamente, pero lo que Salma tenía bien claro, era que su primer deber como reina, era engendran un heredero al trono. Por lo tanto, a penas tuvo a su primer hijo, realizó un curso de etiqueta, procuró un estilista, y eventualmente agregó el español como otra de las lenguas que ella habla fluidamente. Los medios de su país terminaron adorandola, valorando las cualidades de la “esposa ideal” para Mohamed VI: bella, joven e instruida. Pero Lalla Salma tenía más planes que continuar al pie de la letra del rígido papel que se le concede a las esposas según el Mudawana, es decir, el código de familia marroquí.

Las primeras fotografías de Lalla Salma tomadas en el palacio real de Agadir fueron una bocanada de aire fresco para las marroquíes. Cuando vimos aparecer a aquella bellísima chica de apenas 23 años y larga cabellera pelirroja, sonriente y relajada, pensamos que algo había cambiado. Que la mujer del rey tuviera una cara, una identidad, fue una ruptura”, comentó Aicha Zakhri, importante periodista del país.

¿Quién es Salma?

Nació en Fez, en mayo de 1978, en el núcleo de una familia de clase media. Con tan sólo tres años de edad perdió a su madre, quedando acompañada por su padre, un profesor de la Escuela normal superior, su hermana y abuela, Hajja Fatema Abdellaoui. Esta última, se hizo cargo de la crianza de Salma, por lo que tomó la decisión de trasladarla hasta Rabat. En el año 2000 obtuvo el título de Ingeniero informático y, poco tiempo después, logró trabajar en Casablanca como ingeniero de servicios de la información en el grupo ONA.

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La princesa del estilo

Sin dejar a un lado el tradicional caftán y looks occidentales, Salma ha sabido fusionar la moda actual con la típica vestimenta de su pueblo, ella no oculta su frondosa cabellera pelirroja ni con velos ni moños. De hecho, para las clases altas, la princesa es una referencia de estilo, ya que cuenta con un equipo de estilistas profesionales que preparan con mucha cautela cada una de sus apariciones públicas. “Todas queremos ser como ella. Moderna y sofisticada, pero también tradicional”, confesó una antigua compañera de la universidad.

Para que no quede duda del buen gusto que tiene, solemos verla vestir de Chanel, Valentino, Christian Lacroix, Jimmy Choo o Burberry, marcas favoritas de la pelirroja.

Más allá de una cara bonita

Además de representar muy bien a su esposo, el rey de Marruecos, Salma ha demostrado una gran preocupación por las personas afectadas por el cáncer. Es tanta su lucha por combatirlo que no mas tomó el poder en el reino, creó la Asociación Lalla Salma, ubicada al frente del Palacio Real de Rabat. Asimismo, cada año asiste a la gala que la fundación A.V.E.C celebra en el Palacio de Versalles para recaudar fondos contra la terrible enfermedad.

Sus apariciones en publico, que fueron notorias durante el 2015, fue cuando asistió a un debate sobre el tratamiento del cáncer en Doha, en el que también participó la jaquesa Mozah bint Nasser de Qatar, la segunda y más mediática de las tres esposas del antiguo emir de Catar, y madre del actual, Tamin ben Hamad Al-Thani.

La otra ocasión fue cuando visitó el Mathaf: Arab Museum of Modern, a proposito de su viaje oficial a Qatar; aquí la guió a través de la exposición, su excelencia Sheikha Al Mayassa bint Hamad bin Khalifa Al Thani, hija de Mozah. En ambas circunstancias, Salma ha impresionado con sus looks, que entonces fueron ultra modernos, al estilo occidental.

 

Por Vanessa Guzmán y Lid Barrientos

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