Se dice que hubo un tiempo en que la expresión binaria «hombre-mujer» de la sexualidad no era la norma.

Según algunos datos que recién salieron a la luz, algunas tribus de nativos americanos reconocían hasta 5 identidades o expresiones de género. Entre ellas se encontraban lo que en idiomas contemporáneos se ha traducido –o intentado traducir– como personas dos espíritus, que es como identificaban a aquellas personas que nacían con un género pero se identificaban con otro.

Su existencia y presencia en la cotidianidad de aquellos grupos no suponía un conflicto, por el contrario, eran consideradas personas súper dotadas por el hecho de comprender a plenitud ambos géneros y en términos prácticos, eran doblemente útiles a aquellas sociedades pues tenían capacidad de ejercer ambos roles.

El cambio vino con la conquista por parte de pueblos regidos por otro tipo de moral y lo demás es historia conocida… y aunque el término dos espíritus no coincide exactamente con lo que hoy conocemos como TTTrans, sí es su antecedente más documentado.

¿Quiénes son las personas TTTrans?

El consejo nacional para prevenir la discriminación (CONAPRED) editó un glosario de la diversidad sexual donde aparece que este término se utiliza para referirse a personas cuyo denominador común es que el sexo asignado al nacer no concuerda con su identidad y/o expresiones de género.

Pero ¿de dónde sale la triple T? Las personas que integran esta comunidad defienden esta manera de escribir como signo de visibilización de Transvestis, Transexuales y Transgénero.

Y vaya que poner el foco hace falta.

Si bien se estima que la población LGBTTTIQ+ representa entre el 3 y 4%, la comunidad TTTrans es el 0.5% de la población total de nuestro país; es decir, es minoría dentro de la minoría.

¿Qué siginifica ser TTTrans en México?

En la mayoría de los casos significa precariedad en todas las áreas de su vida: familiar, afectiva, educativa, sanitaria, judicial, laboral, económica, etc; pues parten de la deslegitimización en su entorno familiar y eso permea a que todo lo demás sea un verdadero reto: asistir tranquilamente a la escuela, acceder a servicios de salud, tener una personalidad jurídica, trabajar más allá del auto empleo en unos cuantos oficios, vivir dignamente. Todos ellos son derechos de todas las personas en nuestro país y a este grupo poblacional le son negados sistemáticamente con un amplio aval social.

derechos de los trans

Todos conocemos a alguien que justifica que a ciertas personas se les niegue el acceso a practicar en este o aquel deporte o participar en algún certamen de belleza. Y ni se diga si se trata de la escuela de nuestros hijos, la clínica en la que nos atendemos o incluso el baño que usamos.

TTTrans bien podría usarse como sinónimo de marginal.

No es casualidad que en las encuestas oficiales (INEGI), el sector TTTrans encabece los números de personas que son percibidas como aquellas cuyos derechos son respetados poco o nada.

Es decir, la violación de derechos no solo es normalizada, sino reconocida e incluso documentada.

¿Orgullo TTTrans?

Últimamente los temas que tiene que ver con la diversidad sexual han estado más presentes en las conversaciones públicas. Todos los días vemos en las redes sociales alguna manifestación de apoyo contra las muchas injusticias y desigualdades que viven los integrantes de la comunidad LGBTTTIQ+.

Este mes de junio todo se pinta con los colores de la bandera gay (que no es la bandera TTTrans): publicidad, avatares y edificios. El día 18 el movimiento vive su momento más festivo y en medio del estruendo toman las calles de distintas ciudades del mundo para hacer sentir su presencia en las diversas ediciones de los ya famosos parades.

Sí, el tema ha salido del ámbito privado e incluso íntimo y eso en sí mismo es un avance.

En pleno mes del orgullo diverso vale la pena subrayar que en el papel también hay avances: se han firmado protocolos de actuación, se han creado instancias especializadas y los reportes oficiales dan cuenta de horas y horas de capacitación a servidores públicos de distintos sectores para dar atención adecuada a las personas LGBTTTIQ+, pero lo que falta, lo que nos sigue haciendo falta a todos es dejar de creer que los derechos de las personas están supeditados a la popularidad o aprobación social de las condiciones y características de cada uno; pero sobre todo, es urgente dejar de verles y tratarles de manera excepcional.

La bandera Trans

El mismo criterio aplicaría para todas las minorías, pero en este caso específico, casi todos los colectivos y activistas que trabajan en favor de los derechos LGBTTTIQ+ coinciden en que el camino no es crear un mundo paralelo con juzgados, escuelas, empresas, clínicas y baños para la diversidad, sino integrar todos los derechos en un mismo piso social e institucional por el que puedan transitar todos los mexicanos sin importar que se trate de hombres, mujeres o personas dos espíritus.

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