Rosa Montero nuevo libro

El nuevo libro de Rosa Montero, El peligro de estar cuerda, nació de su necesidad de entenderse a sí misma, de saber que no estaba loca… o quizá sí, pero, ¿qué es estar loca? 

“Siempre he sabido que algo no funcionaba bien en mi cabeza”, comenta Rosa, y así se lanzó a aprovechar el encierro por el Covid-19 para investigar como si no hubiera mañana. 

«Me siento especialmente emocionada por él porque tengo la sensación de que es el libro de mi vida. Trata de algo que he estado pensando y desarrollando, tejiendo mentalmente y reflexionando desde que era pequeña. Me he sentido con una cabeza un poco paralela desde pequeña», nos comenta en una rueda de prensa virtual en la que estamos personas de distintas partes de América Latina. 

Rosa es transparente como en sus libros. Cuando la leo, la escucho y cuando la escucho, parece que la estoy leyendo. En el peligro… habla de una mujer que se hacía pasar por ella y describía algunos aspectos de su casa. Al saberla en su casa fue instintivo buscar el sillón rojo y algún otro elemento que me llevara a la Rosa de aquella época que describe en esta mezcla entre ficción, realidad, ensayo y diario personal.

«Empecé una especie de indagación detectivesca, buscando una respuesta a un misterio. Iba desmontando estas cabezas paralelas con un montón de datos diversos, muchos de neurología, un aspecto de la ciencia que ha dado saltos gigantes. He leído libros de psicología, libros de otros autores y me he autoanalizado. No es un libro testimonial, en absoluto. He sido un poco escarabajo de estudio, pero he emprendido esta indagación para responder estas preguntas y lo alucinante ¡es que me las he respondido!»

EL NUEVO LIBRO DE ROSA MONTERO

Imagen de Wikimedia Commons

La sanidad mental o más bien, cuestionarse la suya, es un tema que ha estado muy presente en varios de sus libros, pero también se preguntaba qué pasaba por la cabeza de novelistas y de esta niña que comenzó a escribir mentiras que inventaba en un rincón de su casa.

«Una actividad sumamente estrafalaria. ¿Qué te lleva a usar lo mejor de tu vida para inventar mentiras?», se pregunta y nos cuenta.

Dice que también hay otro sentido en la frase «el libro de mi vida»,  «te planteas cómo se mezclan la realidad y el sentido de la vida. Te tienes que plantear cómo soportar el sinsentido de la muerte al pensar en el sentido de la vida.»

Empezó a hacerse preguntas sobre su cordura cuando comenzó a experimentar ataques de pánico antes de los 20 años. Nos comparte que lo que se siente es una soledad absoluta, total, que no se puede explicar si no se ha sentido antes. Y ella ha entendido que lo que está detrás de los ataques es el miedo a la muerte. 

Lo que llamamos locura es de una soledad y un calibre que si no has estado ahí no lo sabes. Es como si te salieras de la especie humano. Si a esa le añades la soledad impuesta por la sociedad, puedes perder a la persona que podría ser perfectamente válida, puede ser el próximo Newton. Con la pandemia se quitó la tapa de todo esto y empezó a hablar de todo esto, con un precio muy alto porque mucha gente ha sufrido.

Así que tenía que investigarlo, saberlo todo: «He desembocado en la reflexión del sentido de la vida y en cómo podemos acostumbrarnos a morir: la consciencia de la inevitable muerte.»

He dado un paso más hacia la aceptación de la vida y un poco menos terror a la muerte.

La escritora ha llegado a una conclusión: «mi teoría es que el 15% de la población no tenemos la cabeza podada como los demás.»

Pero no solo son escritores, también son amantes de lo que se imagina.

Los lectores apasionados estoy segura que tienen un cerebro sin terminar de madurad, con una fisura en el cerebro que tienen que llenar con palabras.

«El tema de la salud mental siempre ha sido estigmatizado y escondido. Y porque estamos intentando ignorar una realidad muy común, según la OMS un 25% de la gente algún día tendrá un problema de salud mental, y me parece una cifra muy conservadora. Tú, alguien íntimo o cercano va a vivir un momento de trastorno mental. Y lo callan.»

De hecho, esa maldición tan escondida entre las familias, ha sido más común de lo que creemos. «Mucha gente con trastorno mental ha tenido mucho aporte a la sociedad y a la ciencia.»

Una vez que se ha destapado esta olla, dice Rosa, es irreversible porque el trastorno mental tiene un espacio muy grande en nuestras vidas. La Pandemia nos dejó en claro que no éramos las únicas en sentirnos así: un poco locas, un poco aisladas. La gente empezó a darle importancia y a ver la salud mental de frente y como algo más serio, más común que antes. 

¿Y por qué escribir?

La función de la escritura: en apariencia no tenía ninguna función escribir este libro. «Yo no he escrito diarios que son una descarga de momentos críticos, por ejemplo. En el momento yo no sentía que sirviera de nada. Pero los ataques de pánico terminaron después de los 30 años y me pregunté por qué ya no me daban. Que, claro, puede volver a pasar. Y yo creo que desde luego tiene una relación directa con la publicación de la ficción. Lo que para mí es la fórmula salvadora es escribir ficción y que te publiquen y alguien lo lea y diga: yo veo el mundo como tú. Porque lo que hacemos los escritores de sentarnos años y años a escribir a inventar cosas que no existen. Sacar ese delirio del loco pero si alguien te lee “te cose”, te trae al mundo. Tienes una sensación de que te vas del mundo pero si te leen, te traen de regreso y te cosen a la vida. Te dan la posibilidad de volver al mundo.»

Rosa nos hace sentir que somos ella y que podemos ser ella también por ratitos. Esos ratos en los que nos sentimos incómodas en nuestra piel o al rededor de «la gente de siempre». Y al escucharla también nos cose al mundo.

El libro es un poco de esto: de entender a esos de afuera para entender a la que adentro. Con toques de ficción, eso sí. Y hay una pregunta que logro hacerle y tiene que ver con mi búsqueda del sillón rojo: esa mujer que la acosaba. Ese permiso que se nos da actualmente -pero una práctica muy dañina, a mi parecer-: ser stalker. O peor aún, querer vivir la vida de alguien más. 

Y se lo pregunto a Rosa.

Yo veo muy común, en especial entre mujeres, obsesionarse y buscar detalles increíbles sobre la vida de alguien en redes sociales, por ejemplo. ¿Ser stalker podría llegar a ser una enfermedad mental? 

«Totalmente, a las mujeres nos han educado que el amor es la meta. Estás siendo una peste para la otra persona. Sí, forma parte de la otra patología. Mi impostora va un paso más allá. La impostura es una de las representaciones de estas dualidad y puede que haya cosas de ficción y cosas reales. Y por otro lado, en la parte de ficción de mi libro es quizá la parte más verdadera, más profunda, porque está representando la forma más clara, más atinada la zona resbaladiza entre lo real y lo imaginario. Hay cosas que solo se pueden contar.

¿Por qué hablar de esto en primera persona y no en ficción?, pregunta Enrique Morales, de Chile

No es la primera vez, ya lo he hecho, son temas que son esenciales para mí. Escribimos sobre los mismos temas: nuestras obsesiones, nuestros deleites. Muchas veces escribes para aprender. Son libros raros, híbridos porque no es periodístico, ensayo o ficción. Es un ensayo que no es ensayo, una biografía que no es autobiografía. Me gusta porque son los libros que trasplantan a las páginas la percepción que tengo del mundo. Para mí las fronteras entre la realidad y la ficción son borrosas. Estos libros representan este barullo interior y exterior que para mí es la vida.

Así que de esto va este libro que ya puedes encontrar en todos lados y que tiene la narrativa que tanto atrapa de Rosa Montero. Y para que vean qué rico es platicar con ella, dejo una entrevista que hizo con Adela hace no tanto tiempo y notarán que ya está hablando de este libro del que escribo hoy.

 

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